Milagro de sol y barro en Madagascar
Tendemos a pensar que todas las personas que conocemos viven en casas parecidas a la nuestra, con muebles parecidos a los nuestros, en espacios similares a los nuestros. Pero si las sorpresas son mayúsculas incluso dentro de nuestros propios círculos, con los que compartimos cultura, sociedad, tendencias, gustos (vale, vale, y renta per capita y fines de semana de Ikea), ¿qué puede suceder cuando uno decide conocer cómo viven … En Madagascar, por ejemplo?
El interior de Madagascar tiene un clima extremo: caluroso en verano y muy frío en invierno. Por eso no es raro ver a los pastores envueltos en gruesas mantas floreadas, arreando los cebús –icono animal y visual de este país- y luchando contra el viento que bate la meseta central.
En sus aldeas no suele haber calefacción; ni tendido eléctrico; ni agua potable. Por eso, la arquitectura popular conjura las temperaturas a base de muros de ladrillo, ventanas (relativamente) pequeñas y cuadras en lugar de entradas decorativas. Viejos trucos casi de-toda-la-vida que ayudan a mantener el calor. Las cocinas, normalmente en los pisos superiores, dejan escapar el humo del hogar por ventanas laterales…
Sí; a nosotros también nos llamó la atención el que el concepto “chimenea” no está tan desarrollado como el de varanda…
Y si vivir en una casa de ladrillo puede parecer una opción modesta, se convierte en un lujo en comparación con la arquitectura de cañas y barro. Aunque en la zona costera está más o menos justificada por la posibilidad de que arrecien los vientos y los embates del mar, estas casas –diminutas, casi etéreas- se encuentran también en el centro de la isla, apiñadas a los pies de los baobabs, rodeadas de huertos exiguos, arrancados a un suelo erosionado a golpe de azada y chancla de neumático.
… Así que el ladrillo, en realidad, no está tan mal. Y resulta muy curioso visitar uno de los hornos en los que los fabrican… Risas malgaches ante la curiosidad occidental. ¿Dónde pararían ellos si estuvieran de viaje por cualquiera de nuestros países? ¿Qué les llamaría la atención de nuestra manera de vivir? ¿Los escaparates? ¿Los atascos? ¿Los edificios altos o las naves industriales?
… Y aunque las grandes ciudades malgaches, como Antananarivo o Fianarantsoa se asemejen más al concepto urbano occidental, también esconden curiosidades… Que desvelaremos en próximos capítulos.
… Si a la luz del uso del ladrillo y el barro en la construcción te preguntas cómo son los alojamientos malgaches, podemos decirte que hay de todo… Desde hoteles con encanto como Jardin du Roy, cerca de Isalo, o Le Paradisier Hotel, en la costa, cerca de Toliara, hasta modestas cabañas de madera, limpias y muy apañadas (Ihary Hotel) en Fianar y Ambositra (Artisan Hotel).













