La erupción del Vesubio en la Historia de Pompeya, primer gran desastre natural

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La Historia de Pompeya no se entiende sin la erupción del año 79 del Vesubio, uno de los volcanes del mundo más conocido por sus peligros y erupciones.

Las últimas investigaciones señalan que la erupción del Vesubio sucedió en octubre y no en agosto, como se pensaba hasta ahora.

El arqueólogo José Ángel Gutiérrez explica por qué las personas quedaron petrificadas tras la erupción del volcán de Pompeya.

Descubre algunas claves de Pompeya y de los efectos de la erupción del Vesubio y no te pierdas las fotografías de Pompeya y Herculano, al final del texto, que ilustran algunos de los  avances urbanísticos de la época.

En el año 79 de nuestra era, Pompeya vivía un proceso electoral reñido. Las paredes de las calles estaban llenas de carteles con los datos de los candidatos, pidiendo el voto. Al mediodía, las calles estaban atestadas, las tabernas y las termas repletas de amigos, amantes de la buena vida y de la buena mesa. Así era Pompeya el 24 de agosto del año 79 d.C.; igual que la Marbella española de la actualidad…

Pero de pronto, el Vesubio entró en erupción y paralizó en el tiempo aquel ir y venir de la ciudad italiana, hoy muy cerca de Nápoles, una ciudad con muchos lugares de interés para el turismo, y hermanada con Herculano, también paralizada en el tiempo por la ceniza volcánica. Sus  vecinos se quedaron petrificados, literalmente. La erupción del volcán Vesubio hizo de Pompeya la ciudad arqueológica más conocida del mundo.

Cómo era Pompeya en el año 79 

Pompeya era una cuidad pequeña, modesta, que no hubiera dejado de ser una triste ciudad mediocre ni hubiera pasado a la Historia si no hubiera sucedido la erupción del Vesubio del año 79 d.C.”, explica José Ángel Gutiérrez. Fue fundada por los griegos, lo que la convertía en “una ciudad muy antigua”, añade Gutiérrez.

Pompeya estaba situada en el Golfo de Nápoles, “muy cerca de la Nápoles actual, de la Neápolis antigua”, donde vivían muchos ricos, a los que les gustaba salir de la eterna complicación de Roma, especialmente durante los fines de semana o a disfrutar de sus periodos de ocio.

Además, Pompeya era una ciudad muy mercantil, que “comerciaba con Sicilia, una isla de cine, y con Grecia“, puntualiza el arqueólogo. “A ella acudían muchos griegos a pasar grandes griegos. Y siempre a la sombra del Vesubio, que no sabían que era un volcán”.

Esta circunstancia hizo que Pompeya tuvieran numerosos espacios públicos, que hoy pueden visitarse en la ciudad arqueológica. Es significativo que Pompeya tuviera dos teatros, no sólo uno, como era habitual en las ciudades romanas, lo que da idea de su importancia como centro de ocio. “Todavía nos seguimos maravillando”, dice José Ángel Gutiérrez, “del lujo de Pompeya“.

 Pompeya en la Historia y la Arqueología

La erupción del volcán Vesubio en el año 79 no sólo petrificó a las personas que, en aquel momento, estaban en Pompeya. La Arqueología le debe el hecho de que conservara -como en la vecina Herculano– edificios y utensilios en plena actividad cotidiana. Por eso los primeros arqueólogos que inspeccionaron sus ruinas -patrocinados en gran medida por el Gobierno de Carlos III, el mejor borbón de España -según Giuseppe Caridi-, se encontraron tabernas, casas, lupanares y calles tal y como eran y estaban aquel día mediodía de agosto del año 79 d.C. Carlos III “declaró que todos los materiales que se sacaran de Pompeya y Herculano, a pie de Vesubio, fueran conservados por la Corona del Reino de las Dos Sicilias, lo que permitió que fuera la Corona la que dirigiera las excavaciones y que no todos los objetos acabaran en los anticuarios de la época”.

