Las Médulas,en León: Patrimonio de la Humanidad romano de roca y madera
Villafranca del Bierzo, León: un día cualquiera con amago de primavera-principios de otoño. Lanzadera perfecta para reconocer la zona de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad desde 1997. Un cachito del corazón berciano diseñado, mano a mano, por el Hombre y la Naturaleza en unas cuantas fotografías.
El Bierzo, corazón palpitante del Camino de Santiago
A veces los sitios es mejor recorrerlos callejeando sin ton ni son. En Villafranca del Bierzo, los pasos llevan, primero, a lo más alto, un montículo sobre tejados de pizarra, entre montañas de mineral y bosque. Allí, el Castillo, privado, la Iglesia de Santiago y un par de albergues de peregrinos, que van llegando a pasitos intermitentes, churruscadillos por un sol incipiente.
La Iglesia de Santiago es la única del mundo que tiene una Puerta del Perdón alternativa a la de Santiago. Dice la tradición que los peregrinos que por enfermedad no pueden continuar hasta la meta gallega pueden obtener aquí la Compostela.
Y un poco más abajo, aunque también dominando la villa, la iglesia de San Francisco, antiguo monasterio de la orden (por iglesias, aquí que no queden, dicen los parroquianos). Curiosidades arquitectónicas en el interior y, por fuera, el recuerdo de cuando el edificio fue más grande, más poderoso, más habitado.
En las ventanas, la memoria viva de la Orden Franciscana Seglar y la evidencia de que muchos claustros y ventanas, antes del descubrimiento del cristal, se cerraban con láminas de alabastro, que protegían del frío pero dejaban entrar la claridad. Otra opción, de la que no quedan, evidentemente, señales, era el uso de pieles curtidas y amarradas a los marcos.
Anocheciendo ya, a pie de calle, en el otro extremo de la Plaza Mayor, la Iglesia de San Nicolás, otro recuerdo pétreo de la importancia espiritual de la zona: antiguo colegio y seminario de la Compañía de Jesús y de los P.P. Paules.
Aún sin tratarse de un peregrinaje en toda regla, el camino hacia Las Médulas sí puede ser planteado como un viaje en el tiempo: porque fueron los romanos quienes diseñaron el sistema para recortar la tierra y arrancarla el oro que ha dado forma a estas laderas.
Sus paredes rojas y sus bosques –hoy renovados tras siglos de parón minero- están considerado paisaje cultural Patrimonio de la Humanidad desde 1997. A nosotros nos maravilló el contraste entre esos 2 materiales, la piedra y la madera, y la eternidad que todavía hoy se oculta en los agujeros de sus castaños, en los pináculos que pinchan el cielo y en los agujeros excavados a chorro de agua y golpe de pico.
El nombre de Las Médulas en realidad les viene dado del pueblo que hay en sus faldas, repleto de productos típicos, habitaciones para peregrinos y centros de interpretación.
Las piedras que bordean el camino eran parte del sedimento que los romanos retiraban una vez excavadas las de las montañas.
Robles, carrascas, encinas y castaños… Son parte del paisaje de Las Médulas: marrones, verdes, amarillos, dorados…
A caballo entre dos estaciones, los colores de El Bierzo explotan a la luz del sol.
Las sendas son infinitas entre las laderas y los árboles. Si el tiempo acompaña, merece la pena ascender hasta el Mirador de Orellán por el camino del Canal de Peña Escribida: fuerte desnivel pero mucha magia. Si no hay prisa, cualquier curva es buena para pararse, recuperar el aliento y convertirse en Frodo.
Ruina Montium: sistema empleado por los romanos para explotar las posibilidades auríferas de la zona:la obra de ingeniería tuvo que ser sorprendente. Desviaban el curso de los ríos de los Montes Aquilianos y llevaban el agua, por cauces artificiales, hasta unos depósitos, también construidos por ellos, en la parte alta de las montañas. Después, dejaban que el agua saliera con toda su fuerza y oradara las montañas. Los mineros remataban la faena.
LAS MÉDULAS: roca y madera
Dónde dormir: el Parador de Villafranca del Bierzo acaba de abrir sus puertas. Muy bien situado, las habitaciones son cómodas y las instalaciones, modernas, prácticas y perfectas para descansar después de un día de expediciones culturales.














Hola Marian! Sin duda, Las Médulas es un lugar para volverse loco con las imágenes… Y, en nuestro caso, con las texturas.Magia. Y silencio. Muchas leyendas (y tú, de eso, sabes un rato), buen comer y personas afables. ¡Para repetir!
Me trae buenos recuerdos El Bierzo. Las Médulas es un paisajes sorprendente qué resulta muy especial para los fotógrafos. Desde el Mirador de Orellán se obtienen impresionantes fotos. Me ha gustado mucho lo que contáis, me he trasladado dos años atrás. Y he sentido cierta nostalgia. Gracias
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