Enoturismo en Extremadura: las uvas de la pasión

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La Denominación de Origen Ribera de Guadiana vertebra la ruta de enoturismo de Extremadura, con vinos con Denominación de Origen y los cavas de Almendralejo.

Qué ver, dónde dormir y dónde comer en una ruta de enoturismo por Extremadura.

El mundo convertido en jugosos terrones de tierra roja y un horizonte de azul. Sencillez. Pureza. Lo que ahora se busca y que siempre ha estado aquí. Hasta da un poco de miedo que se corra la voz, por si acaso lo que ahora sabe y huele a torta de queso, a pan, frutos secos y embutido, se volatiliza o transforma de manera irremediable. Y sin embargo, el empuje imparable de los emprendedores locales, herederos customizados de los Pizarro, Núñez de Balboa, Cortés, Zurbarán, Orellana, Espronceda, y de las Coronado, Chacón y Suárez, no tiene pensado dejar títere con cabeza, porque, como dice Piedad Fernández, “estamos más seguros que nunca de nuestra identidad”.

No hay Extremadura sin extremeños, estrechamente ligados a su terruño, siempre cuajado de historias y leyendas. Que por aquí anduvieron los celtas y los romanos, maravillados de su jubilación primaveral; los cristianos, los musulmanes, los visigodos. Extremadura es el territorio comanche que ha ido absorbiendo semillas, lluvia, usos y costumbres casi sin querer. Patria perdida de los últimos moriscos españoles, los hornachegos que incluso intentaron canjear su república, la de Salé, en Rabat, por sus antiguas posesiones pacenses.

El mismísimo Pizarro sentía añoranza de Trujillo, especialmente de sus migas y su vino de pitarra. Probarlo hoy sería, sin duda, un auténtico viaje sensorial porque, aunque las bodegas tienen pasión por lo artesanal, la mezcla de uvas, su cuidado y fermentación han ganado enteros a pasos agigantados.

“Pienso que Extremadura ha alcanzado su mayoría de edad en cuanto a la elaboración de vinos”, señala Piedad Fernández, catadora profesional, experta en exportación y socia de la Ruta Ribera de Guadiana, una de las iniciativas de enoturismo de Extremadura, entre las más vibrantes del panorama nacional, recientemente incorporada al Club de Rutas del Vino de España, promovido por la Asociación de Ciudades del Vino de España (ACEVIN) y Turespaña… Con pan y vino, se hace el camino… 

Hornachos fue el último refugio de los moriscos españoles.

Almendralejo, la uva y la persona

“¿Quién le debe más a quién?”, pregunta, bonachón, Marcelino Díaz, propietario de Bodegas Marcelino, mientras gesticula con sus manos como vides, grandes, asoleadas, francas, “¿el Hombre al vino o el vino al Hombre?”. Y uno se queda pensando en si fue antes la uva o la persona. Él es uno de los productores más importantes de cava de Almendralejo, uno de los aspectos más distintivos del enoturismo de Extremadura.

Sacralizado o no, diluido en agua o combinado en salsas, como elemento de celebración o inspiración artística, como excepción festiva o tres veces al día, el vino ha acompañado, incluso, a religiones o culturas aparentemente alejadas de su consumo, como la hebrea –existe incluso un vino kosher- o la musulmana, en la que, según algunas interpretaciones, está prohibido su abuso pero no su consumo moderado. Por  no hablar de la importancia trascendental que muchas órdenes religiosas cristianas han tenido en la conservación y exportación de las tradiciones vitivinícolas, dentro y fuera de Extremadura.

“Lo importante es hacer cosas”, puntualiza Díaz, integrante del triunvirato que puso la pica en el Flandes de los cavas catalanes en los 80 que, tras algunos dimes y diretes judiciales, se ha traducido en cuatro bodegas inscritas en la Denominación de Origen Cava.  Y vaya si en Tierra de Barros las hacen; no en vano tuvieron que reinventar una industria fundamentalmente alcoholera en otra vitivinícola que en tres años –entre 1996 y 1999- consiguió los sellos de identidad y calidad y su propia Denominación de Origen. Hoy en día, la Denominación de Origen Guadiana es el eje del enoturismo en Extremadura y “un socio clave en el proyecto”, señalan desde la Ruta Ribera de Guadiana, “porque avala el origen del producto y el territorio”… Uva a uva se llena la cuba…

Y mientras Felipe trota a ritmo de campanilla entre las vides en espaldera de la Bodega Viña Puebla, una de las muchas que se pueden visitar dentro del programa de actividades de enoturismo en Extremadura, unos peones doblan los riñones para limpiar a mano las malas hierbas: es el precio de la agricultura ecológica, una tendencia en alza, dentro y fuera de Extremadura, sobre todo con vistas a la exportación, una mano apenas jugada por España. “Somos muy chovinistas”, argumenta Piedad, “nos creemos los mejores pero no hacemos gran cosa por demostrarlo”.

Almendralejo es el referente del cava dentro del enoturismo de Extremadura y de la Ruta del vino de la Ribera de Guadiana.

