Qué ver en Cangas de Onís

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Cangas de Onís es la capital del Queso Gamonedo porque en los Picos de Europa están sus últimos productores artesanales.

En Cangas de Onís tienes que ver la ermita de San Antonio, en cuyo honor se celebran las fiestas tradicionales.

Asturias y quesos: un maridaje perfecto de Naturaleza y seres humanos que se traduce en variedades como el Gamonedo, cuya feria se celebra en octubre en Cangas de Onís, puerta de entrada a los Picos de Europa.

Antonio invita a desayunar pan con chorizo y un chorro de vino en la penumbra de la cabaña que, desde los primeros brotes a los primeros copos, comparte con su hermana Covadonga. Son dos de los últimos mohicanos del queso Gamoneu del Puerto, (Denominación de Origen Protegida, DOP), que hace de Asturias la mayor mancha quesera de Europa.

Picos de Europa, las montañas del queso

El paisaje de Picos de Europa es para el urbanita una sinfonía únicamente natural, incapaz de vislumbrar las notas que el ser humano ha ido añadiendo a su partitura de picachos, lagos, vegas y majadas. Pero las cabañas, las ganaderías y las trochas; los nombres de las cuevas, las Redondas y las zonas deforestadas son las blancas y las negras, las corcheas y las semicorcheas que, desde hace 5.000 años, el Hombre ha pintado en este macizo montañoso. Y por esa larga tradición ganadera y por sus condiciones geoclimáticas, el Principado de Asturias cuenta con una veintena de quesos oficiales, más de 40 con nombre propio, y cuatro Denominaciones de Origen Protegidas, la del Cabrales, quizá, la más conocida.

Seis meses de Puerto

También azul pero con un toque ahumado, el queso GamonedoGamonéu en bable- tiene también ese sello de calidad y reparte su oferta entre las piezas del Valle y las de Puerto. “No tienen el mismo sabor”, explica Antonio Fernández Alonso, pastor desde hace 60 años, protegido del orbayu por el alero de la quesería donde Covadonga amasa, sonriente, cuajo y leche. “Aquí consiste mucho en la leche y la de abajo no es como la del Puerto”. Ellos, allí arriba, en la Vega de Gumartini, tienen vacas Parda Alpina, cabras mantrinas y ovejas carranzanas, todas razas autóctonas. Laika, remolona al mediodía, las escolta al salir a primera hora y al regresar, caída ya la tarde. “Aquí no podemos faltar ni un día hasta que nos eche la nieve”, añade Antonio. Seis meses de trabajo ininterrumpido, desde el 1 de junio, cuando los pastores obtienen los permisos para subir con sus rebaños a las majadas, a 1.000 metros de altitud, con agua, nieve, frío, niebla “y de todo”.

Lote de quesos de la tienda especializada Aquilino, en Cangas de Onís, Asturias.

De casta le viene al quesero
“Aprendí de mis antepasados”, el acento cantarín de Covadonga rebota contra las paredes blancas de la quesería, un calendario de perros y flores colgando de una; un transistor pegado a otra. “Ellos siempre fueron queseros y yo desde pequeña estaba siempre con mi padre, que era el que más estaba en puerto, o con mi madre”. Incansable, recuerda los veranos de su infancia y de la de sus hijos, allá arriba, su mano hábil, sobrevolando las literas, el fuego, el pelotón de botes en las estanterías de la cabaña, con las madreñas en la puerta, rodeadas de gallinas y pollos. Huele a leña y a campo.

“Las claves del manejo de estos territorios son campesinas, no sólo naturales”, plantea Jaime Izquierdo, geólogo y escritor, altavoz de la preocupación por la conservación cultural de un territorio agreste, cautivador para el visitante y, muchas veces, controvertido para el local, sobre cuyo relevo generacional hay distintas opiniones. La presidenta de la Denominación de Origen Gamoneu, Belén Bulnes, también productora, cree que hay “una incorporación de las nuevas generaciones, dispuestas a seguir con una tradición arraigada”. Pero Antonio y Covadonga son escépticos sobre el futuro de su profesión. Sus dudas revalorizan la visita y el queso –ya de por sí cotizado dada su estacionalidad- y aumentan la preocupación por el futuro de nuestra mesa. Porque los chips y los bytes no nutren ni se maridan (todavía).

