Washington D.C., una visita a la capital de Estados Unidos

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Cuando pensamos en Estados Unidos lo hacemos inevitablemente en sus grandes ciudades: Nueva York, San Francisco, Los Ángeles, Chicago o Houston. A esta lista, en la que habitualmente primamos la espectacularidad frente a la historia, debemos sumarle una urbe que si bien puede visitarse perfectamente en dos días (incluso en uno si no disponemos de mucho tiempo) es una de las más importantes del país. Hablamos de su capital, Washington D.C. La ciudad de Washington, a diferencia de la mayoría de las ciudades del país, nació de una manera premeditada. Es decir, no surgió a partir  del crecimiento de un asentamiento previo sino que se conformó como una ciudad planificada. Este término se emplea para designar a todas aquellas urbes que fueron creadas sobre una superficie no urbanizada previamente y con un propósito inicial. En el caso de la ciudad de Washington, esta finalidad era la de ostentar la categoría de capital del país, después de que este cargo hubiera sido desempeñado por diversas localidades desde la independencia de Estados Unidos del Imperio británico. Así, en 1791 la ciudad de Washington veía la luz y desde entonces, y de manera ininterrumpida, ha sido la capital de una de las superpotencias mundiales. Pese a ser una ciudad relativamente reciente, cuenta con apenas 230 años de antigüedad, Washington se ha convertido en uno de los lugares más importantes del mundo. La urbe, bautizada en honor al primer presidente de Estados Unidos, George Washington, tiene la naturaleza de distrito federal y alberga las sedes no solo de las instituciones más importantes del país sino también de grandes organizaciones a nivel internacional como el FMI o el Banco Mundial. Además, y por su condición de capital, Washington puede presumir de contar con un gran número de monumentos y espacios con gran valor cultural e histórico, así como de tres universidades diferentes. El deporte también es uno de los grandes protagonistas de la ciudad, siendo la sede de uno de los equipos de la NFL más importantes de Estados Unidos, los Washington Redskins. La liga de NFL es poco conocida en nuestro país aunque poco a poco comienza a hacerse un hueco en el panorama deportivo gracias a los pronósticos de BetStars que permiten apostar a los partidos que se llevan a cabo al otro lado del charco. Los Redskins, que han ganado 5 campeonatos y 3 Super Bowls, son el emblema deportivo de la ciudad. Pero si algo no falta en Washington son emblemas. A cada paso que damos por sus calles nos encontramos con un monumento, un museo, o una gran explanada verde. Todo cuanto puedes ver en Washington emana historia así que hemos decidido realizar una pequeña lista de los lugares más importantes que debéis visitar para no perderos nada. Como os decíamos al principio de este artículo, se trata de una ciudad que se puede recorrer en dos días por lo que lo más habitual es aprovechar un viaje a Nueva York para acercarse hasta ella. Este desplazamiento se puede hacer en tren o en autobús, rondando los dos una duración de entre 4 y 5 horas. Si viajáis con el presupuesto algo apretado os recomendamos ir en autobús, los precios son más asequibles y la comodidad es bastante similar. Los edificios más emblemáticos Si decidís viajar a Washington hay un par de construcciones que tenéis que visitar sí o sí. Se trata de edificaciones que tienen no solo una gran importancia para los americanos sino también para el resto de ciudadanos del mundo pues en ellos se toman decisiones que también les afectan, de manera directa o indirecta. 
Foto: Pixabay. Dominio público.
El Capitolio es uno de estos lugares. Construido en 1800 en lo alto del barrio de Capitol Hill, lo que lo hace visible desde cualquier punto de la ciudad, este edificio alberga las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos: la de los Senadores y la de los Representantes. Es por ello por lo que en su interior se toman algunas de las decisiones más importantes del mundo. La construcción, de estilo neoclásico, cuenta con varios edificios de vigilancia y hasta con un servicio de policía propio. Dado el nivel de seguridad que existe en todo el recinto, no está permitido que los turistas visiten todas las estancias pero sí que podemos disfrutar de algunas de las más emblemáticas. Así, es posible comenzar un pequeño tour en el Centro de Visitantes, que cuenta con una exposición de carácter permanente en la que se aborda la historia de esta institución, visitar la famosa cúpula, tanto desde el exterior como desde el interior, pasear por la Biblioteca del Congreso o sentirte como un auténtico mandatario en la Cámara de los Senadores, una estancia en la que se conservan algunos de los libros y códices más antiguos del país.
Wikimedia.  Carol M. Highsmith. Dominio público.
Otro de los edificios que no necesita presentación pues es conocido por todos es el de la Casa Blanca. La residencia oficial del máximo representante de Estados Unidos comenzó a ser construida bajo los preceptos del estilo neoclásico en 1790 pero no fue hasta 10 años después, en 1800, cuando estuvo lista para su primer inquilino, John Adams. Desde entonces ha sufrido un gran número de ampliaciones y remodelaciones, siendo la más importante la llevada a cabo tras el incendio de 1812. Desde el mismo momento de su construcción, la Casa Blanca estuvo abierta al público y en la actualidad es posible visitarla de forma totalmente gratuita. Eso sí, es necesario que hagáis una reserva para poder disfrutar de esta visita guiada con al menos tres meses de antelación. Para ello, si no tenéis nacionalidad estadounidense, se debe cumplimentar una solicitud en la Embajada de Estados Unidos de cada país. En España la embajada está en Madrid.
