Qué hacer un fin de semana de enoturismo en La Rioja

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Novedades y sugerencias para disfrutar haciendo enoturismo en La Rioja.

No te pierdas los planes para una escapada de fin de semana para parejas en La Rioja.

La Rioja es, primero, tierra de agua y después, tierra de vino. En cascada llegan el resto de posibilidades, tan vinculadas a ella, que para el foráneo resulta imposible destejer la trenza que forman, y para el local, difícil decir dónde empieza y termina cada uno de los cabos. Por eso, La Rioja es tu escapada perfecta si te apetece disfrutar del enoturismo y conocer un poco mejor la cultura del vino.

Nueva ruta del vino en La Rioja

El viento del Norte sopla, un día más de los 200 anuales en los que es habitual, sobre el mar de vides que rodea Aldeanueva de Ebro, epicentro, desde hace 11 años, de la Feria Entreviñas. Los rosales se agitan, blancos y rosas, y las hojas de las vides, velas verdes que restallan contra un cielo azul turquesa, dejan entrever unos racimos incipientes. “El riego por goteo cambió el concepto de viticultura de la zona” explica Isidro Moneva, gerente de Aravino y pionero del enoturismo, “y ahora es un vergel”.

La tarde se escurre, plácida y fresca, entre hectáreas cultivables y kilos y años de producción -hasta un millón de litros- como las lágrimas de Garnachas y Tempranillas durante la cata. Al final del horizonte, el alfilerazo renacentista, tan agradablemente riojano, de San Bartolomé, muy cerca de donde se ubica la iglesia de Nuestra Señora del Portal, reconvertida en Museo del vino de La Rioja Baja, una de las piedras angulares de la que será la próxima Ruta del Vino de España, proyecto que, si todo va bien, se presentará en sociedad en Fitur 2017. A su favor, claro, amén de bodegas, viñedos, caldos y cultura, “bastantes recursos”, apunta, orgulloso, Moneva, “además del monotema del vino”. Uno de ellos, el prehistórico. Porque los valles de La Rioja Baja cuentan con la mayor concentración de icnitas de Europa. Al aire libre y de acceso gratuito, 110 yacimientos forman la Ruta de los dinosaurios de La Rioja, referente para la Paleontología mundial, se suceden a lo largo de los ríos Alhama o Cidacos, cordón umbilical del que se nutren localidades como Arnedo, capital del calzado, Arnedillo, referente termal, o Quel, hogar del dramaturgo decimonónico Manuel Bretón de los Herreros, apoyadas y excavadas en peñas coloradas y atravesadas por vías verdes y calaos.

Bodegas cavernícolas en La Rioja

Los calaos son unos túneles que forman una constante subterránea en la tierra con nombre de vino. Los calaos más largos, conocidos, de La Rioja están en Ollauri, en La Rioja Alta. Allí, la familia Muriel ha enlazado distintos tramos, de los siglos XVI y XVII, y recuperado el paso de Jovellanos y Hemingway –rumbo a los Sanfermines- por estos lares, para acompañar la cata de alguna de las más de 400.000 botellas centenarias que allí descansan y cuyo pasado siguen rastreando, pacientes. “Es muy complicado conocer datos concretos”, apunta Cristina Hernando su RRPP, “porque eran zonas de trabajo”. Como lo fueron, y lo son, las bodegas familiares de Pradejón que, al calor de las cooperativas, se fueron customizando en centros de producción champiñonera, cuyo mundo “no se entiende”, asegura Javier Honorato, gerente de Fungiturismo, “sin el del vino”. Esta localidad de La Rioja Baja es parte, junto a Sautol y Ausejo, del tridente productor de España (60.000 toneladas anuales), aunque sólo allí han acertado a combinarlo con el turismo industrial. Entre vídeos y paneles explicativos, paquetes de semillas germinadas y bloques aislantes –que convierten su Centro en un edificio pionero en Europa- transcurre una visita tan sabrosa y sana como desconocida, que también incluye parada en las bodegas donde brotan los champiñones y las setas Shiitake y Eryngii. Un fin de semana de enoturismo en La Rioja es la mejor manera de conocer qué es el fungiturismo y cómo se practica.