Octubre, con Q de queso

“Los quesos más ricos son los grandes”, explica María Jesús Sánchez Cayarga, tataranieta de la fundadora de Quesos Aquilino, “porque cuanto más lento es el proceso de curación, más rico está”. Con 150 años de experiencia y más de 800 referencias, la suya parece la voz más autorizada a la hora de elegir uno, sobre todo en Cangas de Onís, Capital del Queso asturiano, donde en octubre (“el mejor mes para adquirirlo”, según Bulnes) con la bajada de los queseros del Puerto, se celebra un Concurso Exposición de Quesos de los Picos de Europa con 75 años de antigüedad. “Aquí siempre se trabajó el Cabrales, los Beyos (IGP) y el Gamoneu”, añade María Jesús mientras reposa uno de 9 kilos en su mostrador de madera. Ésta ha sido la puerta de entrada del Principado a los Picos de Europa, nudo gordiano, además, del comercio regional desde hace cientos de años, acrecentada su fama por la proximidad al Santuario de Covadonga, “un lugar”, dice su abad, Juan José Tuñón, “con una identidad histórica importante” y “un santuario mariano al que acude mucha gente de muchos lugares”.

Leche, cuajo, sal, paciencia y pastos son los ingredientes de un producto milenario, pivote económico y social del Principado de Asturias, la mayor mancha quesera de Europa donde lo mejor que te puede pasar es que te la den con queso. Mejor cuanto más grande.

Qué ver en Cangas de Onís

En el mapa de Asturias, Cangas de Onís lleva décadas siendo un referente, sobre todo en verano. Deportes de aventura, cultura, gastronomía y la proximidad a playa y montaña hacen que ésta sea la pequeña capital del Principado.

Hoteles en Cangas de Onís:

Entre todos los hoteles de Cangas de Onís destaca el Parador de Cangas de Onís, uno de los Paradores con más encanto para una escapada en pareja, situado en un monasterio histórico en Asturias, el Monasterio de San Pedro de Villanueva, fundamental en la Historia de Asturias por su vinculación con los primeros reyes astures.

El Parador de Cangas de Onís, refugio de reyes de Asturias, distribuye hoy sus habitaciones entre un edificio antiguo, que aprovecha las dependencias monacales, y otro de nueva construcción, bien mimetizado con el entorno, en el que destaca el río Sella. La proximidad del Monasterio de San Pedro de Villanueva con el río Sella, uno de los ríos salmoneros por excelencia de Asturias. Aquí nace la tradición del “Campanu”, el primer salmón pescado cada temporada, cuyo nombre viene de una curiosa tradición que ahora Paradores trata de restaurar.

Lo mejor del Parador de Cangas de Onís es su tranquilidad y el encanto que destilan todas las habitaciones, en las antiguas celdas de los monjes. Además, organizan cenas en espacios temáticos, con productos locales.


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 Javier Castro con Covadonga y Antonio Fernández, productores de queso Gamonedo del Puerto, en los Picos de Europa de Asturias.

Propuesta de postre a base de quesos asturianos en el Parador de Cangas de Onís.

Propuesta de postre a base de quesos asturianos en el Parador de Cangas de Onís.

Restaurantes de Cangas de Onís:

Hay muchos restaurantes en Cangas de Onís pero los que recomendamos a continuación destacan de manera especial.

  • El Abuelo es uno de los restaurantes de Cangas de Onís especializado en cachopo. Lo preparan con un relleno especial y un rebozado en tempura que elevan un par de grados este plato tan de moda.
  • El restaurante Los Arcos destaca por congeniar la tradición con un punto adicional de estilo. Está muy frecuentado y seguro que se debe en gran medida a su arroz con leche, que ha recibido ya varios premios.
  • No muy lejos de Cangas de Onís, en el Santuario de Covadonga, camino a Picos de Europa, recomendamos el restaurante del Gran Hotel Pelayo, que ofrece recetas tradicionales contemporizadas de manera muy interesante, como los tortos de maíz con morcilla.
  • Pero si de verdad buscar un restaurante especial en Cangas de Onís, tienes que valorar las cenas temáticas del Parador de Cangas de Onís. Merecen la pena por la calidad y la originalidad de la chef Azucena Sánchez, que firma unos menús degustación de producto local con presentaciones muy sugerentes.

Qué ver en Cangas de Onís:

Hay bastantes cosas que ver en Cangas de Onís durante dos o tres días. La iglesia parroquial y la ermita de San Antonio de Cangas de Onís gozan de gran popularidad en la zona. Las fiestas tradicionales en honor de San Antonio de Padua reúnen a vecinos y visitantes del Concejo de Onís y de muchos otros puntos del Principado durante el mes de junio.

