Tradiciones de Kerala: kathakali, Kalarippayat y Ayurveda

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El Kathakali es una de las representaciones teatrales más antiguas de Asia y se basa en gesticulaciones faciales. 

El Kalarippayat se considera el origen indio de las artes marciales.

A veces uno se deja llevar por la curiosidad y se mete en lugares y situaciones prácticamente desconocidos, que desembocan en encuentros con manifestaciones culturales radicalmente diferentes a las propias, tan difíciles de entender y de una estética tan extraña que incluso resulta imposible concluir si son o no bellas. Sucede con la legendaria apariencia de las geishas japonesas y con los rostros coloreados de los actores del Kathakali, que es lo que nos atañe en esta ocasión.

Si tienes pensado viajar a la India y visitar el estado de Kerala, al sur, aquí encontrarás un resumen de las tradiciones de Kerala que no puedes dejar de ver y experimentar. No te olvides tampoco de que otra de las tradiciones de Kerala es navegar por los backwaters de Kerala, las autopistas acuáticas de India.

Kathakali, el teatro de Kerala

Estado de Kerala, al sur del subcontinente indio. Anochece rápidamente, con esa caída de telón firme e irrevocable tan asiática. Hace calor y la humedad relativa del aire empaña las pupilas, los cristales, el objetivo de la cámara. Incluso parece que las ceras del maquillaje se van derritiendo lentamente en sus cajitas y que las facciones de los actores –uno rosa y otro verde- se deshacen en largos churretones reblandecidos.

Sólo hay una bombilla, temblorosa y amarillenta, sobre los frascos y los lápices de maquillaje. En la pared del fondo, un enorme cartel explica el significado de los diferentes gestos que se podrán ver durante la representación de Kathakali, una de las fórmulas teatrales más antiguas del mundo, el orgullo de los hombres que lo destripan siguiendo los rituales establecidos en torno al siglo II.

El nombre del teatro Kathakali significa, literalmente, “narra cuentos mediante pantomina”. Los actores deben, por tanto, ejercitar su control facial y su capacidad de gesticulación para mostrar todo tipo de emociones e ideas. El maquillaje y el resto de adornos -que pueden exigir varias horas de preparación- completan los elementos necesarios para establecer el diálogo entre los personajes y entre estos y el público. En ocasiones se ayudan de pequeños objetos y de la gestualidad de la manos -mudras-

En el teatro Kathakali no hay mujeres, por lo que los hombres también realizan, si son necesarios, sus papeles, con el atrezzo adecuado.

El Kathakali es, a la India, lo que el Kabuki a Japón o, salvando las distancias escenográficas, la Zarzuela a España.

La pesca con redes chinas o la recogida manual del caucho son otras tradiciones de la cultura de Kerala

La pesca con redes chinas o la recogida manual del caucho son otras tradiciones de la cultura de Kerala

El Kathakali de Kerala se inspira en antiguos textos sagrados (el Ramayana, el Mahabharata y los Puranas son las epopeyas nacionales de la India). Los actores se preparan con una seriedad solemne que choca frontalmente con la curiosidad extranjera, a veces teñida de la típica ironía europea en relación a los asuntos sagrados de nuestro mundo. Para ellos, cada papel en una obra de Kathakali supone, además de horas de caracterización, una transformación psicológica y espiritual difícil de entender para quienes tampoco han buceado en los héroes, los villanos y las aventuras de sus libros, que tratan los grandes temas, valores, asuntos y aspiraciones comunes al Ser Humano, sea del color que sea y practique la religión que practique.

Tras varias horas abuhardillados, vigilando cada color, cada sombra de ojos, cada arete, cada pliegue de la ropa, cada vuelta de cinturón, un escenario diminuto, rodeado de sillas de plástico, con un altar en el que se consagran director y artistas y una representación cimentada en gestos faciales y ojos desorbitados, casi tan mágicos y remotos como los que realizan los luchadores del Kalarippayat.

Para un europeo poco ducho en las tradiciones de Kerala, o de la India en general, una obra de Kathakali puede ser una experiencia, cuando menos, complicada. Porque a la simbología se suma su larga duración. Pero si vas a viajar a Kerala y tienes curiosidad por descubrir sus tradiciones más antiguas, merece la pena vivirlo en primera persona. Es más, quien esté interesado en acudir a una sesión de Kathakali , debería intentar que le dejaran presenciar el proceso de transformación de los actores, aunque fuera sólo unos minutos.

