Magritte, instagramer anticipado

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Las obras de Magritte se convierten en una de las cosas que ver en Bruselas en un día, aprovechando el 50 aniversario de su muerte.

Si estás pensando qué comer en Bruselas, ¡piensa en hincar un diente a las manzanas de Magritte!

Bruselas –toda Bélgica– celebra el 50 aniversario de la muerte de René Magritte con una explosión de actividades y exposiciones que refrescan el legado del artista del bombín y la pipa en una Europa necesitada como nunca de su chiste visual con trampantojo filosófico.

“A Magritte, en realidad, no le gustaba pintar; sólo quería tener una idea y trasladarla a los demás” explica pícaramente, y ribeteada en rojo, la guía Paquita Carbonell mientras recorre los cafés y las tabernas en las que los surrealistas belgas desojaban la margarita de lo cotidiano y reflexionaban acerca de lo universal. Sobre las mesas de madera pulida y bordes dorados de Le Cirio, entre partidas de ajedrez y cafés casi eternos, surgió el título de “El imperio de las luces”, una de las obras de Magritte que ahora se exponen –materalizados- en el Atomium, cuyas esferas agigantadas –como las manzanas verdes y los amantes ciegos de sus habitaciones claustrofóbicas- se ponen al servicio del Surrealismo para rendir tributo al más universal de los pintores belgas contemporáneos; aquel que rehuía las largas explicaciones y sobre el que ahora corren ríos de tinta y hashtags variados.

Violencia punki y positiva

Magritte no estaba tan interesado en la pintura como en la idea misma”, coincide Michel Draguet, director general de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, rodeado de las obras surrealistas que conforman la exposición “Magritte, Broodthaers y el Arte contemporáneo”, un diálogo de conceptos en distintas texturas, donde tan pronto se encuentran mejillones sobre una batea como botellas de leche semivacías, cestas con huevos o la famosa pipa, “que regresa a Bélgica por primera vez desde 1971 como icono del siglo XXI, no sólo para entender a Magritte si no como influencia determinante de muchos otros artistas”, de Warhol a Jasper Johns o el Almodovar de “Los abrazos rotos”. Imágenes potentes y siempre nuevas, aparentemente sencillas, de colores puros y trazos fáciles que, sin embargo, esconden aspectos filosóficos que no dejan de acosar al ser humano, preguntas con numerosas respuestas y, para sorpresa de muchos, un alto grado de violencia. A Magritte “le condicionó mucho el suicidio de su madre en 1912”, explica Draguet en el eco espejeante de la sala ya vacía de periodistas, “así que podemos decir que de alguna manera era una persona agresiva; una especie de punk positivo –para él sólo hay futuro- en cuyo arte hay mucha violencia, especialmente en sus cartas”.

El Atomium es, junto con Magritte, uno de los símbolos de Bruselas,donde cafés como La Fleur en papier dore eran punto de encuentro para los surrealistas de su generación.

El Atomium es, junto con Magritte, uno de los símbolos de Bruselas,donde cafés como La Fleur en papier dore eran punto de encuentro para los surrealistas de su generación.

Las preguntas del hombre tranquilo

Muchas de ellas se conservan en su Casa Museo, donde durante años cultivó la apariencia de hombre tranquilo que pinta cerca de la cocina, con corbata, chaleco, perro a los pies y su afanosa esposa Georgette cacharreando cerca. Para él –aunque ahora nos empeñemos en lo contrario- la biografía del artista no influía necesariamente en su obra. Pero en el cincuenta aniversario de su muerte siguen corriendo ríos de tinta –y hashtags variados- sobre su personalidad, sus relaciones, sus intenciones y esa cara oculta que todos escondemos, incluso de nosotros mismos, tanto o más como esquivamos los interrogantes que nos lanza –con su característico punch de publicista- a través de sus palomas nubladas, los retratados de espaldas y los espejos que –como en Velázquez y los maestros renacentistas- multiplican las escenas a las que se incorporan pintor y espectador. “Tienes que encontrar la respuesta a su pregunta”, añade Draguet, “por eso estás siempre lidiando con Magritte; por eso vuelven a él artistas de todos los tiempos”.

Entre todos los creadores con cuyas obras dialogan las de Magritte en la exposición que comisaria Draguet destacan el conceptualista Broodthaers –cuyo movimiento bebió a grandes tragos del afilado humor del valón- y el escritor metafísico Marcel Lecomte, uno de sus íntimos amigos. Su refugio del 135 de Esseghemstraat hoy es visitado por especialistas y curiosos, en un claro asalto a la intimidad que tanto intentó preservar y que le hubiera hecho alérgico -responde un Draguet especulativo- a las redes sociales. Salvo quizá a una: Instagram, perfecta, considera el historiador del Arte, para trasladar lo único que verdaderamente le importaba: las ideas.

Bruselas, White

Repasarlas ahora que la corrección política lo invade todo y la censura guillotina el sentido del humor como vehículo de conocimiento, reflexión y crítica es una divertida gimnasia intelectual. Hacerlo en Bruselas, de donde no salió tras su prolífica –pero desencantadora- etapa parisina, es enraizar no sólo la trayectoria de un hombre como pocos si no una de las ramas de un movimiento que caló, incluso, entre los Beatles. Y si no, repasen White.

Los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica abrirán 7 días a la semana con motivo de la exposición del 50 aniversario de la muerte de Magritte

Los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica abrirán 7 días a la semana con motivo de la exposición del 50 aniversario de la muerte de Magritte

Obras de Magritte en Bruselas que tienes que ver

Entre los consejos para descubrir la ciudad secreta de Bruselas siempre figuran las visitas relacionadas con las obras de Magritte que ver en Bruselas, incluidas las que se exponen en su Casa Museo del Barrio de Jette, famoso por los azulejos con ilustraciones surrealistas que adornan las calles y fachadas del barrio y que configuran una ruta urbana pintoresca que se puede seguir a pie.

Exposiciones de Magritte en Bruselas:

Royal Museum of Fine Arts of Belgium (RMFAB): Magritte, Broodthaers y el Arte contemporáneo, con obras de hasta 30 museos, instituciones y coleccionistas privados. Hasta el 18/02/2018.

Museo Magritte de Bruselas: además de las 234 piezas habituales, hasta el 18/02/2018 se puede visitar Magritte & Marcel Lecomte.

Atomium: exposición temporal “Atomium se cita con el Surrealismo” hasta el 10/09/2018.

Casa Museo de Magritte: en el barrio de Jette, señalizado con mosaicos en homenaje a los surrealistas, con reproducciones de cuadros perdidos pero documentados. 

Actividades especiales:

Una gran novedad es la apertura de la exposición en RMFAB los 7 días de la semana hasta el 18 de febrero de 2018. Además, audioguías para niños y adolescentes; visitas guiadas, talleres y encuentros con expertos; photocall surrealista. Frescos del Teatro Real de Las Galerías.

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