Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha, historia y características

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Una de las grandes obras del arte románico en España es el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha. Este crucifijo de marfil está considerado como la primera representación de un Cristo crucificado del románico en España. Fue donado por estos monarcas a la Colegiata de San Isidoro de León, donde hoy se puede admirar una réplica, dado que el Crucifijo de Fernando y Sancha original se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. Este crucifijo románico es una pieza única por su novedad estética y por el trabajo de sus hacedores, que lo labraron de una manera extremadamente delicada. De hecho, no se supo que además de un crucifijo románico era un relicario con restos de la Vera Cruz hasta que no se realizó, siglos más tarde, su primera restauración. El Taller de eboraria de León en el que fue realizado el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha fue un proyecto personal de ambos monarcas, que consiguieron convertirlo en uno de los más importantes de Europa. Otras muestras de su excelencia se exhiben en el scriptorium de la Colegiata de San Isidoro de León, junto a la copia del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha. Además, otras curiosidades que hacen de este crucifijo de marfil una pieza única del arte románico en España son su adhesión al rito mozárabe y las influencias de otros países y culturas que se aprecian en su decoración, con un programa doctrinal de gran complejidad y valor. Cabe añadir que el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha también deja claro que aquel fue un matrimonio entre iguales porque ambos monarcas lo encargaron y ambos impulsaron las acciones culturales que distinguieron su reinado. No cabe duda de que la historia del Crucifijo de Don Fernado y Doña Sancha es uno de los mejores secretos de la Colegiata de San Isidoro de León.

Historia del Crucifijo de San Isidoro de León

“La obra es una primicia en la plástica hispánica”, dice Ángela Franco Mata, jubilada hace poco del departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional, donde ha sido conservadora jefe. De marfil y azabache, el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha fue donado, en el año 1063, a la Colegiata de San Isidoro de León por los reyes de los que recibe. Hoy en día este crucifijo románico está considerada una pieza revolucionaria, por su estética novedosa y el delicado trabajo del sus artesanos. “Se trata, sin duda, de la obra maestra de la eboraria del siglo XI y, como tal, acreedora de una copiosa literatura científica”. Pequeño pero llamativo, el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha forma parte del Tesoro que se exhibe en el antiguo scriptorium de Santo Martino, que fue la tribuna regia desde la que los monarcas leoneses asistían a misa en la iglesia de San Isidoro de León. El Crucifijo de San Isidoro de Léon es una copia del crucifijo de marfil original, que se encuentra, desde 1869, en el Museo Arqueológico de Madrid.

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Características del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha

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A la izquierda, el Crucifijo que se muestra en la Colegiata de San Isidoro de León; a la derecha, el original, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Crucifijo románico pionero

El Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es una pieza revolucionaria y excepcional por varias razones. Fue la primera representación del Cristo crucificado del románico español y también la primera pieza que utilizó el diseño de cruz latina. Además, este crucifijo románico destaca por su decoración, tan elaborada como precisa y llena de detalles y simbolismos. Ángela Franco Mata considera que el conjunto artístico del Crucifijo de Fernando y Sancha forma un “programa doctrinal de enorme complejidad sustentado sobre la base trinitaria, en la que no se ha reparado suficientemente”. Aunque en el 975 se había pintado una Crucifixión en el Beato de Gerona, también realizado en León, el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es la primera representación escultórica de Cristo en el arte románico de España. Además, otra curiosidad del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es que se inscribe en la liturgia mozárabe o hispánica, pues es anterior al Concilio de Burgos de 1080, cuando se impuso el rito romano. “Yo lo dato”, señala la experta del MAN, “antes de 1063, en cuyo mes de diciembre es donado a San Isidoro.”

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Crucifijo de marfil y relicario

Otra singularidad que puede pasar desapercibida en el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es que fue diseñado como relicario o estauroteca. Esta característica no fue descubierta hasta que no se desmontó para su restauración. En ese momento, los especialistas descubrieron que en la espalda del Cristo que preside este particular crucifijo románico se labró un hueco en el que guardar algunas astillas de la Vera Cruz, siguiendo la tradición de veneración de esta reliquia, de la que hay constancia en España desde el siglo VII. En aquel momento, la posesión de reliquias se consideraba indispensable para la consagración de las iglesias (como sucedió con las de San Isidoro de Sevilla), lo que dio pie a un comercio descontrolado, y no siempre lícito, de  productos sagrados.

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Crucifijo de dos reyes, Fernando y Sancha

Otra de las características del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es que fue una obra que los dos encargaron como reyes con la misma importancia. La reina Sancha tuvo una personalidad compleja. Los expertos consideran que quizá fue menos renovadora que su esposo, el rey Don Fernando, pero que también desarrolló una intensa actividad cultural, como demuestran las donaciones que realizó a título personal o el encargo de obras como el Diurnal, libro de horas menores, en 1055.

El Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha fue obra del Taller de marfil de León, que ellos mismos patrocinaron hasta convertirlo en uno de los más importantes de la Europa medieval.  

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Fernando y Sancha, orando al pie de la Cruz, representados en las pinturas del Panteón Real de la Colegiata de San Isidoro en su calidad de mecenas de la misma.

Para constatar que el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha fue deseo del matrimonio a partes iguales, en su parte inferior hay grabada la frase, en letras capitales: “FREDINANDUS REX SANCIA REGINA”. Además, hay una carta- testamento firmada por ambos. Tanto Don Fernando como Doña Sancha hicieron importantes donativos para la construcción de la Colegiata de San Isidoro de León, que fue levantada sobre la antigua iglesia de San Juan Bautista y San Pelayo. Ellos fueron también los que hicieron trasladar los restos de San Isidoro de Sevilla, erudito, Santo y Doctor de la Iglesia, para la consagración de la Colegiata de San Isidoro de León.

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Crucifijo románico para exequias reales

Los monarcas querían que el Crucifijo de marfil de San Isidoro de León fuera utilizado en las exequias reales y, de hecho, hay constancia de que así sucedió con las del rey Don Fernando. No sucede lo mismo con las de su esposa, la reina Doña Sancha. Ángela Franco Mata considera que la reina “era tan importante como su esposo y por lo tanto es posible que sí” se utilizara el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha en sus funerales.

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Influencias del Crucifijo de Fernando y Sancha

En el diseño del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha intervinieron corrientes artísticas y religiosas provenientes de otros países europeos con quienes “la relaciones venían de atrás; Alcuino ya tenía relaciones epistolares con Beato en el siglo VIII y Fernando I las mantenía, muy estrechas, con la orden de Cluny; de hecho, su hijo Alfonso VI está enterrado en Sahagún, el mayor monasterio de la orden en España, aunque ahora muy derruido”, apunta Franco Mata. Tampoco hay que descartar el influjo andalusí, puesto que el comercio y el movimiento de los artesanos eran tan habituales como los enfrentamientos armados fronterizos.

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Dónde está San Isidoro de León

Aunque el Crucifijo de Don Fernando y Doña original se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional, si tienes pensado visitar León merece la pena que visites la Colegiata de San Isidoro de León para contemplar su réplica. Lo ventajoso de ver el Crucifijo de Fernando y Sancha en el scriptorium de la iglesia de San Isidoro es que se pone en valor el momento histórico en el que fue tallado y se pueden contemplar otras piezas del Taller de eboraria de León en el que fue diseñado y realizado este crucifijo románico. Además, las explicaciones sobre las características del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha se completan con otras muy ilustrativas sobre el arte románico en España.

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