Praga en cuatro días: cosas que ver y que hacer

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El reloj astronómico de Praga, el Castillo de Praga o el Barrio de Josefov son algunos de los lugares que hay que ver en Praga.

El jazz o el teatro negro son dos experiencias imprescindibles en tu viaje a Praga.

Praga es una ciudad imprescindible en Europa por su Historia y su monumentalidad, única en el mundo. Además, la gastronomía de la República Checa y su pasión por la música y el teatro la convierten en una ciudad imprescindible para los amantes de la buena mesa y del Arte.

10 lugares imprescindibles en Praga para un viaje de cuatro días a la capital de la República Checa:

1. El barrio judío de Praga.

Cuatro días en Praga pueden parecer mucho pero en realidad se pasan en un suspiro. Uno de los lugares que ver en la capital de la República Checa es el Barrio de Josefov, también conocido como el Barrio Judíos de Praga, que se distingue por ser uno de los mejor conservados y más importantes de Europa. El objetivo inicial de las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial no fue destruirlo porque allí pensaban construir el Museo exótico a una raza extinta. Aunque el Museo Judío de Viena está considerado como el primer museo judío del mundo.

En el Barrio Judío de Josefov de Praga hay que ver sus sinagogas y, sobre todo, su Viejo Cementerio judío, dicen que uno de los que más muertos tiene en el mundo. Estuvo en funcionamiento cuatro siglos y se calcula que en él están enterradas más de 100.000 personas hasta en 12 niveles distintos. 

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Kafka es uno de los escritores checos más famosos. Su casa está en el número 22 del Callejón del Oro de Praga

Praga tiene 100 torres, aunque puede que si viajas a la República Checa cuatro días no tengas tiempo de verlas todas

2. El Castillo de Praga.

El Castillo de Praga es también uno de los lugares que hay que ver en tu viaje a la capital de la República Checa. El antiguo palacio real de Praga está hoy considerado como el castullo más grande del mundo, aunque en esa medición hay que tener en cuenta que se trata de un complejo de edificios conectados entre sí por calles y callejones en uno de los cuales, por cierto, trabajaba el escritor Franz Kafka, uno de los autores checos más conocidos, muy famoso por su novela La metamorfosis.

3. La casa de Kafka en Praga.

Si estás cuatro días en Praga tampoco debes perderte la casa de Kafka en el Callejón del Oro número 22. Por cierto que el nombre de este lugar, en el corazón histórico de Praga, se debe a la relación de la ciudad con la Alquimia, uno de los misterios que rodean a la capital de la República Checa.

A pesar de su popularidad, Kafka, que fue perseguido por el régimen nazi nunca recibió el Premio Nobel, concedido a otro autor checo, Jaroslav Seiffert, en 1984. En realidad leer cualquier obra de Kafka resulta casi milagroso porque dejó dicho que muchos de sus relatos fueron quemados tras su muerte. Pero su amigo Max Brod no le hizo caso. Pese a todo, aún se siguen buscando cuadernos y cartas personales que dejó a su amiga íntoma Dora Diamant, que fueron requisados por la Gestapo.

Además de leer a Kafka antes de viajar a Praga, te recomendamos que incluyas Una ventana del castillo de Praga, sobre todo si te gustan la Historia, las leyendas y la psiquiatría.

¿Sabías que en Praga también está la escultura ecuestre más alta de todo el mundo y uno de los barrios cubistas más importantes?

4. La aquitectura cubista de Praga.

Como la mejor manera de visitar Praga durante cuatro días es a pie, puede que te interese anotar algunos de los edificios cubistas que salpican sus calles, por si pasas cerca. Se trata de la la Casa de la Virgen Negra, de Villa Kovarovic, de la Triple Casa y de la que hay entre las calles Neklanova y Premyslova, además del farol cubista que todavía alumbra en la Plaza de Jungmann, hecho de piedra artificial, metal y cristal.

