El Papa Luna, de antipapa a héroe

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El Papa Luna fue uno de los hombres más controvertidos del siglo XIV y aún hoy su figura y su legado siguen dando mucho que hablar, aunque parece haber dejado atrás su fama de antipapa por otra de integridad y saber, quizá no tan conocida. Quizá por eso no es fácil responder a la pregunta de quién fue el Papa Luna: para algunos, el último Papa de Aviñón elegido apropiadamente. Para otros, uno de los Papas que alimentó el Cisma de Occidente. Menos dudas genera dónde nació el Papa Luna, puesto que se sabe que lo hizo en Illueca, una pequeña localidad aragonesa de la Comarca de Aranda, que hoy queda a 82 kilómetros de Zaragoza. También está confirmado cómo se llamó el Papa Luna: Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor. Sus apellidos le vinculan con algunas de las familias de la época y dan las pistas necesarias para entender por qué ha pasado a la Historia con el sobrenombre de “Papa Luna”. En Illueca se conserva el Castillo Palacio del Papa Luna –donde nació el Papa Luna en el año 1.328-, mucho menos conocido que el Castillo del Papa Luna en Peñíscola, antigua fortaleza templaria donde estuvo su Santa Sede y donde el Papa Luna murió en 1.423.  Pero los lugares relacionados con la figura del Papa León incluyen un sitio más, también en Aragón: la Casa Palacio de los Condes de Argillo, donde está enterrado el Papa Luna. Hoy en día, muchos estudiosos, escritores e historiadores han recuperado la historia del Papa Luna no como la de un antipapa sino como la de un hombre íntegro, con una amplia cultura y unas miras políticas sólidas, castigado por los intereses y vicios de sus contemporáneos

Quién fue el Papa Luna

No es fácil resumir quién fue el Papa Luna porque su vida tuvo muchos altibajos y estuvo rodeada de polémica. Fue el segundo hijo de una familia bien posicionada en el Aragón del siglo XIV. Aunque hizo sus pinitos en la carrera militar, acabó en la Iglesia. Estudió en la Universidad de Montpellier, donde fue profesor de Derecho Canónico y acabó siendo cardenal del Papa Gregorio XI, el último Papa francés de la época. Además, hoy en día hay quien ensalza su visión política, que se tradujo en su apoyo al Compromiso de Caspe.

Todos estos datos son importantes para dilucidar quién fue el Papa Luna porque resumen el perfil de un hombre que recibió una educación muy avanzada y global para su época y que alcanzó el capelo, requisito indispensable para ser nombrado Papa, algo que sus dos grandes oponentes–los Papas Juan XXIII y Gregorio XII– no tenían cuando fueron aupados al sillón de San Pedro. A esa legitimidad se agarró siempre, incluso cuando las Coronas de Francia, Portugal y Navarra le retiraron su apoyo y tuvo que huir de Aviñón, hasta donde se había traslado la Santa Sede.

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Dónde nació el Papa Luna

Peñíscola no es el único lugar de España directamente relacionado con el Papa Luna. Quien esté interesado en saber quién fue el Papa Luna tiene que visitar Illueca, un municipio de la Comarca del Aranda, en la provincia aragonesa de Zaragoza. Después de que Alfonso I el Batallador ganara el territorio a los musulmanes, Illueca perteneció a la jurisdicción regia hasta el siglo XIII, cuando la baronía de Gotor incorporó el Señorío de Illueca. El título de los Gotor acabó formando parte de la Casa de los Luna en el siglo XIV. A día de hoy, Illueca –la localidad donde nació el Papa Luna– conserva el Castillo Palacio del Papa Luna, de principios del siglo XIV, aunque reconvertido en una hospedería.   

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Cómo se llamaba el Papa Luna

El nombre del Papa Luna al nacer fue Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor. Los apellidos resumen el abolengo familiar: la baronía de Gotor fue fundada en 1.250 por Jaime I, en favor de infante Jaime de Mallorca, y la Casa de Luna estuvo considerada una de las ocho más importantes de Aragón Parece que el nombre les vino por conquistar la villa homónima, con ayuda, dicen las leyendas, del astro nocturno.

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El Papa Luna murió en el Castillo de Peñíscola, donde murió en el año 1.429
El Papa Luna murió en el Castillo de Peñíscola, donde murió en el año 1.429

El Papa Luna, antipapa

Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor fue elegido cardenal del Papa Gregorio XI en 1.375 y Papa en 1.394. Entonces, ¿por qué se dice que el Papa Luna fue el antipapa? La explicación rápida es que declararle hereje y antipapa era la vía rápida para apartarle del Papado, dado que él no estaba dispuesto a renunciar. De iguales –o peores- cosas acusaron a sus dos rivales, Gregorio XII y Juan XXIII, menos tercos en sus aspiraciones.

