La Ruta de las Misiones, el viaje de la fe

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La Ruta de las Misiones en Baja California es una ruta cultural poco conocida que recorre la costa Oeste de México y de Estados Unidos, desde Cabo San Lucas hasta San Francisco.

Todavía hoy pocas personas sobrevivirían más de un día lejos de la carretera, en un paisaje vacío, ajeno, duro como las piedras que salpican el horizonte de la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado. Por aquí anduvieron, con sayas y sandalias, borricos, santorales y cruces de madera, los hombres que dieron forma a un rosario de misiones que unió durante años la costa del Pacífico desde Cabo San Lucas, en México, hasta San Francisco, hoy Estados Unidos. ¿Héroes? ¿Fanáticos? ¿Aventureros? Buscamos algunas claves de una ruta cultural prácticamente desconocida.

BAJA-CALIFORNIA-MEXICO-RUTA-MISIONES-JESUITASQuizá hubiera sido mejor que el Océano Pacífico, el más extenso de la Tierra, se hubiera quedado con el nombre de Mar del Sur que le puso Vasco Núñez de Balboa en 1513. Magallanes fue un hombre con suerte al navegarlo en calma. La bravura de sus aguas contribuyó al olvido geográfico de la Baja California, uno de los territorios más desconocidos de ese gigante paradójico y colorido que es México.

Así que, entre lo lejos que estaba, por mar y por tierra, la aridez de su terreno y las promesas auríferas de otros territorios de ultramar, la Corona española fue dejando para más adelante el poner pie, cruz y espada al oeste de su colonia. Ni Hernán Cortés, ni Juan Rodríguez, ni Sebastián Vizcaíno, ni Francisco de Ortega, bravos, ambiciosos y bregados en mil batallas y viajes, quisieron quedarse allí. Pero en 1683, los jesuitas decidieron que si la fe mueve montañas también conquista el vacío. Y hasta Baja California se marcharon: hombres crédulos, sí, dispuestos a convertir a quien se les pusiera por delante, pero también agricultores, y arquitectos, y médicos e ingenieros. De todo debían saber. A todo debían estar dispuestos.

Las misiones de Texas, muchas de ellas todavía en activo, acaban de ser declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Del Far West a los ‘felices 20’

Arrancaba así la Ruta de las Misiones, un pulso al desierto, una aventura 100% española en el Far West americano, sin espuelas ni rifles, en la que el testigo lo recogieron franciscanos y dominicos. Entre todos, y durante tres siglos, moldearon a su imagen y semejanza, y en la medida de sus modestas posibilidades, el Camino Real de la Californias, ruta comercial, espiritual y, sobre todo ahora, cultural, entre, dos países, México y Estados Unidos, que no pueden vivir el uno sin el otro.

Tan lejos estuvo para llegar como para recordar aunque ahora parece que el polvo del desierto se levanta y, entre nubes, resurgen las piedras, la Historia, los nombres, las personas.

Y si no que se lo digan a los guapos y famosos que durante los ‘Felices años 20’ peregrinaron, aunque a la inversa y también por aire, para beber y jugar en Tijuana, cuya avenida principal, hoy de la Revolución, era una pista de aterrizaje improvisada, al calor de la cual nacieron dos recetas inmortales: la ensalada César y el cóctel Margarita. Al Capone movió sus hilos y, primero aquí y más tarde en Las Vegas, inyectó lentejuelas, brillantina y dólares al polvo del desierto. Un oasis de libertad y alcohol durante la Ley Seca, que hubiera sorprendido a los padres dominicos que, a partir de 1772, abrieron senda hacia la Alta California, cargados con las cepas que les ayudarían a celebrar la Eucaristía en condiciones.

