Homilías de Orgañá, primer texto literario en catalán

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Las Homilías de Orgaña, datadas en el siglo XII, fueron descubiertas en la iglesia de Santa María de Orgañá, en Lérida, en 1904.

Aunque hay textos más antiguos que los de las Homilías de Orgañá, lo que distingue a este conjunto de sermones medievales es su carácter literario. Ya no se trata de un documento jurídico o administrativo, como el Memorial de Agravios, si no de una composición que va un paso más allá en cuanto a creatividad y complejidad. Las Homilías de Orgañá son sermones pensados para explicar, en voz alta y en público, pasajes de la Biblia o cuestiones sobre materia religiosa.

Hay que tener en cuenta, como en el caso del castellano de las Glosas Emilianenses y Silenses de La Rioja, que el catalán en el que han sido escritas las Homilías de Orgañá difiere mucho del catalán actual, por lo que “es muy complicado para un catalán actual comprender el texto de las Homilías”, apunta Carles Gascón, técnico de cultura del Consejo Comarcal del Alto Urgel.

La cuna del catalán

Orgañá se sitúa cerca de la Sierra de Boumort, en cuyo entorno “aparecen todos los primeros textos en catalán, más tardíos en relación con el castellano, y con grandes influenicas del occitano, que se considera una lengua de prestigio”, explica Gascón mientras recorre los expositores de la Oficina de turismo de Orgañá, en los que se explica la importancia de las Homilías de Orgañá, de las que aquí se exhibe un facsímil.



En torno al año 1204, cuando se escribieron las Homilías de Orgañá, la iglesia de Santa María era Colegiata, canónica desde el año 1090, con una importancia regional mucho mayor. “Las colegiatas de canónigos eran muy habituales en el Pirineo, supongo que por influencia de Occitania”, concreta Carles Gascón, para quien Occitania era “un gran difusor cultural, por lo que sus influencias alcanzaron Cataluña de lleno”, al contrario que el latín y sus derivados, “menos influyentes aquí”.

Poco después, “el peso literario pasa a la cancillería real de Jaime I (S. XIII)”, añade Gascón, por lo que “a nivel literario no  hay una continuidad muy importante”.

El descubridor, un icono de la Renaissença

Las Homilías de Orgañá se quedaron en los archivos de la Colegiata, que a partir del siglo XIX se convirtió en iglesia parroquial y allí fueron encontrados, en torno a 1904, por Joachim Miret i Sants, “una de las grandes figuras de la intelectualidad catalana durante la Renaissença”. Miret i Sants “compró el libro por 85 pesetas y finalmente lo cedió a la Biblioteca de Cataluña, donde aún está”.

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