Viajar a Islandia en coche, un viaje por el principio del mundo

1

Viajar a Islandia es una concatenación de experiencias singulares en contacto directo con la Naturaleza.

Entre mayo y agosto, Islandia disfruta del sol de medianoche, un acontecimiento excepcional que, además, favorece la conducción por la ruta circular del Anillo Dorado.




La palabra géiser se inventó en Islandia y durante tu ruta circular podrás ver varios de ellos

Aunque los párpados amenazan con desplomarse en cualquier momento, el horizonte sigue ahí: y el sol también: 24 horas de luz, un día que dura semanas y explota pequeñas flores de colores a los lados de la carretera, en las praderas verdes donde pastan corderos rechonchos y caballos de patas cortas. Si no fuera por ellos y por las casitas con visillos impolutos que se ven aquí y allá, a veces cubiertas de capas de tierra y musgo, podrías tener la sensación de estar en Marte. Pero estás disfrutando de una ruta circular por Islandia, lo más parecido al principio del mundo.

No hay agua que pueda con el barro espeso y añil de la Laguna Azul, cerca de Reykjavik, considerada Ciudad Literaria por la UNESCO. Un cuarto de hora de ducha sulfurosa no evita que la piel se atirante o que el pelo se convierta en la peluca de la Bruja Avería durante el vuelo de regreso a España. Algunos restos de lodo mineralizado quedan debajo de las uñas. En el coche de alquiler se han quedado las audioguías, apenas utilizadas porque aquí lo mejor es subir, bajar, caminar, nadar, conducir y mirar; pero la maleta regresa llena de imágenes impactantes, de leyendas nórdicas y de kilómetros de carretera por el Círculo de Oro, ese anillo de asfalto que rodea la isla como si fuera un cinturón en el que comprimir su joven panza volcánica; una barriga incipiente que le ha dado, junto a la crisis económica, una fama no del todo merecida o, al menos, demasiado sesgada. Ése es el trazado más habitual para una ruta circular por Islandia pero también el mejor escaparate de su Naturaleza para los no iniciados en su potencia volcánica y acuática, apenas hollada por los pies del ser humano.

 La playa de Vík í Mýrdal de Islandia está enfrente de tres trolls momificados y es una de las más bonitas de la isla.

Olor a huevos podridos

Una buena ruta circular por Islandia debe incluir una parada larga en las Cataratas de Gulffoss, de las más impresionantes del país por su caída y caudal

Una buena ruta circular por Islandia debe incluir una parada larga en las Cataratas de Gulffoss, de las más impresionantes del país por su caída y caudal

Porque los eruptos pétreos de Eyjafjallajökull y de Grimsvötn son sólo gajes de vivir en la confluencia de las placas tectónicas euroasiática y norteamericana, sobre cuyo choque, en Pingvellir, se levanta el Alping, primera sede parlamentaria islandesa. Agarrémonos los machos cuando el Hekla despierten porque dicen que es el volcán más poderoso de Islandia. Aunque el lado positivo de esta geología púbera es el aprovechamiento energético que aquí hacen para la calefacción y el agua caliente –acompañada siempre del habitual tufillo a huevo podrido del azufre- y los paisajes surrealistas, orlados con hasta 170 piscinas termales con propiedades mineromedicinales.

Todo, siempre, bautizado con palabras laberínticas, casi arcaicas, porque otra el aislamiento geográfico de Islandia ha propiciado que su idioma, que pertenece al grupo de lenguas germánicas, como el alemán, el sueco o el danés, no haya variado desde hace siglos. A nuestros oídos mediterráneos, el islandés suena a rayos y truenos y es casi ininteligible. Por eso, el encuentro con el único nombre reconocible, el del árbol Bjork, internacionalizado por la cantante, es un alivio cultural. Aunque en realidad todos sabemos un poco de islandés. ¿O es que no sabes qué significa géiser? Es algo así como “surtidor” y por ese nombre se conoce un rincón repleto de esos pozos constipados, que ya sirve para denominar mundialmente este fenómeno geológico.

Desayuno con arenques

De buena mañana y antes de arrancar, arenques mojados en café con leche y otra gran lección de la antigua colonia danesa: las 4 estaciones se pueden suceder en cuestión de minutos: sol, lluvia, niebla, sol… Viajar a Islandia es un constante suma y sigue. Pese a todo, la ruta serpentea con facilidad por la costa islandesa: paisaje, naturaleza, nadie en muchos kilómetros… Entre mayo y agosto no hay anochecer que meta prisa: el sol de medianoche hace que el tiempo se estire como el chicle entre las granjas aisladas que uno imagina dotadas de modernísima tecnología en su interior, las cascadas y los volcanes; los campos de lava y los parques nacionales, como el de Skaftafell, que merecen por sí solos tres o cuatro días de caminatas. Los estanques de azul intenso se alternan con  playas desiertas y de arena negra. Por alguna de ellas llegó Ingolfur Arnarsson con sus drakars terroríficos y su necesidad de encontrar tierras nuevas; porque en el siglo IX, el norte de Europa se había quedado sin nada que comer o por lo que guerrear, así que el hambre y la necesidad fueron los motores de esos intrépidos marinos, descubridores poco conocidos de nuevos continentes y fundadores de la primera colonia en suelo islandés, Reykiavik, la Bahía humeante.

Pocas velas en la tarta

En realidad, qué poco caso les hemos hecho los del sur a los del norte desde los tiempos clásicos. El marino arriesgado que dejó algún escrito sobre una tierra helada, Thule o Última Thule la llamó, allá por el año 330 a.C., no suscitó el interés de sus contemporáneos por continuar las exploraciones, pero de un tiempo a esta parte, incluso ahora, les miramos con ojos golosones y nos preguntamos cómo lo han hecho para levantar esos países en medio del frío y la oscuridad; quizá se deba a que su espíritu pionero se mantiene tan vivo como el primer día de su independencia: el 7 de de junio de 1.944.

