Qué ver y qué hacer en Tierra de Barros de Badajoz

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Hacer turismo en Badajoz es la mejor oportunidad para descubrir muchos pueblos bonitos de Extremadura. Ribera del Fresno, Hornachos, Jerez de los Caballeros, Fregenal de la Sierra o Zafra son algunos de esos pueblos con encanto en Badajoz que merece la pena recorrer en coche, a tu aire, para descubrir su patrimonio cultural y la riqueza e importancia de la dehesa extremeña. Este reportaje resume un recorrido real por estos pueblos con encanto en Badajoz.

Agradecimientos: Finca Villa Juan, Europcar, viajarextremadura.com, Hotel Hacienda Arroyo La Plata, JuanFra Llano, Temple Tour.

Tierra de Barros, en el centro de Badajoz, es tierra de vino y de Historia, de aceite y de paisajes singulares. La dehesa, fundamental para la cría del cerdo ibérico y del toro bravo, ha ido modelándose con el paso de los años. A su vera, Hornachos, Ribera del Fresno o Almendralejo han ido acumulando un patrimonio singular: desde los últimos huertos moriscos que quedan en España, todavía en uso, hasta las bodegas que impulsan una de las denominaciones de origen más jóvenes de España, la de Ribera de Guadiana, pasando por iglesias, palacios, centros de interpretación o lugares de peregrinación conocidos, incluso, en América, como el pozo de San Juan Macías, en el que comenzó su aventura espiritual uno de los evangelizadores más populares de Perú, Juan Macías, canonizado en 1975 por Pablo VI.

Puede que Ribera del Fresno sea, precisamente, una buena base de operaciones desde la que explorar Tierra de Barros. A muy pocos minutos en coche de Alange, conocida desde tiempos de los romanos por las propiedades mineromedicinales de sus aguas, o de Almendralejo, la ciudad del cava de Extremadura y corazón del enoturismo en Extremadura, por sus muchas curiosidades, Ribera del Fresno resume el encanto de una región que se lo debe todo al campo: casas bajas y encaladas, muchas de ellas antiguos palacios estrechamente relacionados con las aventuras americanas de sus antiguos propietarios, de grandes ventanales enrejados y puertas que esconden habitaciones amplias y frescas y, la gran sorpresa, patios y jardines interiores, que poco o nada tienen que ver con las calles silenciosas del exterior. Un buen ejemplo de estas construcciones tradicionales es el hotel con encanto Finca Villa Juan que, con sus seis habitaciones (todas diferentes), se plantea como un acierto para parejas o pequeños grupos de amigos. Este hotel rural con encanto se ubica en un palacete rehabilitado del siglo XVII y cuenta con jardín interior, piscina, bodega, huerto y albero; es ideal para descubrir Tierra de Barros en cualquier época del año.

Los últimos moriscos y la dehesa de Extremadura

Hornachos, a los pies de la Sierra Grande de Hornachos, fue el último bastión de los moriscos de España. Hoy, su Centro de Interpretación de la vida morisca, ideal para visitar con niños, recupera la memoria y el legado de esa comunidad, cuya huella quedó también en la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, hasta la que hay que llegar a pie, y disfrutando de las vistas y, en primavera, de los regueros y arroyos que se derraman desde las montañas y que alimentan huertas moriscas como la de Antonio Nogales, Picotín; o pilones y abrevaderos como el Pilar de Palomas, que aún conserva el escudo real en su frente. Tierra de Barros, tierra de olivos, y de tomates, y de ajos y de vino, como el que elaboran en las vecinas Bodegas Castelar, donde todavía elaboran sus caldos utilizando los depósitos de cemento originales.

En la vecina Zafra, la Historia y el campo vuelven a darse la mano para moldear el paisaje y las ciudades. Entre los sitios que ver en Zafra figura parte del patrimonio medieval y renacentista más importante de Extremadura. Su castillo, antiguo alcázar musulmán que también perteneció a la Casa de Feria, es el emblema de un patrimonio tan variado y rico como su gastronomía, determinada por el jamón ibérico.

Quien esté interesado en conocer más detalles sobre cuál es el mejor jamón ibérico para comprar tiene que visitar la dehesa de Extremadura, porque es en ella donde comienza un largo y delicado proceso de crianza y elaboración. Lo que comen los cerdos determina, junto al grado de pureza de su raza, la calidad del jamón ibérico y del resto de embutidos. En este paisaje de árboles aislados y lomas redondeadas, se cría también el toro bravo, otro animal emblemático de la Península Ibérica desde los tiempos clásicos, alrededor del cual gira una actividad económica muchas veces desconocida pero fundamental para Badajoz.

Tierras rayanas y de conquistadores

Dehesando y deambulando por Badajoz, a una hora y media, más o menos, de Ribera del Fresno, se llega a Jerez de los Caballeros, muy cerca de las Tierras Rayanas, territorio fronterizo con Portugal y, por ello, mestizo, rico en leyendas, castillos, recetas tradicionales y gentes afables. En Jerez de los Caballeros estuvo el último bastión de los Caballeros Templarios en España y aquí nació el descubridor del Océano Pacífico, Vasco Núñez de Balboa. Sus iglesias y conventos contrastan con unos alrededores marcados por civilizaciones mucho más antiguas cuya memoria nos ha llegado gracias a lugares como el Dolmen de Toriñuelo o el Puente de La Bazana, poco conocidos pero lo suficientemente interesantes, por eso y por la naturaleza que les rodea, para explorarlos con tranquilidad durante toda una mañana. En Jerez de los Caballeros se celebra, por cierto, una de las dos Ferias del Jamón más importantes de Extremadura y un Festival Templario que aspira a ser considerado, como ya lo está su Semana Santa, Fiesta de Interés Turístico. Muy cerca, tanto que parece imposible no detenerse al menos un rato, está Fregenal de la Sierra, con su casco histórico también marcado por los Templarios y sus alrededores, de gran interés por sus rutas ornitológicas y sus árboles singulares de Extremadura. A quien tenga hambre de más, le queda por delante el resto de la Raya hispanoportuguesa en la que los acentos y las fortalezas se combinan al mismo ritmo trepidante que sus episodios históricos. Alburquerque, Estremoz, Barcarrota, Alcántara, Coria u Olivenza, cuna, por cierto, de la Técula Mécula, uno de los dulces más sabrosos de Extremadura, elaborado durante tres generaciones, siguiendo la receta original, en Casa Fuentes.

Dónde está Tierra de Barros

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