5. La música clásica, el jazz y, ¡el heavy metal!

Cuatro días en Praga pueden sonar a todo eso y a algo más, depende de lo melómano que tú seas. Los checos aman la música, así que, además de celebrar muchos festivales a lo largo de todo el año, cuentan con interesantes y concurridos clubes. En Praga puedes dedicar al menos una noche a conocer uno de los jazz club que hacen de Praga la capital europea del jazz

Otra curiosidad sobre la relación de Praga con la música es que Mozart siempre se sintió más respaldado, amado y respetado por el público praguense que por el de su país natal, Austria, así que viajaba con frecuencia a la capital de la hoy República Checa y allí fue donde estrenó su ópera Don Giovanni en 1787.

¿Sabías que el tema que sonó cuando Armstrong puso pie en la luna, la Novena Sinfonía “Del nuevo mundo”, fue compuesta por el checo Antonin Dvorák? 

 6. Las 100 torres de Praga. 

Cuatro días en Praga no son suficientes para conocer las 100 torres de la ciudad que son, todo sea dicho, los mejores miradores desde los que sacar una fotografía casi aérea de la capital de la República Checa.

Pero si en tu viaje a Praga tienes que escoger sólo una torre, te recomendamos que elijas entre alguna de estas tres:

  • El Mirador de Petrin (sus 299 escalones requieren de calzado cómodo).
  • La Torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja que con sus 60 metros de altura es todo un clásico.
  • La torre de la Catedral de San Vito.
  • La Torre de televisión de Zizkov, la más moderna y la más alta de las torres de Praga (216 metros).

7. El teatro negro de Praga

Aunque lo inventaron los chinos, los checos mejoraron e hicieron del teatro negro uno de los espectáculos más populares de Praga, que se basa en la incapacidad del ojo humano para distinguir el negro sobre el negro.Los personajes vuelan y se distinguen por los colores luminiscentes y, lo mejor para quien no entienda checo, es que las obras de teatro negro son mudas.

Una sesión de teatro negro puede ser una manera diferente y entretenida de terminar alguno de los cuatro días en Praga, sobre todo si viajas con niños.




 

 8. Un spa de cerveza.

En Praga, la cerveza se puede maridar con un buen gulash, con pato asado, con codillo de cerdo o utopence o con unas sabrosas salchichas marinadas en vinagre pero también puedes usarlas, ¡para darte un baño! Sin duda, un spa de cerveza es un plan muy apetecible si viajas a Praga cuatro días, sobre todo en pareja. Pero el spa de cerveza también se puede reservar para grupos.  Si viajas a Praga cuatro días tienes que pasar una noche en un club de jazz

 9. El Puente de Carlos.

Durante tus cuatro días en Praga seguramente cruzarás el Puente de Carlos en varias ocasiones. Además de puente, puede ser considerado como una de las galerías escultóricas más largas, si no del mundo, ¡al menos de Europa! El Puente de Carlos de Praga mide 520 metros y cuenta con 31 estatuas, entre las que se encuentra la de San Juan Nepomuceno (que se distingue por las cinco estrellas que rodean su cabeza), que hay que tocar mientras se pide un deseo…

El Puente de Carlos de Praga mide 520 metros y cuenta con 31 estatuas

10. El Niño Jesús de Praga.

Da igual si tienes o no tienes fé. Aunque lo dejes para el último de los cuatro días en Praga, tienes que visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, donde exponen al Niño Jesús de Praga. Se trata de uno de los lugares de peregrinación más conocidos, respetados y queridos de Chequia, sobre todo entre quienes tienen problemas de salud o desean concebir un hijo.

La figura del Niño jesús de Praga mide 46 centímetros de altura, es de origen español y tiene una amplia colección de vestidos que las Hermanas Carmelitas cambian en función de la liturgia que corresponde. Por cierto que otro lugar con influencia española en Praga es la <a “title=”Historia de la Sinagoga Española de Praga” href=”http://www.viajesdeprimera.com/grandes-viajes-mundo/mejores-ciudades-europa/la-sinagoga-espanola-de-praga-se-inspira-en-la-alhambra/13347″>Sinagoga Española.


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