Con tan pocas velas en la tarta (algunas localidades, como Selfoss, comenzaron a desarrollarse a partir de 1.930), no parece extraño que las cosas estén siempre por hacer. Aunque sí resulta paradójico que puedan combinar tradiciones milenarias con las manifestaciones culturales más vanguardistas. De hecho, Reykiavik es la capital más septentrional del mundo y la que más vida nocturna tiene a nivel europeo.

Al norte, muy al norte, existe un país diferente, extraño, viejo y joven al mismo tiempo; un país de gente tímida pero amable, de naturaleza salvaje pero alto nivel de vida. Un país que se tiene que visitar para poder entender el ritmo cardiaco de nuestro planeta, un lugar al que, seguramente, Julio Verne hubiera querido viajar, ya que la luna aún quedaba, y queda, demasiado lejos.

Cuaderno de Bitácora para una ruta circular por Islandia

En Islandia también hay muchos glaciares y podrás verlos desde tu coche durante tu ruta circular por el Anillo Dorado Cómo llegar a Islandia:

Varias compañías aéreas ofrecen vuelos directos entre España e Islandia. Otras realizan escalas en ciudades europeas. Nuestro equipo de desplazó con Icelandair.

Cómo realizar la ruta circular por Islandia:

La mejor manera de moverse por Islandia es alquilando tu propio coche o una autocaravana, una gestión que es mejor hacer antes de comenzar el viaje.

Los vehículos vienen equipados con todo lo necesario y para conducirlos se requiere un carnet de conducir B con, al menos, un año de duración salvo para algunos modelos que exigen un carnet de conducir C. No obstante, es conveniente asegurarse de la edad mínima y de otros requisitos (precios,  tarjeta de crédito, etc) antes de llegar al país, bien a través del touroperador o agencia de viajes o de la Oficina de Turismo de Islandia.

No es fácil encontrar gasolineras en muchas zonas por las que pasará esa ruta circular que tienes prevista, así que es conveniente que siempre lleves el depósito lleno.

Recorrido de la ruta circular por Islandia:

Para pocos días, el viaje puede discurrir de Sur a Norte de Islandia, siguiendo el recorrido más habitual del Círculo Dorado. Si te gusta esta idea, Reykjavík puede quedar para el final del viaje.

También puedes personalizar tu viaje y añadir paradas o desvíos. Algunos, hacia el interior de Islandia, por ejemplo, pueden estar condicionados por la meteorología; infórmate antes de preparar el itinerario.

Consejos prácticos para viajar a Islandia:

Una maleta ligera y práctica o una mochila. Los desplazamientos son diarios y es habitual dormir cada noche en un lugar diferente, generalmente en hoteles funcionales. Imprescindibles, chubasquero, algo de abrigo, calzado cómodo y bañador para las fuentes geotermales.

Tener siempre a mano algún tentempié: sándwiches, batidos, etc… No es fácil encontrar restaurantes por el camino y si la llegada al hotel se produce a horas intempestivas, la cena no siempre está asegurada. Los desayunos suelen ser abundantes y variados.

Conducir es fácil aunque hay que tener cuidado con las señales que alertan, por ejemplo, de las rachas de viento. Aquí los avisos sobre el clima no son ninguna broma, ni siquiera en verano. Llevar el depósito siempre lleno. Por lo demás, es un país muy seguro.

Para la despedida de Islandia, ¿qué tal un regalo en forma de hotel para los últimos días? En Reykiavik, Radisson Blu Saga: lo mejor, su buffet de desayuno. ¡Por cierto! La mejor compra en Islandia es el salmón.

Cuándo hay sol de medianoche en Islandia

El sol de medianoche es un fenómeno natural que puede observarse al norte del Círculo Polar Ártico y el Sur del Círculo Polar Antártico en las fechas en torno al solsticio de verano. Un lugar tiene más días de sol de medianoche cuanto más cerca esté del Polo.

El sol de medianoche hace que sea posible ver la luz del sol durante las 24 horas del día.

En Islandia es posible disfrutar del sol de medianoche desde finales de mayo hasta el mes de agosto.

El sol de medianoche es un fenómeno que puede verse en Islandia desde finales de mayo hasta agosto

El sol de medianoche es un fenómeno que puede verse en Islandia desde finales de mayo hasta agosto

Curiosidades de la Naturaleza de Islandia:

En el lago glaciar Jökulsárlón rodaron James Bond, panorama para matar.

El volcán Snaefellsnes, en el extremo occidental de Islandia, es el escenario principal de Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne.

El glaciar Vatnajökull es la mayor masa de hielo de Islandia y de Europa y la tercera a nivel mundial. Tiene 8.400 km2 de superficie y 1 km de espesor en sus zonas más gruesas.

En Aegissida todavía quedan huellas de las viviendas trogloditas que utilizaron los primeros monjes cristianos que, desde Irlanda, llegaron aquí a partir del año 300 d.C.

La catarata de Detifoss está considerada como la más potente de Europa.

El Museo Skogar es una visita imprescindible para comprender cómo vivían los pioneros que sentaron las bases de lo que hoy conocemos como Islandia. El tapiz de musgo y tierra que recubre paredes y techos era (y, en algunos lugares continúa siéndolo) un eficaz escudo contra el frío.


Ver mapa más grande

Share.

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar por la web consideramos que acepta nuestra política de cookies