La monstruosidad de tener (o no) una familia feliz
Un primer encuentro con David Safier puede hacerte pensar que te están tomando el pelo. Pero entre risas, histrionismo y acidez se esconden algunas moralejas de cuento clásico que no por repetidas están aprendidas. Porque si no, nos preocuparíamos mucho más en disfrutar lo que tenemos que en mirar a los de al lado o desear lo inalcanzable.
Una familia al uso padece los mismos males en Alemania, España, Argentina, Estados Unidos o Mongolia. Hijos adolescentes que se buscan a sí mismos, madres que se preguntan si han hecho todo lo que han podido y/o debido y padres absorbidos por las letras mensuales… Idílico, ¿no? Pues sí. Sobre todo si te encuentras con una bruja que te maldice y convierte en un ramillete de monstruos varios: Frankestein, el hombre lobo, la niña momia y la madre vampiresa…
A partir de ahí, se desencadena una carrera frenética en la que se mezclan los pecados de todos y la búsqueda de una solución deseada sólo (a veces) por algunos… Porque, ¿no es mejor tener superpoderes que ser “uno-más” de la manada?
Aunque nos parece que hubiera estado mejor entonar un mea-culpa más coral y no sólo femenino/maternal (parece que es Ema la única responsable), nos han gustado los juegos de palabras, los guiños contemporáneos y cinéfilos y ese recorrido
Alemania-Egipto-Transilvania, tan delirante como fantástico.
Entretenida, ligera, rápida y algo surrealista.
Qué: Una familia feliz
Quién: Seix Barral