Wikimedia. Creativa Commons License.
Monumentos y memoriales, otro modo de conocer la historia del país Muy cerca de estas dos famosas edificaciones se encuentra uno de los espacios que alberga algunos de los monumentos más importantes del país. Se trata del National Mall o Explanada Nacional, un enorme parque al aire libre ubicado en pleno centro de Washington y que recibe al día miles de visitantes. Un paseo por esta enorme superficie verde, que por su cercanía a los edificios institucionales ha sido el telón de fondo para manifestaciones y protestas, nos permitirá visitar los monumentos imperdibles de la ciudad.
Pixabay. Dominio público.
Uno de ellos es el Monumento a George Washington. Se trata de un gran obelisco en memoria del primer presidente del país, diseñado por el arquitecto Robert Mills y que tardó casi 40 años en ser construido. De hecho, esta tardanza en su construcción se puede apreciar en el propio monumento, puesto que el mármol empleado en la primera etapa no fue el mismo que el que se usó durante la segunda fase. Una curiosidad: al final de su construcción, en 1884, este monumento se convirtió en la estructura de mayor altura del mundo con casi 170 metros. Seis años más tarde perdería este récord en favor de la Torre Eiffel. En frente al Monumento de Washington se encuentra el conocido como “estante del reflejo”, un gran estanque rectangular que se extiende hacia otro de los grandes monumento de la ciudad, el erigido en memoria de Abraham Lincoln. También conocido como “memorial de Lincoln”, este monumento conmemorativo es uno de los más espectaculares que podemos ver en el National Mall. Se trata de una edificación que emula en su estilo al de un templo griego y que alberga en su interior una estatua inmensa de Abraham Lincoln diseñada por Daniel Chester French. La visita es totalmente gratuita. Otro de los monumentos que se pueden visitar en esta explanada es el dedicado al general Grant. Diseñado por John Duncan, se trata de un mausoleo, el más grande de todo el país, que alberga los restos mortales de esta figura clave de la historia de Estados Unidos. Se cuenta que para su planificación, Duncan se inspiró en una de las siete maravillas del mundo antiguo: el Mausoleo de Halicarnaso. Además de estos monumentos que ponen en valor el trabajo llevado a cabo por algunos de los dirigentes claves del país, Washington también cuenta con espacios que conmemoran la valentía de los cientos de miles de soldados que perdieron la vida durante los grandes conflictos armados del siglo XX. Entre ellos destaca el Memorial a los Veteranos de Vietnam, que cuenta con tres espacios diferenciados: la Pared Conmemorativa, la Estatua de los Tres Soldados y el Monumento a las Mujeres de Vietnam y el Memorial Nacional, que recuerda a los soldados fallecidos en combate durante 1939 y 1945. Muy cerca de la ciudad también se encuentra el famoso cementerio de Arlington.
Wikimedia. King of hearts.
La visita a estos lugares suele ser bastante emotiva por lo que una de las mejores maneras para distenderse puede ser buscar uno de los monumentos más curiosos de Washington: el monumento a Albert Einstein. Se trata de una pequeña estatua de bronce que muestra al famoso científico sujetando un par de papeles en los que se puede apreciar escrita la fórmula de la teoría de la relatividad. Es un monumento bastante interesante para visitar puesto que no suelo formar parte de los tours habituales. Y como colofón algunos de los mejores museos del país Otro de los grandes atractivos de la capital de Estados Unidos es que alberga un gran número de museos, muchos de ellos asociados al Instituto Smithsoniano. Entre ellos destaca el Museo Nacional de Historia, que cuenta con varias exposiciones que relatan la historia del país desde su nacimiento hasta la actualidad; el Museo Nacional de Historia Natural, que ofrece a los visitantes una colección de más de 125 millones de piezas entre plantas, fósiles, animales, minerales, rocas y objetos de diferentes culturas del mundo; el Museo Nacional de los Indios Americanos, dedicado a la cultura de los pueblos indígenas americanos o el Museo Nacional del Aire y el Espacio, que alberga la mayor colección de aviones, avionetas y naves espaciales del mundo. Como dato curioso cabe señalar que este último museo sirvió como telón de fondo para el rodaje de algunas de las escenas de Noche en el Museo 2.
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Además de los conocidos como “Smithsonianos”, también es interesante visitar la Galería Nacional, que posee una colección privada de obras de Monet, Cézanne, Van Gogh y Gauguin; el Newseum, especialmente interesante para los profesionales del mundo de la comunicación pues está dedicado a preservar la memoria del periodismo americano; la Galería Sackler, exponente del arte asiático o el peculiar Museo del Espionaje (es de los pocos que cobran entrada), que acoge más de medio millar de objetos pertenecientes a espías de verdad de varios países. Sin duda una visita ineludible para los fans de las películas de James Bond.