El enoturismo de Extremadura es una buena manera para conocer su gastronomía tradicional, en la que los quesos son esenciales.El enoturismo de Extremadura permite conocer recetas tradicionales, como el postre de la Técula Mécula.

Con pan y vino…

Se hace el camino Al andar, aunque el de fuera adolezca de cierta desunión interna. Porque el interno parece, al menos, trazado. El enoturismo es un empujón al turismo tradicional y un redescubrimiento emocional e histórico para quien creía haberlo visto todo. Los datos más actualizados, de 2011, señalaban un aumento del 6,1% del enoturismo con respecto a 2010 aunque “nos queda mucho camino por recorrer para mejorar la cultura del vino en España y también en Extremadura”, comentan desde la Ruta Ribera de Guadiana.

Y es que hay cierta preocupación entre los profesionales del sector del enoturismo de Extremadura sobre la aceptación de esta tradición entre las nuevas generaciones. Aunque mientras quede un queso de Ibores o un caldillo por acompañar, incluso una tarta de bellota por la que brindar, habrá una excusa perfecta para seguir manteniendo y difundiendo una cultura milenaria que cincela paisajes, personas y pueblos. Porque el primer vaso de vino abre al segundo el camino.

El enoturismo de Extremadura también permite recorrer bodegas y viñedos en calesas tradicionales.

El enoturismo de Extremadura también permite recorrer bodegas y viñedos en calesas tradicionales.

Zafra cuenta con un importante patrimonio cultural, fundamental para completar la oferta turística del enoturismo en Extremadura.

Cuaderno de Bitácora del enoturismo en Extremadura 

Datos de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana:

La  Denominación de Origen Ribera del Guadiana está formada por 127 municipios, distribuidos en 6 comarcas: Ribera Alta, Ribera Baja, Cañamero y Montánchez y Tierra de Barros, Zafra- Río Bodión.

El producto de enoturismo en Extremadura de la Ruta del Vino Ribera de Guadiana, eje vertebrador del enoturismo en Extremadura, ha empezado a desarrollarse en las dos últimas comarcas (más de 90.000 hectáreas de viñedo) con la colaboración de bodegas, restaurantes, bares, agencias receptivas, empresas de ocio, museos, vinoteras…

Uvas de Extremadura

Las uvas extremeñas son Eva Beba, Pardina, Cayetana, sobre todo para blancos que, fermentados en barrica, están dando mucho que hablar.

Dónde dormir y dónde comer en una ruta de enoturismo por Extremadura:

Zafra: con raíces árabes y repleta de rincones históricos. Imprescindible dormir o visitar el Parador de Zafra , en el Palacio de los duques de Feria, a quienes debe su esplendor.

Si quieres comer en Zafra te recomendamos hacerlo en La Casa Bar, en el centro histórico, o en El Comeero, a la entrada la localidad.

Almendralejo: Almendralejo, capital del cava de Extremadura, está llena de curiosidades sobre la ruta de enoturismo en Extremadura por la Ribera de  Guadiana. Además, hablamos de la localidad natal de una de las grandes escritoras españolas del siglo XIX, Carolina Coronado, que da nombre a un teatro que también tienes que visitar durante tu estancia en Almendralejo. También tienes que ver el Museo del Vino de Almendralejo.

Para dormir en Almendralejo, te recomendamos el Balneario El Raposo, un referente termal con una zona totalmente rehabilitada.

Para tapear y degustar unos buenos vinos de la tierra, no te pierdas las propuestas de Nandos.

Ribera del Fresno: es la base de operaciones perfecta para recorrer Tierra de Barros y muchos de los lugares de interés y bodegas de la ruta del vino de Ribera del Guadiana.

Para dormir en Ribera del Fresno te sugerimos el hotel Finca Villa Juan, con piscina y huertos. Finca Villa Juan admite mascotas y su ubicación ayuda a disfrutar del turismo rural con encanto en Tierra de Barros.   Aquí puedes reservar tu habitación con encanto en el palacete del siglo XVIII de Finca Villa Juan.

Qué ver en una ruta de enoturismo en Extremadura:

Hornachos: Hornachos fue la última población con moriscos de la Península Ibérica. Su historia se conserva en el Centro de Interpretación de la cultura morisca. También tienes que ver la Iglesia parroquial de la Purísima Concepción y sus fuentes tradicionales. Si quieres visitar una bodega en Hornachos, apunta el nombre de Bodegas Castelar.

Almendralejo: Almendralejo es parada fundamental en cualquier ruta de enoturismo por Extremadura Además de las visitas a bodegas, se puede conocer de primera mano la plaza de toros de Almendralejo, también bodega, el Teatro Carolina Coronado y el Museo de las Ciencias del Vino, parada fundamental para los amantes del buen vino.

Qué leer si vas a disfrutar del enoturismo en Extremadura:

Cielos de barro, de Dulce Chacón (Booket)

Intemperie, de Jesús Carrasco (Seix Barral)

Más información sobre enoturismo en Extremadura:

Ruta de Ribera de Guadiana y ACEVIN.

 


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