Si haces enoturismo en La Rioja tienes que ver los lagares rupestres que aún se encuentran en la Sonsierra riojana.

A mesa puesta

Muy cerca, Adela Chandro parece dispuesta a combatir la estadística según la cual los españoles –pese a producir el 4% del champiñón europeo- sólo consumen 1,7 kilos por cabeza y año frente a los 3 del resto del continente. De los fogones del Restaurante Chandro salen revueltos deconstruidos, bombones y triflés fungis capaces de poner los ojos más escépticos como platos soperos. Casi como los puerros del Asador Aker, en Cuzcurrita del Río Tirón, donde Aritza es prueba viviente de la simbiosis que generan los ‘territorios comanche’ como éste. A nivel internacional, La Rioja se cuelga tres Estrellas Michelin; dos por Echaurren, en Ezcaray, destino obligado de un buen viaje de cuchara, y otra conseguida por los hermanos Echapresto, apegados irremediablemente al terruño en el que se ubica su Venta de Moncalvillo, la estrella Michelin en Daroca de Rioja.

Personas como uvas, apretujadas y moradas

Pero no hay cultura del vino sin fiestas, como las que se organizan en los Riscos de Bilibio en honor a San Felices, maestro de San Millán (el de la Cogolla, por quien existen los Monasterios de Yuso y Suso), por quien se peregrina hasta esta cima estratégica al menos tres veces al año. El 29 de junio se sube de blanco y se baja de morado de la cantidad de litros de caldo –mosto en la versión infantil- que se arrojan durante la Batalla del Vino, tan apretujada como Las Vueltas de Nájera, reino milenario y sede del espectáculo medieval de las Crónicas Najerenses, celebradas sin interrupción desde 1968. “Queremos que la gente venga a nuestra ciudad y conozca nuestra Historia”, apunta Enrique Hacha, concejal de turismo.

Nunca una bebida ha generado tantas vidas distintas y complementarias, con tantas adaptaciones culturales. Si hoy el vino fuera tecnología, casi podríamos decir que La Rioja es el Silicon Valley de sus aplicaciones.

Icnitas del yacimiento de El Villar Poyales, en el Valle de Enciso, cerca de Barranco Perdido.

Postres del restaurante Chandro, a la izquierda, a base de setas y champiñones, y picnic para el café en Venta de Moncalvillo, con una Estrella Michelin, en Daroca.

Consejos para disfrutar del enoturismo en La Rioja

Cuándo hacer enoturismo en La Rioja:

Aunque La Rioja se puede recorrer en cualquier época del año, la mejor época para hacer enoturismo y recorrer las rutas del vino es en otoño, durante la vendimia. La primavera también es muy buena época porque las lluvias convierten en protagonista al paisaje de los viñedos y hacen más agradable la visita a bodegas, calaos y otros monumentos relacionados con la cultura del vino.

Alojamientos en La Rioja:

En este reportaje sobre enoturismo en La Rioja hemos mencionado varios alojamientos en La Rioja, ideales si quieres disfrutar de las rutas del vino y de las propuestas de muchas bodegas.

Restaurantes donde comer en La Rioja:

La  gastronomía es una de las mejores maneras de acercarte al enoturismo en La Rioja, donde todos los restaurantes cuentan con buenas cartas de vino a partir de las cuales proponen maridajes interesantes. Merece la pena dejarse aconsejar por los sumilleres y propietarios, grandes conocedor de los vinos de la región.

 

Rutas en La Rioja para un fin de semana de enoturismo:

El enoturismo de La Rioja está directamente vinculado con el resto de posibilidades culturales y de ocio, perfectas si estás planificando una escapada de fin de semana para parejas en La Rioja. Las distancias cortas también facilitan la movilidad por La Rioja.

