La liberación de París llevaba la Ñ de España

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Francia y España han olvidado deliberadamente durante décadas a los soldados de La Nueve, la primera compañía que liberó París de los nazis en 1944.

Evelyn Mesquida mantiene vivos los sucesos que llevaron a la formación de esta compañía del Ejército Gaullista y las historias personales de muchos de sus supervivientes.

“La Nueve era una compañía aparte”.

Víctor Lantes, Vedrune.

Amado Granell, valenciano de Burriana, fue portada del periódico Libération el 25 de agosto de 1944. Su cara simbolizaba la liberación de París de los nazis porque él fue el primer soldado que llegó al Comité de Resistencia de la ciudad, anunciando que la avanzadilla de la División Leclerc llegaría muy pronto al corazón de la capital de Francia. La liberación de París llevaba la Ñ de España. Como también lo hicieron los vehículos que escoltaron a De Gaulle en su paseo triunfal por los Campos Elíseos días más tarde, dirigidos y flanqueados por los soldados de La Nueve, elegidos expresamente por el General, adornados los uniformes con las insignias republicanas que habían recibido durante el periodo de reclutamiento y preparación en el Magreb, donde muchos habían pasado por los campos de concentración galos y los enfrentamientos con las tropas nazis de Rommel.



Tras París, España

Ediciones B edita en España La Nueve, un libro con el que Evelyn Mesquida rescata la memoria de los republicanos españoles que liberaron París durante la Segunda Guerra MundialLos soldados de La Nueve combatían a los nazis alentados por la idea de que, si vencían, podrían regresar a España para recuperarla. No conseguirlo fue, según se desprende de los testimonios recogidos en entrevistas personales por la periodista Evelyn Mesquida, su mayor frustración. Más grande, incluso, que la del olvido al que les han sometido a ambos lados de los Pirineos: en el francés por orgullo patrio, necesitados como estaban de restaurar algo de la dignidad perdida con la caída de París y el Gobierno de Vichy –como disecciona Manuel Chaves Nogales en su libro La caída de Francia-;  y en el español, por venganza ideológica y luego, quizá, por dejadez institucional y por ignorancia. Aunque en el siglo XXI son ya varios los documentales y actos oficiales que les rinden homenaje y el libro de Evelyn Mesquida –que conoció la existencia de La Nueve en 1998-, publicado inicialmente en Francia, ha sido editado en España por Ediciones B con esta recomendable versión actualizada.

Si los hombres de La Nueve lucharon por alguien fue por nosotros

Del Ebro al Nido del Águila

Algunos supervivientes, ya octogenarios, no quisieron participar en la iniciativa de Mesquida. Los que sí accedieron, vertebran un relato ameno y documentado, a caballo del ensayo literario y la crónica periodística, con el que la escritora recorre la salida de los republicanos de España en 1939, su ingreso en campos de concentración y las decisiones que para escapar de ellos fueron tomando hasta encontrarse enrolados en un ejército, el del General De Gaulle, dispuesto a presentar batalla a las tropas de Hitler. Muchos españoles de La Nueve alcanzaron incluso El Nido del Águila. Otros, los menos, lucharon también en Indochina.

La segunda parte del libro sobre La Nueve de Evelyn Mesquida recoge las entrevistas personales que su autora mantuvo con muchos de los supervivientes. Hombres humildes, tenaces y leales, que dieron lo mejor de ellos mismos, provocando la admiración y el elogio casi continuo de mandos profesionales como Leclerc y De Gaulle, a quienes admiraban por ir siempre en primera línea y ser capaces de cuestionar la cadena de mando cuando era necesario. “No me diga que es imposible” fue una de las cartas de presentación de Leclerc, a quien también le gustaba decir que “no hay por qué obedecer órdenes estúpidas”, algo que también pensaban sus hombres de La Nueve.

El reconocimiento, en el siglo XXI

Los de La Nueve ganaron y sin embargo quienes escriben la versión oficial de la Historia les mantuvieron silenciados hasta hace muy poco. En 2014 se produjo el primer reconocimiento oficial en Francia pero ni siquiera París les ha sabido guardar la memoria, llenando de gallinas y conejos el Jardín a los combatientes de La Nueve, inaugurado en 2015 por su alcaldesa, Anne Hidalgo, hija de republicanos. Ahora Madrid dice que quiere dedicarles un espacio similar cerca de Ciudad Lineal, en la capital de España.

Mientras la burocracia avanza y retrocede, enredada en sus contradicciones y frenos internos, lo que la sociedad civil debe hacer es leer y hablar de estos hombres y de sus esfuerzos anónimos para que ni sus nombres ni sus caras, sus aciertos y sus errores, nos resulten tan extraños como hasta ahora. Quizá ese reconocimiento de sus paisanos les sirva más, aunque haya llegado tarde, que el de todos los gobernantes juntos. Al fin y al cabo, si lucharon por alguien fue por nosotros. Así que lean a Evelyn Mesquida. Su historia es la nuestra.

Qué: La Nueve, los españoles que liberaron París, de Evelyn Mesquida.

Quién: Ediciones B.

 

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