Los detalles de por qué el Papa Luna fue un antipapa obligan a bucear en los turbulentos tiempos que vivió, que no fueron fáciles para nadie pero menos para un hombre de la Iglesia, que estaba dividida en dos sedes, la de Roma y la de Aviñón, y era usada como moneda de cambio y mecanismo de presión por los reyes europeos. El control que ejercía el monarca francés levantaba ampollas entre los partidarios de que a Gregorio XI –que murió en 1378- le sucediera un italiano. Parece que para darles gusto se eligió a marchas forzadas a Bartolomeo Prignano (Urbano VI), que ni siquiera era Cardenal cuando fue elegido. Un grupo de purpurados dijo que no le reconocía como Jefe de la Iglesia y optó por nombrar Papa a Roberto de Ginebra, Clemente VII, que se instaló en Aviñón y a quien Pedro de Luna rindió obediencia. Este doble Papado es conocido como el Cisma de Occidente y sienta las bases para que, años más tarde, el Papa Luna fuera el antipapa.

La muerte de los Papas Urbano VI y Clemente VII no mejoró las cosas, al contrario. En 1409, nuestro Papa Luna era el sucesor de Clemente VII en la sede francesa de Aviñón con el nombre de Benedicto XIII. En Roma estaba su oponente, Gregorio XII, que se negaba a dilucidar en una reunión conjunta cuál debía quedarse con las llaves de Pedro. Y como las presiones de los poderes fácticos eran tan grandes, ese año se les declaró herejes en el Concilio de Pisa (1.409), de donde salió, ¡un tercer Papa! Alejandro V duró sólo un año y fue seguido por Juan XXIII –al que no debemos confundir con el Papa de los años 50- que acabó también acusado de simonía, herejía y otras mil perversiones. En 1.415 se convocó el Concilio de Constanza en el que tanto el Papa Luna como Juan XXIII fueron depuestos. Gregorio XII decidió renunciar. Los cardenales reunidos eligieron a un nuevo, y único, el Papa del consenso, Martín V.

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Cómo murió el Papa Luna

Pero el Papa Luna siguió defendiendo su legitimidad contra viento y marea. De hecho, hay quien dice que la expresión “seguir en sus trece” se debe a su terquedad y al número XIII de su nombre oficial. Abandonado por los poderosos, Benedicto XIII se refugió en el Castillo de Peñíscola, una antigua fortaleza templaria a la que él consideraba su particular “Arca de Noé”. El Papa Luna sobrevivió a varios atentados y murió… De viejo, ¡a los 97 años! Al Papa Luna le siguió uno de sus acólitos, que se proclamó pontífice con el nombre de Clemente VIII; renunció en 1.429.

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Tumba del Papa Luna

Si el Papa Luna murió en el Castillo de Peñíscola, no es allí donde descansan sus restos.

El Papa Luna fue enterrado en el Castillo de Peñíscola pero años más tarde, su sorbino, Juan de Luna, reclamó el cuerpo, que depositó en el Castillo Palacio de Illueca, donde había nacido el Papa Luna.

En el siglo XVIII, las tropas francesas que apoyaban a Felipe V en la Guerra se Sucesión profanaron la tumba del Papa Luna y sólo se pudo recuperar su cráneo, que se trasldó al Palacio de Argillo, en la localidad zaragozana de Sabiñán. Su cráneo acabó en la capilla del Palacio de los Condes de Argiño, en la localidad aragonesa de Sabiñán. El Palacio, posesión de unos particulares, fue quedando en ruina y en el año 2.000 unos chicos robaron el cráneo del Papa Luna: exigieron el pago de un millón de pesetas de la época para devolver el único resto mortal del Papa Luna. Merece la pena conocer la historia del robo del cráneo de Papa Luna porque es otra manera de averiguar quién fue el Papa Luna y por qué ha pasado de antipapa a héroe.

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Castillo del Papa Luna

Al hablar del Castillo de Papa Luna la primera referencia que viene a la cabeza es la del Castillo de Peñíscola, donde Benedicto XIII pasó sus últimos años, insistiendo ante quien quisiera oírle que era el único Papa legítimo. Pero hay otro Castillo del Papa Luna en Illueca, en cuya Sala Alcoba nació el Papa Luna en 1.328.

Ese Castillo Palacio del Papa Luna fue construido a principios del siglo XIV por Juan Martínez de Luna, y aunque ha ido registrando sucesivas transformaciones en los siglos XVI y XVII, varias estancias todavía mantienen la impronta medieval. Es el caso de la Sala Dorada o Salón de Protocolos y de la ya mencionada Sala Alcoba. Actualmente, el Castillo Palacio del Papa Luna es una hospedería.

El Castillo Palacio del Papa Luna en Peñíscola es Bien de Interés Cultural y se puede visitar. A la austeridad propia de los Templarios se suman las adaptaciones realizadas en las dependencias pontificias cuando el Papa Luna ubicó aquí su Santa Sede. Además de la Historia que conservan sus muros, almenas y patios, el Castillo Palacio del Papa Luna goza de una posición privilegiada sobre el Mar Mediterráneo y es sede de numerosos actos culturales a lo largo de todo el año.

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