Desde entonces, las sucesivas excavaciones han ido sacando a la luz otras claves de la ingeniería romana, como las aceras o las pasaderas, con las que cruzaban la calle por encima del nivel de circulación de carros y animales, para evitar el barro y los excrementos de los animales.

Las fuentes también fueron un elemento fundamental en la urbanización de Pompeya. Funcionaban con ingeniosos sistemas de bombeo. “A los pompeyanos les gustaba mucho el aseso diario”, explica en el vídeo reportaje con ilustraciones reales que acompaña este artículo sobre la Historia de Pompeya. Por eso era normal que acudieran a los baños públicos con cierta frecuencia, espacios que, además, se prestaban al coloquio, la discusión y las relaciones sociales.

Esas excavaciones arqueológicas en la ciudad de Pompeya contribuyeron a poner de moda en la Europa de los siglos XVII y XVIII el llamado ‘estilo pompeyano’. “En los palacios reales de España y de Portugal, en Francia, Italia o Inglaterra” se siguió este estilo artístico. “Y no digo nada”, añade José Ángel Gutiérrez, “de San Petersburgo y de los zares de Rusia. El estilo pompeyano se puso de moda en Europa: la gente se revolucionó con el descubrimiento del mundo antiguo”.

La erupción del Vesubio 

La erupción del Vesubio del 24 de agosto del año 79 “no sólamente nos ha permitido conocer la muerte de los pompeyanos, que siempre ha interesado a los investigadores, si no también hallar la vida; cuando uno va a Pompeya, se pone en comunicación con la gente del siglo I después de Cristo. Es muy bonito”, recalca Gutiérrez, “acceder a un sitio y sumergirse directamente, del siglo XX al siglo I. Por eso su visita es una maravilla, no sólo para los investigadores”.

La explosión del Vesubio “duró muchísimo” y sepultó Pompeya “bajo 25 metros de lava”.

¿Por qué no se fueron los pompeyanos? 

Uno de los grandes enigmas de Pompeya es el de por qué los pompeyanos no abandonaron esta ciudad italiana a tiempo. José Ángel Gutiérrez cree que fue “porque no sabían ni siquiera que el Vesubio era un volcán; había estado silenciado durante casi 2.000 años y las gentes no supieron qué hacer; nadie tomó las decisiones rápidas que hay que tomar y la gente pereció, sobre todo, asfixiada por las nubes de gases, a 400 grados de temperatura, que hacen que los tejidos se evaporen y los cerebros estallen, así que la muerte es casi instantánea”. Esta falta de experiencia y las sucesivas capas de ceniza procedentes del volcán Vesubio contribuyeron a que las personas quedaran petrificadas.


Fotografías de Pompeya

El número 4 de la Vía dell`Abbondanza de Pompeya. AL fondo, el Vesubio.

Herculano es otro gran descubrimiento arqueológico. La ciudad quedó sepultada por una capa de lodo volcánico del Vesubio antes que Pompeya, lo que permitió la conservación de frescos como estos o, incluso, de objetos de madera.

El urbanismo de Pompeya contaba con todo tipo de detalles: desde aceras y canalizaciones hasta estos pasaderos, entre los que cabían las ruedas de los carros y por los que se podía cruzar sin mojarse o mancharse.

El urbanismo de Pompeya contaba con todo tipo de detalles: desde aceras y canalizaciones hasta estos pasaderos, entre los que cabían las ruedas de los carros y por los que se podía cruzar sin mojarse o mancharse.

Una típica taberna pompeyana, donde era habitual que comieran todos los ciudadanos, exceptuando los más ricos, que contaban con cocinas en sus residencias.

Una típica taberna pompeyana, donde era habitual que comieran todos los ciudadanos, exceptuando los más ricos, que contaban con cocinas en sus residencias.

La Basílica de Pompeya.

La Basílica de Pompeya.

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