Arco de Cáparra, símbolo inmortal de Extremadura

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El Arco de Cáparra es el único arco Tetraphylum de la Península Ibérica y el símbolo internacional de Cáceres y de Extremadura.

La Historia de Cáparra se vincula a la de la Vía de la Plata, el camino de ida y vuelta.

Uno de los sitios que visitar en Extremadura es, sin duda, la ciudad romana de Cáparra, cuyo arco tetramorfo está considerado el símbolo de esta Comunidad Autónoma de España.

Cáparra es una de las urbes que más grabados románticos y preguntas asombradas sigue generando. Para muchos, Cáparra tiene un origen incierto; otros sostienen que sus piedras se levantan sobre cimientos ibéricos, todo apunta a que esta ciudad romana de Extremadura surgió casi de la nada y, tras un crecimiento paulatino, se fue despoblando a cuentagotas pero de manera inexorable. De hecho, su abandono ha dado pie al dicho popular “así se despobló Cáparra”.

Visita a Cáparra

Entre olivos y lomas rojas, así se aparecen las ruinas de Cáparra al visitante del siglo XXI, traspasado uno de los umbrales de sus murallas, casi ciclópeas, aun cuando apenas se han empezado a extraer de la tierra que las cubre. ¡Cuánto nos impresionaría, incluso a los hijos de los rascacielos, callejear por cualquiera de las urbes del Imperio romano, incluso aquí, en Cáparra, en una de sus provincias!

La ciudad romana de Cáparra se ubicó en la provincia de la Lusitania, creada en el 27 d.C. y se monumentalizó cuando el emperador Vespasiano, que había grabado a sangre y fuego su nombre con el asedio de Masada, la fortaleza que humilló a un Imperio, la nombró municipio en el 74 d.C.


Si quieres visitar la ciudad romana de Cáparra podrás recorrer el yacimiento arqueológico excavado, que se completa con un Centro de Interpretación de la Ciudad Romana de Cáparra. La visita a Cáparra es gratuita aunque tiene un horario concreto de verano y de invierno que puedes consultar en este enlace de Turismo de Extremadura. Si quieres aprovechar al máximo la visita a Cáparra, sigue leyendo algunas ideas interesantes sobre el Arco de Cáparra y su Historia.


Arco de Cáparra, historia y comentario

Al fondo, en la encrucijada del Cardo y el Decumano, ensartado por la mismísima Vía de la Plata, espera, paciente, el Arco de Cáparra. Es el único arco cuadriforme (Arco Tetrapylo) que queda en la Península Ibérica, primo hermano de los que se mantienen en pie al otro lado del Mediterráneo en Libia o Siria.

Si el Arco de Cáparra es sorprendente por su estructura –una búsqueda del ‘más difícil todavía’ de su mecenas Marcus Fidius Macer– y su decoración en colorines, de los que apenas quedan algunos tonos rojizos, lo más increíble de la Historia de Cáparra es que no se ha caído con el paso del tiempo y, aún más alucinante, que es lo único que los ladrones de piedra y de antigüedades no han desmontado para dar forma a los muros, las paredes y la carreteras de kilómetros a la redonda. Ni siquiera la ermita de Nuestra Virgen de la Bella Flor, muy posterior al Arco de Cáparra, ya que es del siglo XV, nos ha llegado entera, asaltada por ese afán de reciclaje tan habitual hasta hace bien poco.

“Sin duda fueron los viajeros españoles y extranjeros que circularon a través de la Vía de la Plata en el siglo XVI los que ofrecieron una valoración del Tetrapylom, rodeado todavía de otros edificios de los que sólo sus ruinas han llegado a la actualidad”, explica Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, arqueólogo y jefe de las excavaciones en Cáparra.

Así que el vecino caparense que puso los fondos para construir el Arco de Cáparra, un tal Marcus Fidius Macer, que alcanzó los más altos cargos políticos cuando la ciudad estaba en su momento de máximo esplendor –al que responden este tipo de construcciones públicas- puede estar contento: no sólo su nombre ha saltado de siglo en siglo desde hace veinte, si no que una de las construcciones que hizo para y por sus vecinos –más propagandística que funcional- sigue “viendo pasar el tiempo”.

Pero la Historia de Cáparra superó a la del Imperio Romano, tras el que llegaron los musulmanes invasores y los cristianos reconquistadores, con quienes llegaron dos reinos, el de León, donde se convocaron las primeras Cortes populares, y el de Castilla, con dos diócesis, la de Plasencia y la de Corias, que se repartieron el pastel territorial sobre el que se fue quedando la ciudad de Cáparra –cada vez más vacía de vecinos y negocios pero aún latente- aprovechando la división territorial que suponía la Vía de la Plata. Por eso, a día de hoy las ruinas de Cáparra pertenecen a dos municipios diferentes, al Noroeste, el de Guijo de Granadilla; al Sureste, el de Oliva de Plasencia; una división que es un pequeño bache para la protección global del yacimiento que requiere, dice su director de excavaciones, Enrique Cerrillo, “un tratamiento especial y global con independencia de las normas subsidiarias de ambos municipios.”

Y como Cáparra fue ciudad de comerciantes y parada y fonda de viajeros romanos –mansio de la Vía de la Plata– dejó una herencia de taberneros y fondas que duró hasta el siglo XVIII, cuando el tráfico se desvió por la presencia sistemática de bandoleros y la alternativa más segura entre Plasencia, donde tienen dos catedrales en una, y Aldeanueva del Camino.

Así fue cómo Cáparra y el Arco de Cáparra se perdieron en las honduras de la dehesa de Extremadura

Así se despobló Cáparra, dice el dicho, poco a poco, con cuentagotas de siglos, dejando a un lado la gloria del Arco de Cáparra, único en la Península Ibérica. Hasta hoy, cuando emergen de nuevo, tras décadas de trabajo, algunas de sus viviendas, tres necrópolis, los restos del anfiteatro y de sus murallas… Edificios públicos que se levantaron cuando Cáparra alcanzó el rango de municipum flavium, el más alto posible, y que se abandonaron o parcelaron, privatizándose, a finales del siglo III- principios del IV, después de que la ciudad perdiera sus fórmulas municipales… Adiós al espacio público, adiós a su poder, hola al expolio y las marchas.

Fotografías del Arco de Cáparra de Extremadura

La ciudad romana de Cáparra es uno de los sitios para visitar en Extremadura

El Arco de Cáparra fue construido gracias a un poderoso vecino de la ciudad romana de Cáparra

La visita de Cáparra es gratuita

El Arco de Cáparra es el símbolo de Cáceres y de Extremadura desde hace años

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