El festival del Onam es otra de las tradiciones de Kerala: diez días para conmemorar el reinado de Mahabali con bailes y alfombras de flores.

Kalarippayat, la ‘madre’ de las artes marciales

El Kalarippayat es otra de las grandes tradiciones de Kerala y de la India. Se trata de una especie de arte marcial en la que se combinan ejercicios físicos y mentales. Comentó a practicarse de manera habitual hace nueve siglos.

El cuadrilátero de arena o kalari es al mismo tiempo el ring de la lucha, el altar de los combatientes y la pantalla en la que los amantes de lo auténtico –locales y de fuera- se dan cita casi cada tarde. Un combate de Kalarippayat es todo un acontecimiento local, hecho que a le concede, a ojos del visitante, un valor añadido: el de poder vivir la realidad de Kerala sin intermediarios, mezclándose con los vecinos del pueblo en el que se desarrolle el evento, muchas veces anunciado profusamente por las carreteras de los alrededores.

Fuera llueve. Dentro hace calor. Son cuatro o cinco hombres vestidos de negro, fajados en rojo, delgados, nervudos, serios, entrenados por un gurukkal o maestro (el Miyagi local) con quien han ido perfeccionando la paciencia, la elasticidad, la fuerza y el valor a partes iguales. Aquí no se trata de fuerza bruta, si no de un encuentro místico con los dioses y con el resto de seres humanos: de nuevo ese aspecto casi sagrado que desde los tiempos clásicos acompaña a muchas representaciones artísticas, incluido el teatro.

El combate de Kalaripayyat también contiene ingredientes difíciles de identificar o distinguir a ojos de los profanos. Casi parece una danza o un ejercicio de gimnasia en el que se van alternando los distintos elementos: varas o, incluso, teas ardiendo. Pero merece la pena vivir en primera fila una de las tradiciones más antiguas de la India y, casi podríamos decir, de todo Asia. Como también merecería la pena asistir en Japón no ya sólo a un espectáculo de summo si no, incluso, pasar una mañana en una escuela en la que preparen a estos luchadores.

Otra de las tradiciones de Kerala es la pesca con redes chinas, con poleas que elevan las mallas repletas de peces, visibles en Cochín (Kochí).

El Ayurveda, la tercera pata de las tradiciones de Kerala

Esa misma mezcla de aspectos mundanos y celestiales se encuentra en la tercera pata de las tradiciones de Kerala: el Ayurveda.

La palabra ‘Ayurveda‘ tiene un origen sánscrito y significa “conocimiento de vida” (ayu, vida; veda, conocimiento). El concepto de Ayurveda engloba algunas técnicas de purificación más completas que los tradicionales –y tan de moda- masajes, intensos, completos y agotadores. De hecho, en Occidente se ha popularizado mucho la alimentación ayurveda.

Quien esté de viaje por Kerala verá que en muchos hoteles ofrecen masajes ayurvédicos pero en ocasiones la autenticidad se encuentra en pequeñas tiendas como la de Raajan Gurukkal, maestro ayurvédico. A él acuden personas de medio mundo, dispuestas a someterse a su tratamiento panchakarma, de varios días de duración, adecuado a cada cuerpo con la intención de equilibrar los tres humores que, según la teoría del Ayurveda, componen nuestro organismo (viento, fuego y agua y tierra). En los tratamientos de panchakarma se utilizan las propiedades de las especias locales, muy abundantes y famosas en el sur de la India. De hecho, las especias de Kerala atrajeron durante siglos a holandeses, portugueses e ingleses. Prueba de ello es que el primer cementerio holandés en la India, construido en 1724, está, precisamente, en Cochín, otra importante localidad de Kerala, que bien podría figurar entre los cementerios del mundo y de España más curiosos.

Las especias también son una de las exportaciones más importantes de Kerala. Se pueden visitar plantaciones de té, por ejemplo, o conocer de primera mano todas sus posibilidades -incluidas las higiénicas- en lugares como Spice Village, un fantástico hotel respetuoso con el medio ambiente que ofrece, además de coquetos y cómodos bungalows, un amplio programa de actividades para conocer su entorno natural.

Si quieres vivir las tradiciones más antiguas de Kerala en carne propia te recomendamos que lo hagas en los alrededores de Thekkady, cerca del lago Periyar, donde es fácil encontrar centros ayurvédicos, plantaciones y jardines de especias. Spice Village también está cerca. Si lo visitas, mete chaqueta y un chubasquero, además de botas y calcetines.

 

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