¿Dónde está enterrado el Cid?

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No es fácil saber dónde están los huesos del Cid… Al menos, no todos.

La tumba del Cid en la Catedral de Burgos se ubica en el crucero del templo.




Fotografía de portada: Flickr.

Rodrigo Díaz de Vivar es uno de los guerreros más famosos de la Historia y del mundo gracias a sus hazañas y a las obras literarias sobre el Cid que se han publicado desde el siglo XII, con mayor o menor dosis de credibilidad. Pese a vivir en el siglo XI, su leyenda continúa viva gracias a los avatares de sus restos mortales o de obras literarias sobre el Cid como el Cantar del Mío Cid, de los que hablaremos, brevemente, a continuación.

Quién fue el Cid Campeador

Rodrigo Díaz de Vivar nació en el pueblo burgalés de Vivar entre los años 1045 y 1049, aunque se desconoce con exactitud la fecha. Muy pronto destacó en hechos de armas, primero al servicio del rey Sancho –uno de los hijos de Fernando I de León- y luego al de su hermano, el rey Fernando.

Los éxitos militares le hicieron tan famoso como los destierros con los que el monarca castigó algunos de sus actos, aunque su presencia en la Corte y su matrimonio con una primera tercera del soberano confirman que durante otros periodos de su vida, el Cid gozó del favor real.

Desde el año 1088, el Cid fue un caudillo independiente que triunfó en sus enfrentamientos contra los almorávides de Levante. La conquista de Valencia en 1094 fue un hecho inaudito que le valió el título de ‘Sidi’ o ‘Saayid’, que significa ‘Señor’.

¿Cómo murió el Cid?

Rodrigo Díaz de Vivar murió en el año 1099 mientras participada en la reconquista de Valencia. El Cid no murió en combate si no de viejo. Aunque no se conoce con exactitud la fecha de su nacimiento, se calcula que tenía en torno a los cincuenta y cinco años, una edad bastante avanzada para la época, sobre todo para un guerrero incansable como él.

Hay que señalar que Doña Jimena mantuvo el control de Valencia durante dos años más antes de que el empuje almorávide fuera imparable y les obligara a trasladarse de nuevo a Burgos.

¿Por qué el Cid se llama el Cid?

Rodrigo Díaz de Vivar adquirió el sobrenombre de origen árabe ‘Saayid’ durante esa última campaña en Valencia. ‘Saayid’ significa ‘Señor’ y de ella derivó el término ‘Cid’, con el que pasó a ser conocido entre los suyos.

El apodo de ‘Campeador’ parece que se lo pusieron al principio de su carrera bélica, cuando luchaba al servicio del rey Sancho de Castilla. ‘Campeador’ significaba algo así como ‘Batallador’.

¿Dónde está enterrado el Cid?




Para entender dónde está enterrado el Cid hay que tener en cuenta que sus restos mortales han viajado por media Europa.

Inicialmente, el Cid fue enterrado en la Catedral de Valencia pero en el año 1102 su viuda, Doña Jimena, decidió trasladar su cuerpo al monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña –muy importante para la familia- porque la ciudad corría el riesgo de ser tomada por los almorávides y quería evitar el expolio de su tumba. Dos años más tarde la propia Jimena fue enterrada también en un nicho junto al altar mayor de San Pedro de Cardeña.

A partir del siglo XIII, los huesos del Cid y los de Doña Jimena ocuparon distintos lugares dentro del Monasterio: en 1272 Alfonso X mandó construir un sepulcro de piedra para el Cid, que se colocó –junto a una caja de madera policromada para Doña Jimena- en el centro de la iglesia.

En 1447 se derriba la iglesia románica de San Pedro de Cardeña para construir otra gótica, así que los sepulcros fueron removidos y los del Cid y Doña Jimena se trasladan frente a la sacristía.

En 1541, nuevas obras obligan a mover los huesos del Cid al altar mayor y a Doña Jimena al claustro de San Pedro de Cardeña.

En 1736 se construye la Capilla de San Sisebuto, a la que se mueven los sepulcros del Cid, Doña Jimena y varios familiares y conocidos.

