Sombras en Lisboa

1

¿Y por qué te gusta Muñoz Molina? ¡Vaya desafío explicar esa abducción! ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué seduce un autor al que hay que abordar en un momento muy concreto del día o de la vida, denso y a veces demasiado complejo, de frases interminables y abismos psicológicos? Quizá porque su narrativa termina siendo una fiesta del lenguaje y de las emociones, que te abriga tanto como una buena manta de lana.  

“Todo el mundo tiene imágenes claras de París, de Florencia, de Roma. Quien no ha estado en Lisboa no sabe cómo es.”

En Lisboa empezó todo y a Lisboa regresa Antonio Muñoz Molina con Como la sombra que se va. Pero el por qué James Earl Ray, asesino de Martin Luther King, se convierte en protagonista de carne y hueso de esta nueva novela, se descubre hacia el final, devorada más de la mitad de su aventura, siempre trenzada con la del propio escritor, y, casi en su estertor, con la del Doctor King, que desgrana su peripecia COMO-SOMBRA-QUE-SE-VA-ANTONIO-MUNOZ-MOLINA-SEIX-BARRALexistencial y profesional hasta acabar sentado, décadas más tardes de sus primeros pinitos literarios, en un café de la ciudad, esperándola a ella y a ese “hijo amado en quien tengo contentamiento”.

Complejo y psicológico, muy personal, como todo lo de Muñoz Molina exige una especial atención pero resulta muy seductor por esa trenza de huidas y su lenguaje denso y rotundo.

Como la sombra que se va es un libro de inquietudes privadas, de movimientos internos. De tiempo congelado y conexiones espacio-temporales. Es un libro de viajes que apenas se mueve, con una protagonista urbana, la ciudad de Lisboa, y un hombre que se mueve en un tiempo que ya nos resulta extraño, porque casi no produce extrañeza despertar en un continente y dormirse en otro, variar de idioma como de camisa y sin embargo encontrar franquicias de sobra conocidas en cualquier rincón del planeta, esas que, a quien no se adapta a lo propio de cada lugar, le producen cierta tranquilidad de hogar, a cientos, miles de kilómetros de distancia.

En la reflexión posterior se encuentran cabos tendidos entre los tres protagonistas de esta novela rara, distinta, en la que la psicología, los viajes y el tiempo provocan al lector, invitándole a una concentración inusual, miguitas pan entre líneas y capítulos. Citas literarias que sirven para circunstancias similares en momentos distintos: “With private words I address you in public”, por ejemplo, de T. S. Elitot.

James Earl Ray disparó contra Martin Luther King el 4 de abril de 1968 y se dio a la fuga, en la que en realidad ya estaba. Una carrera con destino a África, donde nunca llegó, que le hizo recorrer miles de kilómetros y deambular por Estados Unidos, México, Londres y Lisboa. Una peripecia que Muñoz Molina evoca a la par que la suya propia, desde Granada, por Madrid, hasta la capital portuguesa, a caballo de sus primeras y de sus últimas páginas, con continuas referencias culturales (cine, Literatura, Arquitectura…), repasando, y quizá sea ésta la dimensión que más profundamente atrapa y seduce, su evolución como hombre y escritor, esa con la que, llegado un momento de cualquier vida más o menos reflexiva y sensible, uno encuentra cierto paralelismo o, al menos, empatía, mismas sombras contra ese espejo que es el tiempo, que se escapa sin que sepamos cómo, casi, si no nos damos cuenta, sin que lleguemos a modificar el reflejo inoportuno y erróneo, el que hay que adaptar a la realidad del nosotros que queremos ser.

“Sentarse en un tranvía de Lisboa y acodarse en el marco de la ventanilla es uno de los placeres en prosa que le da a uno la vida.”

Con una labor documental ciclópea y un juego permanente entre el pasado y el presente, Como la sombra que se va habla de fugas y angustias, de temores adultos (la de no ver a los hijos de uno como adultos, compartida con Luther King) y de la trabajosa búsqueda de la felicidad que es la vida, esa aventura que se puede detener, sin que oigamos llegar la bala, una tarde de primavera cualquiera, mientras los planes bullen y una cena, una lucha, una amante, un amigo, nos esperan en las horas inmediatas… Impactante juego de cámara lenta y deja vu el que Muñoz Molina realiza, con palabras y tranvías, en ese último guiño al símbolo de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.

Qué: Como la sombra que se va, de Antonio Muñoz Molina

Quién: Seix Barral

 

Viajesdeprimera.com se financia de muchas maneras para que podamos seguir desarrollando nuestra actividad periodística. Si pinchas en los enlaces de este artículo para reservar noches de hotel o comprar productos, nos ayudas a seguir trabajando y no te saldrán más caros. La selección de alojamientos y productos la hacemos de forma independiente y siempre pensando en que tengas una experiencia de calidad. Si quieres saber más, pincha en este enlace.