Aquí resumimos lo mejor de cuanto puedes hacer un fin de semana de enoturismo en La Rioja:

Enoturismo en La Rioja Baja:

Si buscas con quién organizar un fin de semana de enoturismo en La Rioja, Uvas y vino es una empresa que organiza todo tipo de actividades en torno al vino.

Aldeanueva de Ebro celebra la 11ª edición de la Feria EntreViñas, uno de los encuentros de enoturismo más populares en La Rioja. Muy cerca de Aldeanueva de Ebro, capital del enoturismo en La Rioja Baja, podrás realizar estas rutas complementarias:

Ruta de los dinosaurios: 110 yacimientos divididos en 3 rutas que se pueden visitar por libre y de manera gratuita o con un experto. Más en dinosaurios-larioja.com.

Barranco Perdido: parque temático infantil sobre dinosaurios. Lo más interesante es su museo y el documental que proyectan. Las entradas pueden ser parciales, según los intereses de cada visitante.

Pradejón: si quieres saber qué es el fungiturismo y cómo se practica, tienes que visitar Pradejón, el pueblo del champiñón, con visitas guiadas a las bodegas donde se cultivan setas y champiñones y una feria anual, Fungitur. Si quieres rematar esta actividad complementaria a las tradicionales visitas de enoturismo en La Rioja, no te pierdas una comida temática en el restaurante Chandro.

Arnedo: capital del calzado de La Rioja. Si haces enoturismo en La Rioja aquí podrás pasar una tarde de compra de calzado o visitar el Centro Tecnológico del Calzado o la Cueva de los Cien pilares, abierta recientemente.

Haro:

Hablar de enoturismo en La Rioja es hablar de Haro, una de las localidades más conocidas por los amantes del vino por su concentración de bodegas centenarias -como Bodegas Bilbaínas, bodegas centenarios de Haro- en el Barrio de la Estación, o la celebración de la Batalla del vino. Además, el casco histórico de Haro está considerado Bien de Interés Cultural desde 1975.

Si escoges Haro como la base de operaciones de tu fin de semana de enoturismo en La Rioja puedes aprovechar para organizar un vuelo en globo entre viñedos con vuelosarcoiris.com, o visitar Nájera, corazón espiritual de La Rioja. Allí tienes que ver la Colegiata de Santa María la Real.

El término municipal incluye también San Millán de la Cogolla, con los Monasterios de Suso y Yuso, Patrimonio de la Humanidad. A menos de media hora en coche está Santo Domingo de la Calzada, con la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, la única del mundo con permiso para albergar animales vivos y la torre más alta de La Rioja.

Enoturismo en Logroño

Si quieres hacer enoturismo en Logroño hay dos sugerencias que debes tener en cuenta. La primera es la más evidente: tapear en la Calle Laurel. La segunda tiene que ver con la experiencia singular de dormir en una bodega en La Rioja, algo que podrás hacer realidad en Finca Los Arandinos, un hotel de cuatro estrellas decorado por dos diseñadores y dentro de una bodega. Finca Los Arandinos está a 20 minutos en coche del centro de Logroño. Además, es un hotel con spa, perfecto si ese fin de semana de enoturismo en La Rioja lo quieres compartir con tu pareja.

Fotografías de qué ver un fin de semana de enoturismo en La Rioja

Claustro de Santa María de Nájera y bodegas centenarias en los calaos de las bodegas Conde de los Andes, en Ollauri.

Claustro de Santa María de Nájera y bodegas centenarias en los calaos de las bodegas Conde de los Andes, en Ollauri.

Típica merienda riojana en un viñedo cerca de Aldeanueva de Ebro, en La Rioja Baja; centro champiñonero en Pradejón, el mayor productor de champiñón de España, en La Rioja.

Típica merienda riojana en un viñedo cerca de Aldeanueva de Ebro, en La Rioja Baja; centro champiñonero en Pradejón, el mayor productor de champiñón de España, en La Rioja.

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