Además, el mercado semanal de Cangas de Onís se organizan en los alrededores de la iglesia, muy cerca de la calle principal, donde también encontrarás la tienda especializada en quesos asturianos, Quesos Aquilino.

Si visitas la Oficina de Turismo de Cangas de Onís, justo enfrente del famoso Puente de Cangas de Onís, podrás conocer un poco mejor la historia de emigración que también ha marcado estas tierras, en las que los indianos siguen estando muy presentes. La escultura de la entrada es una clara muestra de la vigencia de su legado, que también cuenta con una Ruta de los Indianos.

En la Oficina de Turismo de Cangas de Onís podrán informarte sobre las numerosas posibilidades de deporte de aventura y turismo activo que se pueden organizar en los alrededores: desde el descenso del Sella hasta paseos a caballo o rutas de senderismo, con versiones para niños y familias.

Por cierto que el Puente de Cangas de Onís, conocido como Puentón, se dice romano pero en realidad es un puente de origen medieval que cruza el Sella a la entrada de Cangas de Onís. En su centro cuelga, símbolo del Principado de Asturias, una réplica de la famosa Cruz de Don Pelayo. Desde 1931 se considera Monumento Histórico Artístico. Se puede cruzar a pie.

Si te interesan las cultura y las curiosidades históricas, merece la pena que te acerques al Parador de Cangas de Onís, incluso si no estás alojado en él, para disfrutar de su ruta expositiva, que aclara algunos aspectos relacionados con el Monasterio de San Pedro de Villanueva. Puedes aprovechar la excursión pare degustar una sidra o alguna de las cervezas artesanales de su carta de picoteo. ¡No te olvides de llegar andando, aprovechando el sendero que se ha habilitado a la orilla del río Sella! Son 15 ó 20 minutos de paseo sin dificultades.

Cangas de Onís es la base de operaciones perfecta para visitar Picos de Europa y el Santuario de Covadonga, otro de los símbolos de Asturias. A Covadonga puedes llegar en tu coche particular, aunque también hay otros medios de transporte, pero para llegar a Picos de Europa y poder recorrer los Lagos Enol y Ercina y otros lugares de interés, lo mejor es que te informes sobre las líneas de autobuses y de taxis que se han habilitado para evitar atascos y agilizar el tráfico en uno de los Parques Nacionales más emblemáticos de España.

Taxitur es una cooperativa autorizada para el transporte de viajeros a los Lagos de Covadonga.

Quesos de Cangas de Onís y de Asturias

El Certámen del Queso Gamonedo y la Feria de los Picos de Europa se celebran cada mes de octubre en Cangas de Onís, la capital del queso de Asturias.

Aunque el queso de Cabrales siempre ha sido el más famoso de los quesos asturianos, el Gamonedo está subiendo posiciones y alcanzando unos precios casi astronómicos en muchas ocasiones. No obstante, existen muchas otras variedades igual de interesantes, tanto si te gustan los quesos fuertes como los de sabor más suave.

Precios del Gamoneu del Valle: 16-25 €/Kg.

 Precios del Gamoneu del Puerto: 30-45 €/Kg.

La Denominación de Origen del Queso Gamonedo tiene una página web en la que figuran todos los productores. El contacto de la Quesería Gumartini: queseriagumartini@gmail.com

Fotografías de los lugares que ver en Cangas de Onís y del Parador de Cangas de Onís

El pozo del Parador de Cangas de Onís es uno de los espacios en los que se organizan cenas singulares.

El pozo del Parador de Cangas de Onís es uno de los espacios en los que se organizan cenas singulares.

Capiteles románicos de la iglesia del Monasterio de San Pedro de Villanueva, en Cangas de Onís, donde se relata la historia del rey Favila.

En los capiteles románicos del Monasterio de San Pedro de Villanueva se relata la historia de Favila, uno de los primeros reyes de Asturias.

Monumento el emigrante frente a la oficina de turismo de Cangas de Onís y el Puente romano de la localidad, uno de sus símbolos más característicos.

El monumento al emigrante está frente a la oficina de turismo de Cangas de Onís, que tiene en el Puente romano uno de sus símbolos más característicos.

Basílica de Santa María la Real de Covadonga, en Picos de Europa, Asturias; y cabecera de la iglesia del Monasterio de San Pedro de Villanueva, donde actualmente se ubica el Parador de Cangas de Onís.

Basílica de Covadonga y Monasterio de San Pedro de Villanueva.

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