El origen del vals es antiguo y humilde. Muchos expertos señalan que el origen del vals está en una danza folclórica del siglo XII, muy popular en Centroeuropa (sur de Alemania y Austria).
Aunque muchos expertos consideran el origen del vals se encuentra en esa danza folclórica del siglo XII, otros creen que se localiza en el ländler.
Se trata de un baile popular muy habitual en el siglo XVIII, también en Centroeuropa.
Lo más seguro que es la evolución del vals le deba mucho a ambas danzas y a muchas otras influencias.
Un ejemplo lo encontramos en la volta, una danza renacentista que tuvo mucho éxito en la Francia del siglo XVI y que también se bailó con frecuencia en Italia.
Es curioso, pero parece que muchas curiosidades del chotis, el baile típico de Madrid también proceden de Centroeuropa.
Bailar el vals fue algo muy transgresor en su momento. Eso es lo que más ha llamado la atención al equipo de esta revista de viajes digital.
Evolución del vals

La evolución del vals fue muy importante en el siglo XVIII.
Durante esos años, el vals se fue introduciendo en los salones de la nobleza y, sobre todo, de la burguesía.
Así fue como muchas características del vals original se “pulieron”, hasta dar como resultado el vals que hoy conocemos: un baile fluido y suave, sin el taconeo típico del ländler pero con la proximidad entre la pareja que tanto escándalo produjo al principio entre las clases pudientes.
De hecho, en 1833 todavía se consideraba que bailar el vals era inmoral para las señoritas, por lo que se recomendaba que sólo bailaran el vals las señoras casadas.
Características del vals
Muchas de las características del vals derivan de las danzas folclóricas en las que se puede establecer sus raíces.
Otras, se fueron adaptando a las circunstancias y exigencias de cada época, especialmente a partir del siglo XVIII.
Proximidad entre hombres y mujeres
Ya lo hemos dicho antes, pero merece la pena recordarlo.
La característica del vals más rompedora en su momento fue la proximidad física entre el hombre y la mujer.
Con ella, bailar el vals rompía la tradición de darse sólo una mano, ¡y ni siquiera eso en muchos otros bailes!
Girar a toda velocidad
La evolución del vals no perdió nunca la peculiaridad que más gustó a los jóvenes decimonónicos: girar a toda velocidad.
Para ellos, ese girar constante era sinónimo de libertad y de ruptura con la rigidez social.
Relacionado con esto, merece la pena otro apunte de cultura: hay quien dice que el nombre de vals deriva del término alemán “walzen”.
Walzen significa “rodar”, aunque también puede ser entendido como “girar” o “dar vueltas”.
Los valses más bellos del mundo
Los Strauss, padre e hijo, compusieron algunos de los valses más bellos del mundo, entre ellos El Danubio Azul.
El vals vienés
A finales del siglo XVIII la evolución del vals había culminado en el baile que hoy conocemos.
El ritmo y los giros eran los de la danza folclórica origen del vals pero el conjunto se había ido suavizando, dejando atrás, por ejemplo, el taconeo inicial.
En el siglo XIX se acuña la idea del vals vienés, mucho más rápido.
La contribución de compositores como Johan Strauss hijo, autor del célebre “El Danubio azul”, posiblemente uno de los valses más famosos de la Historia, fue determinante.
Gracias a ellos el vals se identifica como la danza nacional austriaca (o vienesa).
Hay quien dice que la derrota de Napoleón en Waterloo también ayudó a la evolución del vals en Europa.
¿La razón? Impulsó su introducción en los salones aristocráticos, donde se identificaba con los vencedores de la contienda.
Lo cierto es que, en aquel momento, bailar el vals era “lo más”. Por ello, las salas de baile crecieron como setas por la afición de los jóvenes burgueses a este baile de libertad.
Todavía hoy bailar el vals es una de las cosas que ver o hacer en Viena, especialmente en invierno.






