La perla negra de la escritora Claudia Casanova

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Ediciones B publica el último libro de Claudia Casanova, ambientado en el siglo XII.

Isabeau de Fuòc protagoniza una novela de aventuras y sed de venganza.




Claudia Casanova ambienta su libro La perla negra en las persecuciones medievales de la Occitania medievalAl leer La perla negra me ha venido a la cabeza el interesante debate abierto por la escritora Hilary Monten sobre si la novela histórica actual está ofreciendo una imagen de ‘empoderamiento’ femenino poco congruente con el pasado. Y por dos razones: la primera, porque la protagonista de este libro de Claudia Casanova es una mujer tan bella como valiente, huérfana de madre desde muy pequeña, criada entre ladrones y capaz de manejar el látigo con la misma soltura que cantar maravillosas trovas. El segundo motivo de esa relación de ideas tiene que ver con que la propia Casanova se ha pronunciado sobre la imagen que las escritoras dan de las mujeres del pasado. La autora de La perla negra –que no tiene nada que ver con el barco de Piratas del Caribe- es partidaria de mantener el equilibrio entre la verdad histórica y las buenas historias porque la ficción no puede alterar el marco histórico.

Quizá yo esté más acostumbrada a leer una novela histórica con una base real de más peso -pienso en muchos títulos de Almudena de Arteaga por dar una referencia femenina- pero La Perla negra me ha parecido un libro de consumo rápido y algo simple en cuanto a la aportación de datos históricos que te ayuden, al cerrar el libro, a tener la sensación de que has aprendido algo interesante y veraz sobre una etapa del pasado.

En La Perla negra hay algo de contexto histórico, marcado por las persecuciones religiosas contra los Cátaros que tuvieron lugar, especialmente, en la Occitania del siglo XII. Pero lo que de verdad desborda de este último libro de Claudia Casanova son la aventura y la acción, lo que la convierte en una lectura entretenida y rápida, aunque su amplia galería de personajes, engarzada con diálogos rápidos -lo que favorece el ritmo de lectura- cumpla en exceso con todos los estereotipos previsibles: ellas son bellas, bellísimas, y ellos o malos y feos o valientes y apuestos. Y si empoderamos, lo suyo sería que tampoco se hiciera de los talles finos, las pestañas densas, los bustos erguidos y las sonrisas blancas las prioridades a la hora de perfilar a las mujeres y de hilar el argumento.

A Isabeu de Foc se la compara –un poco exageradamente– con una suerte de Montecristo medieval porque, después de perder a su madre en la hoguera –acusada de bruja por sus conocimientos de sanación a base de hierbas y su pelo rojo- jura vengarse de la familia que ejecutó la sentencia, los Montlaurèl. Años más tarde, vuelve a encontrarse con uno de sus descendientes, ya obispo, a quien primero roba la joya de la familia que da nombre a la novela, una perla negra, y luego salva de la muerte por herejía, uno de los giros sorprendentes del argumento, por el que también discurren la vizcondesa de Narbona, Ermengarda de Narbona –que sí debió ser una mujer de armas tomar-, el malvado Raimundo de Tolosa y la cofradía de ladrones de Narbona, comandados por el judío Salomón, a la que se suma una especie de pirata mercenario llamado Guerrejat.

El frenesí de acontecimientos del libro de La perla negra diluye la supuesta importancia de la joya y algunos quiebros de la acción quedan suspendidos en un interrogante difícil de explicar. Poco recomendable para los lectores más puristas de novela histórica, La pela negra de Claudia Casanova sí es conveniente para quienes busquen un libro entretenido y fresco para las vacaciones.

Qué: La perla negra de Claudia Casanova

Quién: Ediciones B.

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