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Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha, historia y características

Por qué el Cristo de Don Fernando y Doña Sancha es una pieza única del arte románico en España: características y curiosidades.

El Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es una de las grandes obras del arte románico en España. Se considera la primera representación de un Cristo crucificado del Románico en España.

Tallado en márfil, el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha se exhibe en el Museo Nacional de Arqueología, en Madrid.

En la Colegiata de San Isidoro, adonde fue donado por los reyes que le dan nombre, conservan una réplica.

Hay dos razones fundamentales para considerar este crucifijo románico como una pieza única: su novedad estética y el trabajo de sus hacedores, que lo labraron con extrema delicadeza.

Tan fino fue su trabajo que hemos tardado siglos en saber que el crucifijo también es un relicario, con restos de la Vera Cruz. El hallazgo se realizó durante una restauración de la pieza.

El Taller de eboraria de León en el que fue realizado el Cristo de Don Fernando y Doña Sancha fue un proyecto personal de ambos monarcas. Gracias a su mecenazgo, ese taller llegó a ser uno de los más importantes de Europa.

De su implicación, tan a la par, en estas labores, los expertos deducen que disfrutaron de un matrimonio entre iguales.

Otras muestras de la excelencia del taller se exhiben en el scriptorium de la Colegiata de San Isidoro de León.

De todo ello hablamos con Ángela Franco Mata, conservadora jefe del departamento de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional (MAN), de donde se jubiló en 2014 (un año antes de esta entrevista).

En esta revista de viajes digital puedes encontrar más información sobre otros secretos de la Colegiata de San Isidoro de León.

Historia del Crucifijo de San Isidoro de León

Para Ángela Franco Mata, el Crucifijo de Fernando y Sancha es “una primicia en la plástica hispánica”.

De marfil y azabache, el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha fue donado, en el año 1063, a la Colegiata de San Isidoro de León por esos reyes.

Su novedosa estética y el trabajo de sus artesanos hacen que la experta del Museo Arqueológico sostenga que “se trata, sin duda, de la obra maestra de la eboraria del siglo XI y, como tal, acreedora de una copiosa literatura científica”.

Pequeño pero llamativo, el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha forma parte del Tesoro que se exhibe en el antiguo scriptorium de Santo Martino. Ese espacio fue la tribuna regia desde la que los monarcas leoneses asistían a misa en la iglesia de San Isidoro de León.

El Cristo crucificado de San Isidoro de León es una copia del crucifijo de marfil original, que, desde 1869, se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.

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Características del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha

Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha, arte románico en España
A la izquierda, el Crucifijo que se muestra en la Colegiata de San Isidoro de León; a la derecha, el original, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Crucifijo románico pionero

El Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es una pieza revolucionaria y excepcional por varias razones.

Fue la primera representación del Cristo crucificado del románico español y también la primera pieza que utilizó el diseño de cruz latina.

Además, este crucifijo románico destaca por su decoración, tan elaborada como precisa y llena de detalles y simbolismos.

Ángela Franco Mata considera que el conjunto artístico del Crucifijo de Fernando y Sancha forma un “programa doctrinal de enorme complejidad, sustentado sobre la base trinitaria, en la que no se ha reparado suficientemente”.

Aunque en el 975 se había pintado una Crucifixión en el Beato de Gerona, también realizado en León, el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es la primera representación escultórica de Cristo en el arte románico de España.

Además, otra curiosidad del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es que se inscribe en la liturgia mozárabe o hispánica, pues es anterior al Concilio de Burgos de 1080, cuando se impuso el rito romano. “Yo lo dato”, señala la experta del MAN, “antes de 1063, en cuyo mes de diciembre es donado a San Isidoro.”

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Crucifijo románico de marfil y relicario

Otra singularidad que puede pasar desapercibida en el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es que fue diseñado como relicario o estauroteca.

Esta característica no fue descubierta hasta que no se desmontó para su restauración.

En ese momento, los especialistas descubrieron que en la espalda del Cristo se labró un hueco en el que guardar algunas astillas de la Vera Cruz. Se continuaba, así, la veneración de esta reliquia, de la que hay constancia en España desde el siglo VII.

 En aquel momento, la posesión de reliquias se consideraba indispensable para la consagración de las iglesias (como sucedió con las de San Isidoro de Sevilla). Eso dio pie a un comercio descontrolado, y no siempre lícito, de  productos sagrados.

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Crucifijo de dos reyes, Fernando y Sancha

Reyes Don Fernando y Doña Sancha crucifijo romanico
Fernando y Sancha, orando al pie de la Cruz, representados en las pinturas del Panteón Real de la Colegiata de San Isidoro en su calidad de mecenas de la misma.

Otra de las características del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es que fue una obra que ambos encargaron como reyes con la misma importancia.

Parece que la reina Sancha tuvo una personalidad compleja.

Los expertos consideran que quizá fue menos renovadora que su esposo, el rey Don Fernando, pero que también desarrolló una intensa actividad cultural.

Así lo demuestran las donaciones que realizó a título personal, o el encargo de obras como el Diurnal, libro de horas menores, en 1055.

En el caso que nos ocupa, es importante recordar que el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha fue obra del Taller de marfil de León, que patrocinaron hasta convertirlo en un referente a nivel europeo.  

Lo que constata que el Crucifijo fue un deseo del matrimonio, es la inscripción, en su parte inferior, de esta frase: “FREDINANDUS REX SANCIA REGINA”.

A ello se puede sumar la carta- testamento firmada por ambos monarcas.

Tanto Don Fernando como Doña Sancha hicieron importantes donativos para la construcción de la Colegiata de San Isidoro de León, levantada sobre la antigua iglesia de San Juan Bautista y San Pelayo.

Ellos también trasladaron los restos de San Isidoro de Sevilla, para la consagración de la Colegiata de San Isidoro de León.

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Cristo crucificado para exequias reales

Los monarcas querían que el Crucifijo de marfil de San Isidoro de León fuera utilizado en las exequias reales.

Hay constancia de que así sucedió con las del rey Don Fernando.

No sucede lo mismo con las de su esposa, la reina Doña Sancha.

Para Ángela Franco Mata, la reina “era tan importante como su esposo y por lo tanto es posible que sí” se utilizara el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha en sus funerales.

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Influencias del Crucifijo de Fernando y Sancha

En el diseño del Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha intervinieron corrientes artísticas y religiosas de otros países europeos.

Según Ángela Franco Mata, “la relaciones (con esos países) venían de atrás; Alcuino ya tenía relaciones epistolares con Beato en el siglo VIII y Fernando I las mantenía, muy estrechas, con la orden de Cluny; de hecho, su hijo Alfonso VI está enterrado en Sahagún, el mayor monasterio de la orden en España, aunque ahora muy derruido”.

Tampoco hay que descartar el influjo andalusí, puesto que el comercio y el movimiento de los artesanos eran tan habituales como los enfrentamientos armados fronterizos.

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Dónde está San Isidoro de León

Ya sabes que para ver el Crucifijo original de Don Fernando y Doña, tienes que visitar el Museo Arqueológico Nacional.

No obstante, la Colegiata de San Isidoro es una parada obligada a tu paso por León.

Lo ventajoso de ver el Crucifijo de Fernando y Sancha en el scriptorium de la iglesia de San Isidoro ayuda a poner en contexto la pieza.

¡Sin olvidar que puedes admirar otras obras del Taller de eboraria en el que fue diseñado y realizado!

Sin olvidar que hay muchas otros detalles interesantes sobre la Historia de la Colegiata.

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