¿Y cómo llega el cuerpo del Cid a la Catedral de Burgos? Porque es ahí donde hoy está enterrado el Cid… O parte de él. Porque a las idas y venidas por el interior de San Pedro de Cardeña hay que sumar el expolio que las tropas de Napoleón realizaron en el monasterio en 1808. Los soldados franceses se llevaron todo lo que encontraron de valor, incluidos varios huesos cidianos, porque conocían su leyenda y los consideraron objeto de coleccionismo. Los huesos que se salvaron del saqueo se llevaron al Espolón de Burgos. Expulsados los galos, regresaron al Monasterio, de donde volvieron a salir durante los procesos de desamortización.

En 1921, los huesos del Cid –o los que se le atribuyeron- fueron enterrados en el crucero de la Catedral de Burgos. Aunque algunos huesos se recuperaron en el siglo XIX, se sabe que todavía hay varias piezas repartidas por Europa.

La tumba del Cid en la Catedral de Burgos

La tumba del Cid en la Catedral de Burgos, uno de los lugares que ver si pasas un día en Burgos, está ubicada en el crucero del templo pero no destaca por nada. De hecho, sólo está señalada por una lápida grabada, rodeada por un cordón rojo. En la lápida se puede leer, en latín, su nombre de pila, la fecha de su muerte y la leyenda ‘Regali genere nata’.

En el interior de la Catedral de Burgos, la primera catedral gótica de la Península Ibérica, se conserva también el llamado ‘Arcón del Cid‘, que supuestamente utilizó el Campeador, aunque todo parece indicar que fue utilizado para conservar documentos del cabildo.

La catedral de Burgos es la primera catedral Gótica de la Península Ibérica

Obras literarias sobre el Cid

Hay muchas obras literarias sobre el Cid pero ni todas han llegado a nuestros días ni tienen la misma importancia.

Las obras literarias sobre el Cid más antiguas son árabes y se fechan en el siglo XII, cuando la literatura era más cultivada en el mundo islámico peninsular que en el cristiano.

Es a partir de mediados de ese siglo cuando aumentan las obras literarias sobre el Cid en el mundo cristiano. Algunos especialistas creen que la publicación de dos textos tiene que ver en ese aumento del interés por su figura y hazañas: Historia Roderici, biografía en latín que ordena los hechos y fechas conocidos; y Crónica Najerense, escrita entre los años 1185 y 1195 con un enfoque más legendario, en la ciudad riojana de Nájera, donde hoy se realizan las Crónicas Najerenses, un espectáculo teatral que revive, con la participación de cientos de vecinos, algunos de los episodios medievales más importantes de su Historia.

La primera obra en romance que se conoce es el Linaje de Rodrigo Díaz.

También se conocen referencias y capítulos posteriores dedicados a Rodrigo Díaz de Vivar




El Cantar del Mío Cid

Pero entre todas las obras literarias sobre el Cid quizá la más conocida sea el Cantar del Mío Cid, importante no sólo por glosar –a medio camino entre la realidad y la ficción- su vida y milagros si no por estar considerada la primera gran obra de la Literatura española en romance.

El Cantar del Mío Cid es un cantar de gesta que relata las hazañas del Cid inspirándose libremente en los últimos años de vida de Rodrigo Díaz de Vivar. El único ejemplar que se conserva –con 74 de las 78 páginas originales- se custodia en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Mucho se ha discutido sobre la autoría del Cantar del Mío Cid. Algunos expertos creen que fue fruto del trabajo de varios autores y otros consideran que el ejemplar conservado es una copia del original realizada por el clérigo Per Abbat. Otros especialistas en la obra cidiana defienden que Per Abbat es el único autor del Cantar del Mío Cid, que lo escribió en 1207 y que la obra que conservamos –en la que aparece su nombre- no es una copia si no el Cantar del Mío Cid original.

Curiosidades sobre el Cid

Si te interesa la figura del Cid seguramente te gustará saber que existe una ruta histórico- cultural que recorrer la ruta que él debió seguir, junto a su mesnada, entre Burgos y Valencia. Se llama el Camino del Cid y se puede realizar a pie, en bicicleta o, siguiendo carretera, en coche.

El Camino del Cid permite conocer algunos de los lugares más importantes en la vida de Rodrigo Díaz de Vivar; desde su localidad natal, Vivar –hoy Vivar del Cid- a 10 kilómetros de Burgos, hasta Covarrubias, uno de los vértices del Triángulo del Arlanza, pasando por la propia ciudad de Burgos, donde la Catedral de Burgos, donde está la tumba del Cid es uno de los lugares que ver en Burgos en un día.

 

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