Consecuencias del descubrimiento de América

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Pese a las críticas, no todas las consecuencias del descubrimiento de América fueron negativas

La biografía de Cristóbal Colón está marcada por el año del descubrimiento de América: 1492.

En el último año se han sucedido los ataques a esculturas y monumentos públicos que representan a Cristóbal Colón y otras personas hasta hace poco asociadas con las consecuencias, más o menos conocidas, del descubrimiento de América.

Los defensores de las comunidades indígenas acusan a Cristóbal Colón de esclavista; para ellos su figura es el símbolo del genocidio perpetrado contra los pueblos nativos americanos. En línea con estas ideas, muchos países americanos cambiaron hace años la designación de la fiesta del 12 de octubre, en un intento por variar su significado, tradicionalmente asociado con la idea de Día de la Hispanidad. Una de las últimas ciudades en modificar el nombre con el que se conocía esta fecha ha sido Los Ángeles, donde, a partir de este año el tradicional “Día de Cristóbal Colón” será conocido como “Día de los pueblos indígenas”.




Preguntado acerca de estos puntos de vista, José Luis de Rojas Gutiérrez de Gandarilla –Doctor en Historia de América, docente e investigador de la Universidad Complutense de Madrid- considera que “hay una brecha amplia entre lo que vemos y lo que llega a la sociedad en general, donde existe una gran manipulación. Los símbolos se eligen de manera aleatoria y siempre fundada y el pasado se usa muchas veces con fines espurios”. En su opinión, “si la propuesta de ‘Un día de los indígenas’ sirve para mejorar su situación hoy, bienvenida sea. Si no, se sumará a la propaganda y los vaivenes que afectan a muchos personajes históricos y procesos antiguos, donde David Crockett, por ejemplo, pasa de héroe a villano de repente”.

Para la profesora Marina Alfonso Mola –Doctora en Historia de América por la Universidad de Sevilla y titular de Historia Moderna en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)- “esta actitud no procede tanto de una relectura de los personajes históricos sino de la tendencia de aplicar los valores y comportamientos de la sociedad del siglo XXI a una época en que no estaban vigentes los conceptos de anticolonialismo, antimperialismo, derechos humanos”, a lo que habría que añadir que “los políticos siempre intentan rebañar votos y si piensan que les va a ser rentable en términos electorales el posicionarse a favor de la retirada de determinadas estatuas de los espacios públicos, se lanzan a apoyar las propuestas de estos grupos. Me viene a la memoria la actitud de la CUP con respecto a la escultura de Cristóbal Colón, un icono de Barcelona.”

¿Fue Cristóbal Colón un esclavista?

Pero, ¿es acertado un enfoque tan radical y parcial sobre las consecuencias del descubrimiento de América? ¿Es correcto considerar a Cristóbal Colón un esclavista y un capitalista radical, como señalan muchos?

Los profesores Alfonso y de Rojas coinciden en señalar el contexto social a la hora de valorar el esclavismo entre las consecuencias del descubrimiento de América y en relación con la figura de Cristóbal Colón.

Colón “era tan esclavista como cualquiera en la sociedad de su tiempo”, apunta de Rojas. Para la profesora Alfonso, “Colón no tenía inconveniente en emplear esclavos, cosa normal en su tiempo (y hasta muy finales del siglo XVIII)”. Pero, añade, que “los Reyes Católicos evitaron la esclavización de los indígenas, aunque consintieron una especie de servidumbre (la encomienda). De todas formas, cuando se habla de esclavistas, el modelo no lo da el Almirante, mucho más interesado en organizar los sucesivos viajes a las Indias, en reclamar a la Corona que se le respetasen los compromisos de las Capitulaciones y en oponerse a que Bobadilla repartiese encomiendas que en explotar sus dominios en La Española con mano de obra esclava. Un esclavista en el sentido lato de la palabra podría ser Thomas Jefferson, (un hombre de la Ilustración y tercer presidente de los USA), que en su neoclásica plantación de Monticello poseía unos 600 esclavos negros, cuya productividad garantizaba su fortuna.

¿Fue Cristóbal Colón el introductor del capitalismo en América?

Otra de las consecuencias del descubrimiento de América que más se critica a día de hoy tiene que ver con el cambio económico que produjo y con la consideración de Cristóbal Colón de introductor del capitalismo europeo en ese continente.

“No”, dice de manera contundente el profesor De Rojas. “Ni había capitalismo entonces ni le dio tiempo a casi nada”. Para la profesora Alfonso, “Capitalismo es una palabra llena de connotaciones complejas. Decir que Colón fue el iniciador del capitalismo en América sería una afirmación muy simplista y equívoca, sin excesivo significado, máxime cuando el término ‘capitalismo’ no se acuña hasta bien entrado el siglo XIX y no se dan en la época colombina los condicionantes que caracterizan el sistema socioeconómico capitalista.