Las uvas del futuro

BAJA-CALIFORNIA-MEXICO-RUTA-MISIONES-JESUITASPero de esas uvas surgió otra tradición cada vez más arraigada a lo largo de la Ruta de las Misiones: la de las bodegas y el enoturismo, uno de los motores económicos de los territorios californianos a uno y otro lado de la frontera; un reto gastronómico que desafía con fuerza la tradición de refrescos y sodas, con propuestas como la de apadrinar vinos, un programa que triunfa entre los estadounidenses. “Además de venir a los viñedos y participar en la vendimia, obtienen un producto personalizado que es fruto de su esfuerzo”, dicen desde una de las bodegas del Valle de Guadalupe.

El chef Miguel Ángel Guerrero Yagües considera que los vinos son uno de los muchos parecidos entre las mesas bajacaliforniana y española. En La Querencia, un local que en Europa, hasta no hace tanto, llamaríamos con cierta imprecisión “de autor”, se reinventan las recetas mestizas que con el paso de los años, y de los inmigrantes, han ido cayendo, como llovidas del cielo, habitualmente seco. Ostiones, ceviches, tacos de pescado o de camarón, manos de león, abulón, carne de borrego…
Un banquete para los sentidos que ya le hubiera gustado disfrutar, o quizá no porque era, al parecer, un hombre entregado y frugal además de desobediente y arrojado, al padre Altimira, fundador de la Misión de San Francisco Solano, en el Valle de Sonoma, la última de la serie, la única después de que Mexico se independizara de España y todo aquel tinglado colonial tuviera que buscarse la bolsa y la vida en un nuevo contexto de intereses y poderes.

Tan lejos estuvo para llegar como para recordar porque el legado de aquellos hombres ha permanecido oculto para la metrópoli durante siglos. Ahora, parece, el polvo del desierto va levantándose y, entre nubes, resurgen las piedras, la Historia, los nombres, las personas.

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Misión San Borja

 

Cuaderno de Bitácora de la Ruta de las Misiones

Por qué:Baja California es uno de los estados menos conocidos de México pero también uno de los más variados. Perfecto para viajeros que buscan experiencias diferentes.

Naturaleza: llena de contrastes y posibilidades. Son imprescindibles los Parques Nacionales de Sierra de San Pedro y de Constitución 1857, como también la Sierra de San Pedro Mártir, el Mar de Cortés y la Bahía de los Ángeles.

BAJA-CALIFORNIA-MEXICO-RUTA-MISIONES-JESUITAS-SALINAS-OMETEPECLa Ruta de las Misiones: se puede recorrer, aunque con distinta suerte, desde Cabo San Lucas hasta, cruzando la frontera San Diego o San Francisco. La posibilidad de combinar México y Estados Unidos es otra gran baza.

La Ruta del vino incluye los valles de La Misión, San Antonio de las Minas, Las Palmas y Tanamá y, ya al sur, los de Santo Tomás y San Vicente Ferrer.

Ensenada: la Cenicienta del Pacífico es un buen punto de partida para recorrer las bodegas del Valle de Guadalupe.

Mexicali: famosa por dar nombre a una cerveza, es conocida también por la adaptación mexicana de la comida china, su Catedral y su laguna salada.

Rosarito: imprescindible visitar los estudios de cine FOX. Aquí se han rodado Master and Commander o Titanic.

BAJA-CALIFORNIA-MEXICO-RUTA-MISIONES-JESUITASTecate: visitar su fábrica de cerveza, símbolo de la región. Dormir en un rancho y relajarse en un balneario son otras posibilidades inolvidables.

Tijuana: imprescindibles el CECUT y su Museo de las Californias y el Instituto de Cultura de Baja California. En el Hotel César siguen sirviendo la ensalada homónima que inventó el chef italiano Livo Santini en los años 20.

Dos bodegas en la Ruta de las Misiones:

Cetto, emporio fundado en 1924 por el italiano Angel Cetto. Hoy exporta a más de 21 países, entre ellos, España.

Santo Tomás, pequeña pero con solera. La única activa desde 1888.

En clave de libro: Misión Olvido, de María Dueñas (Temas de Hoy), aunque la historia de las misiones queda un poco diluida, es una buena excusa para iniciarse en ella.

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