El Pozo de San Juan Macías, un vídeo sobre Ribera del Fresno

0

Juan de Arcas Sánchez se convirtió en uno de los santos peruanos más importantes, junto con San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima.

El  Pozo de San Juan Macías es un popular lugar de peregrinación en Tierra de Barros.

Agradecimientos: Finca Villa Juan, Europcar, viajarextremadura.com, Juan Francisco Llano.

Entre tierras rojas y olivos nudosos, alejado del cogollo encalado que es Ribera del Fresno, se encuentra el Pozo de San Juan Macías, un discreto pero bonito lugar de peregrinación, desde el que también parten numerosas rutas senderistas y de BTT y donde, todos los años, se celebra una romería en honor a San Juan Macías, uno de los santos peruanos más importantes y queridos, extremeño de nacimiento y perteneciente a la Orden de los Dominicos, de gran peso en la Historia de Lima y de Perú entero.

Dicen que aquí, en este pozo entre huertos, el joven Juan, Macías de sobrenombre por el apodo con el que se conocía antaño a los pastores que cuidaban el ganado en estas tierras, “las Macías”, rescató con vida a un cerdo extraviado gracias al poder de la oración. El templete, cariñosamente conocido por los ribereños como “El Pocito”, fue construido en los años 60 del pasado siglo XX, aunque la canonización de San Juan Macías no tuviera lugar hasta 1975, durante el pontificado de Pablo VI.

San Juan Macías llega a Perú

Pero la caridad y la entrega a los demás de San Juan Macías llegaron mucho más lejos. En 1605, Juan decide embarcarse rumbo a América donde, tras varias idas y venidas, se establece en Lima. Allí entra en la Orden de los Dominicos y destaca por su labor social, ayudando siempre a los pobres y hambrientos. Su figura, junto a las de sus contemporáneos San Martín de Porres, cariñosamente conocido como Fray Escoba, y Santa Rosa de Lima, es muy venerada en todo Perú, hasta el punto de que visitar sus santuarios es, todavía hoy, una de las cinco cosas que hacer en Lima.

El Pozo de San Juan Macías, en la finca del Valle Garzón, en Ribera del Fresno, es, como mostramos en el vídeo reportaje con el que comienza este artículo, un lugar muy venerado pero también muy transitado en el día a día por andarines y agricultores, que se acercan a él para descansar, encontrarse y beber el agua fresca que todavía sale de su caño, no en vano ésta es conocida como Tierra de Barros, famosa por sus cultivos y por el papel que desempeña en el desarrollo del enoturismo en Extremadura y  su Denominación de Origen Ribera del Guadiana. De hecho, hay muchos lugares de interés en los alrededores de Ribera del Fresno, desde Hornachos, el último lugar del que fueron expulsados los moriscos, hasta Zafra, ciudad comercial y monumental imprescindible en cualquier viaje por Badajoz.

En el casco histórico de Ribera del Fresno se encuentra una Capilla en honor de San Juan Macías, uno de los tres santos peruanos más queridos en América, situada en el mismo lugar en el que dicen que estuvo la casa familiar y donde él nació en 1585.

Muy cerca de esa Capilla de San Juan Macías se ubica el hotel con encanto Finca Villa Juan, el lugar ideal en el que dormir si quieres conocer Tierra de Barros y visitar el Pozo de San Juan Macías.

Una de las calles de Ribera del Fresno, localidad natal de San Juan Macías, en Badajoz, Extremadura.

Una de las calles de Ribera del Fresno, localidad natal de San Juan Macías, en Badajoz, Extremadura.

Calle en honor de San Juan Macías en Ribera del Fresno, localidad natal de uno de los predicadores más queridos de Perú

Juan Meléndez Valdés, otro hijo insigne de Ribera del Fresno

Pero además de San Juan Macías, Ribera del Fresno tiene otro hijo insigne; el jurista, poeta y político Juan Meléndez Valdés. Viajero incansable, estudió en Salamanca y ejerció de juez de Corte y canciller, entre otros puestos, en Valladolid, y Madrid, aunque también vivió en Medina del Campo o Zamora. Poeta premiado y reconocido en su momento, su alineación con el gobierno de José I, alias Pepe Botella, le valió el exilio en Francia, donde tampoco paró quieto: Toulose, Montpelier, Nimes, Alès y, finalmente, Montauban, donde falleció. Pero ni después de muerto, Juan Menéndez Valdés descansó. Sus restos fueron trasladados a Madrid y enterrados, primero, en el amago de Panteón de Hombres Ilustres que se impulsó en 1837, y, posterior y definitivamente, en el Cementerio de la Sacramental de San Justo, San Millán y Santa Cruz, en Madrid, junto al camposanto de San Isidro, dos de los imprescindibles en cualquier guía de cementerios de Madrid. Allí descansan, también y por cierto, otros grandes de las letras españolas (Larra, Espronceda, Bretón de los Herreros) y mujeres tan singulares como Anita Delgado, la maharaní de Kapurtala inmortalizada por Javier Moro en su novela Pasión India.

Juan Menéndez Valdés y San Juan Macías son dos hijos insignes de la localidad extremeña de Ribera del Fresno

Viajesdeprimera.com se financia de muchas maneras para que podamos seguir desarrollando nuestra actividad periodística. Si pinchas en los enlaces de este artículo para reservar noches de hotel o comprar productos, nos ayudas a seguir trabajando y no te saldrán más caros. La selección de alojamientos y productos la hacemos de forma independiente y siempre pensando en que tengas una experiencia de calidad. Si quieres saber más, pincha en este enlace.