Cuando los Vikingos dominaban la tierra y los mares

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Hubo tiempos en los que la actual Noruega estaba formada por pequeños reinos, donde los más relevantes se situaban cerca de la costa y cuyas fronteras cambiaban en función del poder de los jefes locales. Hubo tiempos donde el mar era la principal vía de comunicación para el comercio que se extendía desde el Atlántico Norte al Mar Caspio y desde el Círculo Ártico al Mediterráneo. Hubo tiempos en los que los vikingos realizaban incursiones hasta países lejanos para saquearlos y conseguir riquezas.

Fueron casi tres siglos en los que los vikingos dominaron gran parte del norte de Europa surcando los mares en embarcaciones, fueran éstas de guerra o mercantes. Los conocimientos de navegación y construcción de barcos se remontaban a tiempos ancestrales y fueron transmitidos de generación en generación, consiguiendo naves estilizadas, ligeras, fácilmente maniobrables y rápidas.

El Museo de los Barcos Vikingos de Oslo exhibe las tres naves mejor conservadas, encontradas en las cercanías del fiordo de Oslo. En ellas, podemos contemplar la arquitectura de las naves caracterizadas por su casco trincado, su escasa altura y su doble quilla. La visita permite asimismo adentrarse en los rituales vikingos dado que en los tres casos, los barcos pertenecen a tumbas reales que muestran la creencia en una vida después de la muerte y por ello, las tumbas incluían ofrendas como objetos domésticos, joyas, trineos, pequeñas embarcaciones e incluso, sacrificios de esclavos. Los relatos de Ibn Fadlan y otros historiadores permiten conocer más detalles sobre los rituales fúnebres vikingos, reservados a los ricos y  poderosos. Este tipo de tumbas eran, generalmente, incineradas en la ceremonia del entierro y sobre las cenizas, se construía un túmulo.

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Cráneo de guerrera vikinga y Yelmo de Gjermundbu. Fotos de Tord Baklund.

Para aquellas tumbas incineradas, los hallazgos en los túmulos permiten conocer la historia a través de restos como el número de clavos encontrados, su tamaño, la cantidad de cenizas del montículo y el número de restos de escudos. Éste es el caso del túmulo excavado en 1874 en la granja de Myklebust en Nordfjordeid donde se encontraron los restos del barco vikingo probablemente más grande hallado hasta el momento: con una longitud de treinta metros y con más de cuarenta escudos en sus cubiertas, esta nave pudo pertenecer al rey de los fiordos, Audbjørn, que en el siglo IX defendía la independencia de su reino frente la iniciativa de Harald I de unificar los pequeños reinos. Consecuencia de la batalla, el rey perdió la vida y como tal rey local fue enterrado junto a su nave y diversas ofrendas, para simbolizar su estatus y su poder.

El Museo Sagastad en Nordfjordeid se estructura, precisamente, en torno a una réplica  del barco de Myklebust, construida durante tres años, réplica que puede explorarse con todos los sentidos dado que es posible subir a la nave, pasearse por su enorme cubierta e imaginarse cómo se sentía el rey navegando en su nave. Para aquellos que quieran disfrutar de la experiencia plena surcando el mar en dicha réplica, el 10 de mayo de 2020, coincidiendo con el primer aniversario de la inauguración del museo, la réplica navegará por el fiordo donde se ubica el museo, a apenas 5 minutos andando de la granja Myklebust.

La exposición del museo permite asimismo conocer las costumbres y organización de la era vikinga.  La muerte era parte natural de lo cotidiano y por ello, la ubicación de los túmulos funerarios cerca de los asentamientos vikingos, nos muestra la proximidad entre la vida y la muerte. Los asentamientos eran regidos por una asamblea, presidida por el jefe o rey local donde se tomaban todas las decisiones políticas y económicas, e incluso se pactaban los matrimonios, ya que se consideraban un acuerdo económico entre dos familias. Las creencias nórdicas antiguas estaban profundamente arraigadas en los asentamientos y por ello, en lo más alto del poblado residía el brujo o hechicero, responsable de los actos de culto, incluyendo las fiestas rituales con sacrificio de animales.

Dentro de esas creencias, Valhall, Hel y Nivlheim y el árbol de la vida Yggdrasil eran los nombres de los otros mundos donde después de la vida y de la muerte viajaban los vikingos gracias a sus barcos fúnebres.

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Detalle del Barco Myklebust, Museo Sagastad

Recomendaciones: consultar toda la información para organizar el viaje en visitnorway.es y fjordnorway.com. Usar Oslo Pass

Visitas imprescindibles:

  • Museo de los Barcos Vikingos de Oslo
  • Casa Vikinga en Stavanger
  • Museo Vikingo de Lofoten
  • Complejo funerario de Midgard
  • Salón vikingo del Museo Slottsfjell, en Tønsberg
  • Aldea vikinga de Njardarheimr en Gudvangen

Visita altamente recomendable: Museo Sagastad, para explorar con los cinco sentidos la réplica del barco Myklebust,  uno de los barcos vikingos más grandes encontrados hasta la fecha. Conoce su historia  y la de otras tumbas para entender los ritos vikingos

Línea aérea recomendada: Norwegian Aiways.

Agradecimientos: Kristina Bieda, Fjord Norway y Eugenia Fierros, directora Oficina de Turismo de Noruega en España Innovation Norway Madrid.

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