Kasbah Ait Ben Haddou, Patrimonio de la Humanidad de la Ruta de las Kasbahs de Marruecos

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La kasbah Ait Ben Haddou es la parada más importante en la ruta de las kasbahs por el Sur de Marruecos.

Durante más de 500 años, las caravanas comerciales entre Ouarzazate y Marrakech paraban en Ait Ben Haddou.

Entre las cosas que hacer en Marrakech que no debes perderte está dormir en un riad, los hoteles con encanto típicos de Marruecos y las posibles excursiones desde Marrakech, perfectas si buscas hacer turismo en Marruecos a vuelapluma es la que recorre el Valle del Dadés, al sur de Marruecos, en lo que popularmente se ha bautizado como la Ruta de las Kasbahs. Este itinerario, que puedes realizar por libre o contratando los servicios de un chófer (de manera independiente o a través de una agencia turística local) es una aproximación a los oasis y palmerales del desierto, a la cultura bereber y a algunas de las manifestaciones naturales más sorprendentes del Magreb, como la Colina de los cuerpos humanos o las propias gargantas del Dades y del Todra. Por cierto, lo más recomendable para visitar la Kasbah Ait Ben Haddou y recorrer casi toda la Ruta de las Kasbahs es un coche todoterreno. Esta excursión desde Marrakech puede llevarte un solo día e incluir, además de la Kasbah de Ait Ben Haddou, Ouarzazate, la meca del cine de África gracias a los Estudios Atlas.

Además, durante la Ruta de las Kasbahs –también conocida como la Ruta de las Mil Kasbabhs– podrás profundizar un poco más en la influencia que el África subsahariana ha ejercido sobre la Historia y la cultura marroquí gracias a las rutas comerciales establecidas con ciudades legendarias como Tombuctú, en Malí. La porosidad del desierto de Marruecos ha generado un territorio- esponja con fronteras invisibles a través de las cuales se han movido personas, ideas y materiales, desde esclavos y oro hasta sal, poemas  y religiones, como queda de manifiesto en novelas como El arquitecto de Tombuctú, en la que Manuel Pimentel relata la vida real de Es Saheli, que salió de Granada y recabó en Tombuctú, cuna de Ismael Diadié, heredero del Fondo Katí y autor de títulos de Literatura africana como Zimma.

Para iniciar esta excursión desde Marrakech tendrás que tomar la carretera de Tizi-n-Test, construida por los franceses en los años 20 del siglo pasado en un auténtico pulso a la aridez del Sáhara y a los bereberes que vivían allí y que no fueron, precisamente, amistosos. Esta carretera –en su momento un prodigio de ingeniería- desvió, por cierto, el tráfico comercial que hasta entonces enriquecía muchas de las kasbahs, como la de Ait Ben Haddou. A día de hoy, muchas kasbahs están deshabitadas, aunque la de Ait Ben Haddou mantiene algunos vecinos, que viven, sobre todo, del turismo. Por el camino, puedes intentar localizar el Monte Jbel Toubkal, de 4.167 metros de altura, el punto más alto de la Cordillera del Atlas.

Las kasbahs más importantes de la Ruta de las Kasbahs, además de la kasbah de Ait Ben Addou, de la que hablaremos un poco más adelante son: kasbah de Ben Moro, del siglo XVIII y hoy convertida en un impresionante hotel; kasbah Glaoui, fortaleza palaciega de Thami El Glaoui, considerado el último Señor del Atlas; kasbah de Dar Aït Sidi el-Mati y kasbah de Taourirt, bastante bien conservada.

Una de las mejores excursiones desde Marrakech es por la Ruta de las Kasbahs

Muchas de las kasbahs de la Ruta de las Mil Kasbahs están en ruinas. Abandonadas por distintas razones, al ser construidas con “pisé”, un conglomerado de barro y arena fácilmente erosionable por el agua y el viento, se derriten como terrones de azúcar en medio del desierto, rodeadas a veces de palmerales en los que sus habitantes encontraban parte de su sustento.

El incierto destino de las kasbahs de Marruecos es una gran motivación para realizar esta excursión desde Marrakech, que culmina en la Kasbah de Ait Ben Haddou, la mejor conservada y, por tanto, la más visitada. La Kasbah Ait Ben Haddou explica perfectamente el carácter casi inexpugnable de los ksour –como se llama a las fortalezas en Marruecos- y su distribución interior de callejuelas y casas de paredes rojas, cuyos tonos varían en función de la luz del sol. Hay algunos viajeros que deciden dormir en alguno de los hostales de los alrededores para, precisamente, disfrutar de la panorámica de la Kasbah Ait Ben Haddou al atardecer y al amanecer. Algunas excursiones desde Marrakech por el desierto del Sáhara son de dos días e incluyen una noche en un campamento para poder visitar Ait Ben Haddou, Zagora y Ouarzazate.

Dicen que Ait Ben Haddou es la kasbah en al que se han rodado algunas escenas de Lawrence de Arabia y Gladiator. El sur de Marruecos es famoso en el mundo del cine por los Estudios Atlas de Ouarzazate, que se pueden visitar para ver dónde se han rodado “La joya del Nilo”, “El reino de los cielos, “Astérix y Obélix: Misión Cleopatra” o “Babel”.

Pero la Ruta de las Kasbahs de Marruecos no se acaba en Ait Ben Haddou. Si planificas esta excursión desde Marrakech, no puedes dejar de ver las Gargantas de Dades y de Todra, a cual más espectacular, donde seguro que sacas algunas de las mejores fotografías de tu viaje a Marruecos; o la localidad de Tiznit, famosa por su joyería de plata y cuya mezquita es un claro ejemplo de la influencia recibida de la zona de Djenné, en Malí, también obra de Es Saheli y también Patrimonio de la Humanidad.

En Erfoud se celebra cada año el Festival del Dátil (octubre) porque el dátil está considerado un alimento sagrado y en Rissani puedes visitar la mezquita, importante centro de peregrinación de Marruecos porque aquí nació Mulay Ali Cherif, fundador de la dinastía alauí.

Zagora es conocida como el punto de partida desde el que explorar el desierto de Marruecos, donde pasar una noche se convierte en una experiencia inolvidable, sobre todo para quien no haya tenido oportunidad de hacerlo antes o en otros lugares. Generalmente se puede elegir entre dormir en algún hotelito modesto pero con habitaciones construidas en cemento o piedra o hacerlo en una jaima. En ambos casos conviene que lleves ropa de abrigo porque las noches en el desierto con más frías de lo que cabe pensar en casi cualquier época del año. No está de más que lleves una linterna, entre otros utensilios.

Las kasbahs de Marruecos se construían con pisé, un material fácilmente erosionable por la lluvia y el viento.

Las kasbahs de Marruecos se construían con pisé, un material fácilmente erosionable por la lluvia y el viento.

La kasbah de Ait Ben Haddou es la más importante de la Ruta de las Kabahs que puedes recorrer desde Marrakech