El Kotel o Muro de las Lamentaciones en Jerusalén

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El Kotel, o Muro de las Lamentaciones, está en la Ciudad Vieja de Jerusalén,  un espacio abierto al mundo durante las 24 horas del día, los 365 días del año.

Claves de uno de los lugares más sagrados de Jerusalén: ¿por qué el Kotel se llama Muro de las Lamentaciones y qué peticiones se realizan?




JERUSALEN-KOTEL-MURO-LAMENTACIONES-ISRAEL-JUDAISMO-LUGARES-SAGRADOSJerusalén: ciudad tres veces Santa. Corazón espiritual de las religiones monoteístas más importantes del mundo, ligadas entre sí por la Historia, la geografía y la condición humana. En la Ciudad Vieja, rodeada por un dédalo de callejones y pasadizos, la Plaza del Kotel (literalmente, “muro” o “pared”) es una visita obligada, a cualquier hora del día o de la noche. El Kotel, o Muro de las Lamentaciones, no cierra nunca y está abierta a todos aquellos que, cumpliendo unas normas mínimas de vestimenta y respeto, quieren acercarse a sus piedras.

Cuándo visitar el Kotel o Muro de las Lamentaciones

Visitar el Kotel, o Muro de las Lamentaciones, en Jerusalén, fuera de los horarios turísticos es la mejor oportunidad para sentir el peso, casi acogedor, místico, de este lugar sagrado para el Judaísmo. Al amanecer, al anochecer o, incluso, de noche, uno se encuentra con la espiritualidad más auténtica de este rincón jerosolimitano. La única dificultad es la de orientarse por los callejones laberínticos de la Ciudad Vieja -la seguridad es prácticamente total- aunque siempre se puede seguir a algún ortodoxo que, a esas horas, se dirigirá a rezar frente al Kotel.

Los hombres rezan o cantan en voz alta; algunos, con los sombreros que identifican la rama del Judaísmo a la que pertenecen o con las filacterias amarradas a su brazo izquierdo; todos con la kipá, que simboliza la interacción con Dios.

Las mujeres se aproximan a su trozo, más reducido y separado del masculino por una celosía que unos y otras atraviesan con la mirada, entre los agujeros romboidales o por encima de ellos, preparadas para rezar pero también para meditar o dar las gracias, para leer y reflexionar. Las hay jóvenes y mayores, casadas, solteras, más y menos ortodoxas. Gentiles también, seguro, pues basta vestir de manera decorosa para compartir tiempo y espacio con las fieles.

La división entre hombres y mujeres se mantiene en las sinagogas ortodoxas desde los tiempos del Gran Templo pero no en las de los ritos conservador y reformista.

¿Hay obligación de peregrinar el Kotel o Muro de las Lamentaciones?

Ya no hay obligación de peregrinar al Kotel pero cada día hasta aquí llegan cientos de visitantes, sin importar la hora, el día o el tiempo que haga: bandadas de niños, grupos de adultos, ancianos solitarios, turistas curiosos. hay mucha vida alrededor del Muro de las Lamentaciones, que supera con creces las connotaciones de su nombre, el de las lamentaciones.

No hay viaje Jerusalén que no pase, no sólo por el Santo Sepulcro o la Cúpula de la Roca, si no por esta plaza sacra y singular, en la que más que un Muro, uno se encuentra con una puerta abierta a una dimensión espiritual y práctica, una visión del mundo, que exige y merece una reflexión cauta e intrigada.

Consejos prácticos para visitar el Kotel o Muro de las Lamentaciones

Los hombres y las mujeres visitan el Kotel o Muro de las Lamentaciones de manera separada. En cada punto de acceso a las áreas designadas hay guardias de seguridad a los que se pueden preguntar las dudas.

Los hombres que quieran visitar el Kotel deben llevar la Kipá, que se proporciona en el mismo lugar. Las mujeres deben ir cubiertas con prendas largas, tanto en brazos como en piernas, mejor si no son ajustadas. Se requiere un tratamiento respetuoso, aunque se puede conversar con las personas de alrededor en voz baja.

Quien lo desee, puede acercarse hasta las piedras del Muro de las Lamentaciones para depositar su oración, su deseo o su esperanza escritas en un papel.




Por qué el Kotel o Muro de las Lamentaciones es sagrado para el Judaísmo

JERUSALEN-KOTEL-MURO-LAMENTACIONES-ISRAEL-JUDAISMO-LUGARES-SAGRADOSEl Kotel o Muro de las Lamentaciones es un lugar sagrado para el Judaísmo porque es el más próximo y accesible al Gran Templo, destruido por segunda vez durante las revueltas contra el Imperio romano en el años 66 d.C. En el interior del Gran Templo se custodiaba la Piedra Angular, en hebrero  אבן השתייה, el lugar más sagrado para el Judaísmo que “por el Midrash se identifica”, nos explica el Rabino Yerahmiel, “con el sitio de la atadura de Isaac y es vito como la conexión espiritual entre el cielo y la tierra”.

La Piedra Angular estaría situada, a pesar de las controversias existentes, en el corazón de la Cúpula de la Roca, y sería también sagrada para el Islam puesto que sobre ella pisó el Profeta Mahoma para ascender al cielo a lomos de su caballo, Buraq.

En los resquicios del Muro de las Lamentaciones, entre los sillares, se van dejando papeles con deseos, agradecimientos y propósitos. El Kotel es mucho más que el Muro de las Lamentaciones. Muchas personas vienen a reflexionar.

Lo que no se sabe del Kotel o Muro de las Lamentaciones

Aunque pocas veces se hable de ello, lo cierto es que queda mucho Kotel por descubrir. Algunos tramos del Muro de las Lamentaciones son subterráneos y se pueden visitar, una experiencia altamente recomendable para darse cuenta de cómo los estratos de la ciudad han ido ascendiendo a lo largo de la Historia. Otros tramos del Kotel siguen sin ser excavados. De hecho, el Muro de las Lamentaciones que todos conocemos es el tercero de los cuatro lienzos que sostuvieron el Templo, todos supervivientes a su destrucción.

Jerusalén de los Evangelios, como diría Gironella en uno de sus libros más recomendables. Jerusalén de las fés y de la Arqueología, de lo visto, lo supuesto, lo deseado y lo desconocido. Una de esas ciudades que no deja indiferente, no siempre para bien, pero a la que merece la pena ir, al menos una vez en la vida.

Más información sobre el Kotel o Muro de las Lamentaciones en su web oficial, thekotel.org.


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