La ciudad de Pompeya, curiosidades de la ciudad destruida por el Vesubio

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Pompeya y Herculano son dos de los lugares que ver en los alrededores de Nápoles si tienes al menos tres días.

No te pierdas estos lugares de interés para visitar en Nápoles si no tienes demasiado tiempo.

Entre los lugares de interés para visitar en Nápoles destacan los yacimientos arqueológicos de Pompeya y Herculano.

Si vas a trasladarte de Nápoles a Pompeya, merece la pena que contrates una visita guiada y que lleves algo de documentación para contextualizar los escenarios que vas a conocer, que ilustran la importancia de la erupción del Vesubio en la Historia de Pompeya, el primer gran desastre natural.

 Uno de los aspectos que hacen de la ciudad de Pompeya y de la de Herculano dos lugares singulares es que no son de cartón-piedra. Pisar sus calles y entrar en sus edificios monumentales y en sus casas anónimas es viajar al pasado para conocer cómo vivían las personas del sur de Italia. Quizá la magia de Pompeya y Herculano sea la de su humanidad. Porque es más fácil empatizar con sus vecinos que con los mandamases que ocupaban y tomaban decisiones desde los templos religiosos y políticos que estamos acostumbrados a visitar en otros yacimientos del mundo clásico.

En el año 62 d.C. (17 años antes de la erupción del Vesubio –uno de los volcanes del mundo con sus peligros y erupciones-, la ciudad de Pompeya sufrió un terremoto importante que destruyó muchos de sus edificios más representativos y parece que muchos de ellos seguían en obras cuando el Vesubio se despertó.

 Aceras y pasos de cebra en altura: para que los romanos no se mancharan demasiado ni los bajos de las túnicas ni los pies, una de las curiosidades de la ciudad de Pompeya, destruida por el Vesubio, es que sus calles tienen aceras y zonas de cruce en altura, que quedan por encima del nivel de los carromatos y los animales.

 Otra de las curiosidades de la ciudad de Pompeya –y por la que merece la pena que sea uno de los lugares de interés para visitar en los alrededores de Nápoles– es su abundancia de tabernas y pequeños restaurantes. Lo de comer en casa era un lujo que pocos podían permitirse –por espacio y equipación- así que lo habitual era tomar desayuno, comida y cena en la calle.

 En la ciudad de Pompeya hay cerca de doce torres de agua y muchas más fuentes públicas, repartidas por barrios, que aseguraban el acceso a este bien tan valioso. Sólo los acaudalados podían tener suministro de agua privado.

 Antes de que Arturo Pérez-Reverte escribiera sobre arte y ciudades a través del grafiti, en la ciudad de Pompeya ya habían ido sacando a la luz los dibujos de sus calles. Otra de las curiosidades por las que Pompeya es uno de los lugares de interés para visitar en Nápoles son los carteles electorales, la publicidad y los anuncios eróticos que salpicaban sus muros.

 Muchas de las villas de lujo de Pompeya ubicaban su puerta de entrada de tal manera que quienes paseaban por sus calles pudieran echar un vistazo al interior y maravillarse con el lujo de sus jardines y estancias.

Las fuentes y las torres de agua son algunas de las principales curiosidades de Pompeya.

Las tabernas de Pompeya estaban abiertas día y noche porque pocas personas disponían de cocinas en el interior de sus casas.

 Las vigas de madera de muchas de las villas de Pompeya y Herculano (sobre todo en su caso) han llegado a nuestros días gracias a las capas de barro y cenizas que las cubrieron en la primera parte de la erupción del Vesubio.

 Las primeras excavaciones en la ciudad de Pompeya y en Herculano las hicieron los propietarios que lograron escapar a tiempo de la erupción del Vesubio y los amigos de lo ajeno, que acudieron para llevarse los objetos de valor. Hay evidencias de que los primeros se marcharon con muchos enseres o con las llaves de sus casas y que los segundos iban marcando las zonas a las que podían tener acceso con túneles, agujeros y mensajes como “Casa perforada”.

 Las primeras excavaciones “rigurosas” de las que se tiene constancia fueron realizadas por Roque Joaquín de Alcubierre, por indicación de Carlos III, el mejor Borbón de España, rey de las Dos Sicilias. Si te vas de viaje con Carlos III, el rey arqueólogo descubrirás también como han cambiado las técnicas arqueológicas y las ideas sobre conservación y rehabilitación desde 1739 hasta nuestros días.

 Los bombardeos del Eje y de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial no sólo dañaron las calles de Nápoles; también afectaron a las ruinas arqueológicas de la ciudad de Pompeya y Herculano.