Cinco cosas que hacer en Lima

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Aunque sobran los motivos para dedicar unos días a Lima durante un viaje a Perú, puerta de entrada de los vuelos procedentes desde Europa, no puedes perderte ninguna de estas cinco experiencias en la capital de Perú que justifican sobradamente su condición de Patrimonio de la Humanidad y destino cultural.

LIMA-PERUPasear por la Plaza de Armas, o Plaza Mayor, de Lima.

Porque es aquí donde todo empezó… Y mucho antes de que llegaran los españoles. Porque si los edificios y espacios que ahora vemos son herederos directos de los que diseñaron Francisco Pizarro y sus hombres, que la reinventaron con el nombre de Ciudad de los Reyes, la realidad es que se asientan, como en tantos otros lugares de Perú, sobre los cimientos de los yanaconas, cuyo último líder, el curaca Taulichusco, tuvo su palacio donde ahora está el de Gobierno, antigua residencia del conquistador español.

Ese resumen de mezcla, de cimientos prehispánicos y diseño español del siglo XVI se siente con una fuerza especial en la Plaza de Armas de Lima, o Plaza Mayor, un lugar de visita imprescindible y vida bulliciosa tanto de día como de noche. Además, a sus costados se asoman algunos de los edificios más importantes de la ciudad, como el del ayuntamiento (o Municipalidad Provincial) y la Catedral.

Visitar la tumba de Francisco Pizarro en la Catedral de Lima.

Quien deambule por la Plaza Mayor de Lima tiene que asomarse a la Catedral de la ciudad, construida sobre los restos de su primera iglesia mayor. Austera pero de dimensiones imponentes, su lugar más visitado es, sin duda, la cripta donde se ubica la tumba de Francisco Pizarro.

También es interesante admirar el Altar de los Santos Peruanos, donde se representa a Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y San Juan Macías, protagonistas del resto de experiencias que no puedes perderte en un viaje a Lima.

 Pasear por el jardín del Monasterio de Santa Rosa de Lima.

SANTA-ROSA-LIMA-PERU-SUDAMERICASanta Rosa de Lima, como Santa Teresa de Jesús, pasó mucho tiempo en el jardín de su casa familiar. Las dos construyeron, incluso, unas capillitas en las que poder refugiarse del mundanal ruido y desarrollar su vocación religiosa. Por eso, uno de los lugares imprescindibles en el Monasterio de Santa Rosa de Lima –ascendido de beaterio por orden de Felipe V- es ese pequeño huerto, con el pozo en el que los peregrinos y creyentes dejan sus mensajes y promesas.

Recomendamos visitar el Monasterio de Santa Rosa de Lima porque es un lugar fundamental para entender la idiosincrasia y la religiosidad de la ciudad, del país entero y casi podríamos decir que del continente, con el corazón partío entre las creencias precolombinas y las cristianas. Pero es que Santa Rosa de Lima está considerada Patrona de Lima, de Perú, de América y las Filipinas y es una figura muy importante en el imaginario popular, impulsor de su proceso de beatificación.

Comprar una escobita de San Martín de Porres en la Basílica de Santo Domingo de Lima.

Otro Santo aupado a los altares por clamor popular fue San Martín de Porres, el primero mulato de América (y quizá podríamos decir que del mundo entero). Su escoba es símbolo de humildad y entrega a los demás, y se puede encontrar, en reproducciones en miniatura, en las carteras de muchos, por no decir todos, los limeños. Se trata, por cierto, de un recuerdo simpático y muy original para quienes visitan Perú, que se puede comprar en la Basílica de Santo Domingo de Lima.

Los restos de Fray Escoba, como cariñosamente se le conoce en Perú, descansan en la Basílica de Santo Domingo de Lima, junto a los de Santa Rosa de Lima y San Juan Macías, los tres Santos Peruanos, que representan también la unión entre España y América puesto que los dos primeros descienden de españoles y el tercero nació en Ribera del Fresno, un pintoresco pueblo de Badajoz (Extremadura) donde también se le tiene mucha devoción. Pese a sus raíces pacenses, en Perú se le considera compatriota dado que fue allí donde desarrolló su labor pastoral.

Ver atardecer y cenar cebiche en el Parque del Amor del malecón de Miraflores.

Porque Lima, como el resto de ciudades del mundo, no es sólo su casco histórico, considerado, por cierto, Patrimonio de la Humanidad, merece la pena pasear por el Barrio de Miraflores, la parte más moderna y cosmopolita de la capital de Perú. Encarado al Océano Pacífico, donde los amantes del surf pueden incluso intentar coger alguna ola con los aficionados locales, el malecón de Miraflores reúne también un ramillete de buenos restaurantes, más o menos sofisticados. Su símbolo es, sin duda alguna, El Beso gigantesco esculpido por Víctor Delfín con el que, en 1993, quiso rendir un homenaje a las parejas que venían aquí para hacer lo que nosotros recomendamos: ver el ocaso frente a uno de los mares más ricos en vida marina –gracias a la Corriente de Humboldt- del mundo, descubierto a los ojos europeos por Vasco Núñez de Balboa. De postre, inexcusable, un suspiro limeño, aunque para encontrar más inspiración gastronómica, nada mejor que visitar la Casa de la Gastronomía, de entrada libre, con una sala entera dedicada a la bebida nacional de Perú, el pisco.

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