El sistema económico sobre el que la Corona organiza la Carrera de Indias es el mercantilismo, un conjunto de ideas político-económicas de gran pragmatismo entre las que destaca la fuerte intervención del Estado, el proteccionismo del comercio nacional, la creación de monopolios privilegiados, la multiplicación de los ingresos fiscales, etcétera, basándose en el principio de que los metales preciosos constituyen la riqueza esencial de los Estados, por tanto, hay que atesorarlos para ser una nación próspera. Las remesas de plata de las minas peruanas y novohispanas fueron el fundamento para consolidar el imperio español.”

El arte del enconchado fue una de las consecuencias del descubrimiento de América o el Encuentro entre dos mundos, como se acordó denominar a este suceso histórico con motivo del 500 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a La Española. Fotografía de portada de Pixabay.

El arte del enconchado, como demuestran los fondos del Museo de América en Madrid, fue una de las consecuencias del descubrimiento de América o el Encuentro entre dos mundos, como se acordó denominar a este suceso histórico con motivo del 500 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a La Española. Fotografía de portada de Pixabay.




La América precolombina

Algunas de las valoraciones sobre las consecuencias del descubrimiento de América ignoran –deliberadamente o no- la realidad previa a la llegada de los europeos y la responsabilidad que en el desarrollo de los acontecimientos tuvieron sus distintos dirigentes. En ese sentido, el profesor De Rojas considera que “en los últimos años hay un esfuerzo historiográfico para corregir esa visión. En gran parte de América había sociedades estatales e imperios antes de la llegada de los europeos y se habían formado por la fuerza. De la misma forma, hay que considerar –y cada vez se hace más- el papel de los indígenas en el mundo colonial y distinguir entre lo que fueron los primeros tiempos y el desarrollo durante 300 años. Al menos donde había sociedades estratificadas, hubo una colaboración de parte de la sociedad, tanto los nobles como los de abajo, en búsqueda de mejorar sus condiciones de vida. Por ejemplo, muchos pueblos recién conquistados por incas o aztecas, a la llegada de los españoles colaboraron de grado con los mismos y hay que contextualizar adecuadamente esos procesos.”

Por su parte, la profesora Alfonso recuerda que “por mucho que se reivindique una sociedad paradisíaca ideal sin necesidad de que fueran aculturados por una potencia extranjera, lo cierto es que en la América nuclear hay unos pueblos militaristas que someten a otros.”

La América postcolombina

Los pasaportes españoles llevan una imagen que rememora el primer viaje de Colón a América.Entre las consecuencias del descubrimiento de América cabe señalar cuestiones políticas, sociales y económicas, pero también biológicas, a ambos lados del Atlántico y en el resto del mundo. En territorio americano “realmente es cierto que hubo un descenso demográfico por las enfermedades llevadas por los europeos al Nuevo Continente”, confirma la profesora Alfonso, para la que “el choque de culturas y adaptación a los modelos impuestos (a veces infligiendo severos castigos) no fue siempre un camino de rosas, pero hay que reconocer que no hubo exterminio de los pueblos autóctonos y una prueba de ello es que en la actualidad los descendientes de aquellos aborígenes pueden tomar iniciativas como cortarle la cabeza al padre Serra.”

La profesora Alfonso recuerda que “los atentados a las esculturas de los descubridores, conquistadores, misioneros, reyes o virreyes se vienen dando desde hace tiempo, cuando comunidades o grupos discrepan violentamente de los méritos atribuidos a determinados personajes oficializados. En las Américas esto afecta no sólo a algunos conquistadores e incluso misioneros controvertidos, sino que en los Estados Unidos existe un combate contra los signos confederados por igualarse con los defensores del esclavismo, lo cual también tiene su lógica. A comienzos del siglo XXI, la estatua ecuestre de Carlos IV (conocida como El Caballito, tal vez para omitir la referencia al rey) sita frente al Colegio de Minería en México DF, fue vandalizada con churretones fluorescentes en naranja y verde, pese a que una inscripción en el pedestal dice que “México la conserva como un monumento al arte”, ya que su autor (Manuel Tolsá) es el que da nombre a la plaza en que está ubicada. La restauración acaba de finalizarse a mediados de este año 2017.”

Consecuencias del descubrimiento de América en España

La profesora titular de Historia Moderna de la UNED considera que “para valorar en su justa medida la acción de la Monarquía Hispánica no hace falta ni tan siquiera denostar el genocidio inglés de los indios de las praderas o el negocio negrero. Bastaría con que España se sintiera orgullosa de la acción en las Indias de los hombres y mujeres (muy pocos en número) que lograron el progreso del continente europeo y abrieron los horizontes de la modernidad a los habitantes del Nuevo Mundo. En España no se ha desarrollado el género de la biografía (género muy anglosajón) y estos personajes necesitan que se les dé a conocer y que los ciudadanos estén orgullosos de sus gestas y tengan argumentos para contrarrestar la tan socorrida leyenda negra (¿cuántas películas y cuántas novelas se habrían escrito si hubieran sido los ingleses los que hubieran llevado a América, Filipinas y China la vacuna de la viruela a través de la expedición filantrópica de Balmis y Salvany?). Parece que en nuestro país cuesta trabajo hablar bien del prójimo aunque esté muerto. Un poco de apoyo institucional tampoco vendría mal, pero parece ser que la cultura es poco rentable en términos económicos y políticos.”




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