Granada: al menos una vez en la vida
Siguiendo las huellas mortuorias de los Reyes Católicos, damos el salto de Ávila a Granada. Todos sabemos que en la Capilla Real descansan los restos de Isabel, Fernando, Juana, Felipe y el pequeño Miguel pero… ¿Dónde está el primer sepulcro de la reina castellana?
Dentro del recinto de La Alhambra está la joya de la corona de la red de Paradores de España (con permiso de otros grandes entre los grandes, incluido el de Toledo): el Parador de San Francisco, un lugar imprescindible, al menos una vez en la vida, sea cuando sea, cueste lo que cueste…
Un buen regalo para el espíritu y los sentidos, sobre todo en primavera, o en otoño, cuando los perfiles del Generalife son para uno solo y la ciudad se dora lentamente, al atardecer, entre promesas de calles blancas y vinos fríos. Detrás, las ventanas de las celdas franciscanas, asomadas a un estanque de nenúfares y ranas, hoy reconvertidas en habitaciones.
Junto a un patio burbujeante, cerca de los restos de unos baños árabes que poco a poco se van rescatando al pasado, está la primera tumba de Isabel de Castilla, Isabel la Católica, Isabel la estratega, la madre, la esposa, la reina… La impulsora de los primeros estudios sobre el corpus epigráfico de los muros nazaríes…
Porque su deseo expreso fue descansar en lo que en su día fue el Convento de San Francisco, con un hábito sencillo y en sepultura baja…
Un hueco, un agujero, un rincón tan simple en un lugar tan lleno de referencias, tan conocido, tantas veces visto y premiado… Y tantas evocaciones, misterios por resolver, preguntas y conjeturas…
Una vez, aunque sólo sea una, merece la pena perder el tiempo, en solitario y al margen de las idas y venidas oficiales, tras las huellas de los nazaríes, de los Reyes Católicos y de Carlos V. La visita nocturna por La Alhambra, la guinda del pastel, sobre todo ahora que los leones vuelven a rugir en su fuente.









