Pasiones y fe en el siglo XII

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Hace varios años que leímos El caballero del alba, uno de los primeros libros de Sebastián Roa. La novela histórica no tenía entonces el tremendo tirón de ahora pero sus títulos ya brillaban con luz propia. Con El ejército de Dios se confirma su evolución como escritor y la consolidación de un género tan entretenido como, a veces, polémico, además del salto a la primera división editorial gracias a Lucía Luengo, de Ediciones B.

EJERCITO-DIOS-SEBASTIAN-ROA-EDICIONES-BHablar de novela histórica sin mencionar a Santiago Posteguillo parece casi imposible. Y es de justicia hacerlo, no sólo por la afición que su obra ha generado entre los lectores, si no por la lanza que rompió en el mundo académico y en el literario a favor de la aproximación entretenida de la Historia al común de los mortales. En este caso, la referencia no es por comparación si no por amistad, la que une a ambos autores, y apadrinamiento, el que Posteguillo presta a Roa en solapa y presentaciones.

Aunque la línea entre imaginación y realidad sea tan delgada y delicada que a veces los autores la traspasan sin las suficientes contemplaciones. Y no nos referimos tanto a la utilización de expresiones o palabras impensables en los siglos en los que sitúan sus argumentos, si no a la creación de personajes o tramas inventadas sin avisar al lector. Ese aspecto se ha cuidado, como algunos otros, en la última novela de Sebastián Roa, El ejército de Dios, ambientada en un siglo apasionante para la Península Ibérica y el mundo cristiano, que tuvo aquí uno de sus frentes más vulnerables y activos frente a la expansión islámica, encarnada por el extremismo almohade.

Leer novela histórica, buena, como ésta, amplía la perspectiva para, saltando los siglos, comprender que algunas piedras siguen en medio de nuestro camino: el egoísmo político, la falta de solidaridad territorial y el ‘ombliguismo’ anónimo siguen condicionando nuestra realidad nacional.

EJERCITO-DIOS-SEBASTIAN-ROA-EDICIONES-BLas luchas por el poder, dentro de cada corte y entre ellas; la violencia y la geografía variable e inquieta entre unos reinos al acecho y las ambiciones, miedos e insidias de las personas-personajes que hicieron todo aquello posible se alternan con vigor y contundencia en un relato extenso, a veces un poco exhaustivo que, sin embargo, va enganchando cada vez más. Ese crescendo argumental es, junto con la autonomía de la historia, ligada pero no dependiente de la novela anterior, La loba de Al Andalus y el andamiaje documental que se adivina entre líneas, lo mejor de El ejército de Dios.

Quizá se pueda echar de menos algún guiño cultural más –muy puntuales y siempre asociados con las figuras de ciertos pensadores andalusíes cuando también el Camino de Santiago empezaba a convertirse en la puerta de entrada de tendencias e ideas-  en detrimento, sobre todo, de tópicos casi siempre asociados con las figuras femeninas, muy retorcidas de manera voluntaria, lo que genera cierto desconcierto al comprobar la realidad histórica. Ese plus, podría contribuir a considerar la Edad Media como algo más que un periodo oscuro y añadiría otro matiz enriquecedor y sorprendente a la entrega. Quizá ese aspecto aún esté por llegar, dado que Alfonso IX de León sí sembró de iniciativas reformadoras su reinado, en la esperada tercera parte –suponemos que con la Batalla de las Navas de Tolosa como protagonista principal-  que esperamos ya con ganas.

Qué: El ejército de Dios, de Sebastián Roa.

Quién: Ediciones B.

 

 

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