¿Sabías que… La primera Navidad en el Rockefeller Center se celebró en 1931?
El Rockefeller Center fue la punta de lanza del diseño geométrico que hoy todos asociamos con Nueva York (bueno, en realidad, con casi todas las ciudades estadounidenses). Manzana a manzana, con calles numeradas y perfectamente alineadas. Sin guantes, casi sin abrigos, sobre andamios temblorosos y en medio de un sueño más parecido al Ave Fénix que otra cosa, se consagraba uno de los grandes mitos navideños del planeta.
La idea la tuvo un visionario (no podía ser de otra manera), un comunicador, un empresario emprendedor que quiso construir la sede de la nueva radiotelevisión estadounidense. Corrían los años 30 y aquel hombre se llamaba John D. Rockefeller.
Así que, después del crack del 29, hubo que esperar a 1931 para empezar a levantar lo que entonces eran rascacielos y ahora parecen casitas de muñecas. Fue en la Navidad de ese año cuando se celebró la primera Navidad en el Rockefeller Center. Faltaba de todo: las luces de colores, las bailarinas- burbujitas, las tiendas de marca, las cámaras de televisión, el Prometeo doradito de la fuente…
Pero sí hubo hombres (de buena voluntad, suponemos!) y aguinaldo y un arbolito en medio de los andamios, entre el British Empire Building y La Maison Française, los dos edificios que hoy flanquean The Channel Gardens.
Y una paga extra de Año Nuevo que seguro que les supo más que a gloria.
No te pierdas… Las vistas desde The Top of the Rock: emblemático, menos conocido pero igual de interesante que el Empire State Building… En realidad, merece la pena subir a ambos. Allí parecerá una locura (por las colas, quizá; por los precios, a lo mejor) pero de vuelta a casa, el que quedó pendiente puede convertirse en el típico remordimiento del viajero…













Hola Todosobrenyc! Gracias! No hay recorrido malo en una ciudad tan intensa y cambiante como NY. Y pasar las Navidades allí, al menos una vez en la vida, es una aventura más que recomendable… Incluso para los enemigos del consumo y los tópicos. Un abrazo
Estupendo recorrido!