Castillo de Monterrei, cuna del primer libro impreso de Galicia

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La región de Monterrei es famosa por el Castillo de Monterrei, el más grande de Galicia. 

El Misal Auriense fue impreso en Monterrei en 1493 y está considerado el primer libro impreso de Galicia.

El Castillo de Monterrei fue durante muchos años el corazón del Camino de Santiago, el espinazo de Europa, a su paso por Orense. Sobre una loma desde la que se divisa casi todo el valle del río Támega, su fortaleza –hoy la más importante de Galicia– estuvo considerada uno de los focos de poder más importantes de la región de Monterrei.

De ese peso histórico del Castillo de Monterrei nos habla su estructura arquitectónica, con tres murallas que rodean casas y huertos, la iglesia de Santa María de Gracia y la casa parroquial, además del palacio y la torre del homenaje.

La región de Monterrei fue tan importante que también llegó a tener hasta tres monasterios de órdenes dispares y un largo rosario de casas nobles que fueron adueñándose de este pedazo de tierra fértil, famosa por sus vinos pero también por sus balnearios. Además, la región de Monterrei fue una zona de mucho tránsito y de mucho comercio. Su nombre dio pie al de varios lugares en México, entre los que destaca la ciudad de Monterrey, capital del estado de Nuevo León.

El poderío del Castillo de Monterrei favoreció la llegada y el establecimiento de Gonzalo Rodríguez de la Pasera y Juan de Porres, autores del Misal Auriense, el primer libro impreso en Galicia. “En esos momentos, los impresores eran ambulantes”, explica Miguel Ángel González García, canónigo archivero de la Catedral de Ourense, donde se conserva uno de los dos ejemplares de este libro que han llegado hasta nuestros días. “No es fácil saber por qué fue Monterrei y no Ourense el lugar escogido. Quizá haya que pensar que el impresor llegó para otro encargo distinto del Misal y que allí se estableció y obtuvo el cargo que le permitió vivir y que pudo compatibilizar con la imprenta. De hecho”, continúa, “la documentación acredita que estaba en la acrópolis en 1491 y que en 1512 seguía allí como ‘procurador de la villa’. De todo esto se deduce que su presencia en Monterrei es anterior y posterior a la impresión del Misale Auriensis y que allí acudió el Obispo y Cabildo para este encargo.”

La tirada del Misal Auriense fue, aproximadamente, de 800 ejemplares, a tres colores y en dos ediciones, “la más lujosa, en pergamino, me imagino que de pocos ejemplares, y otra en papel, que sería la utilizada en las parroquias”. Porque este misal, el primer libro impreso de Galicia, tenía como objetivo ayudar a los párrocos con las oraciones de los oficios, por lo que fue escrito en latín, “la lengua de la liturgia”. Para el canónigo archivero de la Catedral de Ourense cabe suponer que “como corrector estaría algún clérigo, probablemente algún fraile franciscano del convento de Monterrei”.

Con el tiempo y la caída en desuso del Concilio de Trento –“que cambió la liturgia de la misa”- , los ejemplares del Misal Auriense fueron quedándose obsoletos y, fuera ya de la circulación, se fueron perdiendo; con más facilidad los de papel, “más frágil”, y de los que “sólo conservamos algunas hojas sueltas interesantes”.

Iglesia de Santa María de Gracia, en la Acrópolis de Monterrei, Ourense,Galicia

La iglesia del Castillo de Monterrei conserva una copia del Misal Auriense que se puede ver durante las visitas.

La iglesia del Castillo de Monterrei conserva una copia del Misal Auriense que se puede ver durante las visitas.

Pero dos ejemplares del Misal Auriense han llegado hasta nosotros. Uno se conserva en el Museo Catedralicio de Orense, donde “un inventario de 1503 ya lo menciona”. El otro ejemplar del Misal Auriense del Castillo de Monterrei está custodiado en la Biblioteca Nacional de España; “no se sabe su procedencia. El investigador Odriozola suponía que podría tratarse de alguno de los que, en el siglo XVIII, diversos eruditos vieron en Xinzo de Limia, Parada de Outeiro o San Martín de Vilela.”

Estos dos ejemplares del Misal Auriense, el primer libro impreso en Galicia, son, como las murallas y las torres, testigos mudos del esplendor que aupó al Castillo de Monterrei a lo más alto de una región en la que hoy es la vecina localidad de Verín la que marca el paso, rodeada de viñedos y manantiales de aguas mineromedicinales.