¿Sabías que La Latina fue una gafapasta?

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Beatriz Galindo fue una empollona del siglo XV cuyo apodo, La Latina, da nombre a un barrio de Madrid, donde no sólo hay tapas y cañas.

La Latina es un gran secreto del Madrid de los Austrias que resume la historia de una mujer tan versada que fue asesora de Isabel la Católica.

Dicen que Beatriz Galindo fue la primera maestra conocida de España. Y que llegó, incluso, a escribir unos Comentarios a la obra de Aristóteles, algo totalmente revolucionario en su época, el siglo XV, cuando las mujeres, salvo excepciones, apenas sabían leer o escribir y mucho menos tomaban decisiones. Pero ella las pensó y las ejecutó. Su marido, Francisco Ramírez, el Artillero, debió ser también un hombre singular.

Beatriz Galindo, La Latina, fue una empollona de su época, una auténtica gafapasta del siglo XV. Aprendió tanto latín que a los 15 lo hablaba con toda soltura, lo que le valió también su mote, “La Latina”. Luego se puso tan en serio con la Medicina y la Teología que la mismísima Isabel la Católica la solicitó como asesora personal y preceptora de sus hijos, el único varón de los cuales está enterrado, por cierto, en el Monasterio de Santo Tomás de Ávila, muy vinculado a los Reyes Católicos.

¿Por qué Beatriz Galindo se convirtió en La Latina?

Pero, ¿cómo llegó a prestarle el apodo a un barrio de Madrid si ella era de Salamanca? Porque la Galindo, que terminó viviendo en Madrid, fundó aquí un hospital para pobres que acabó bautizado como Hospital de la Latina y funcionando, por cierto, hasta el siglo XIX. Aunque hoy no queda nada en pie, hay que imaginarlo en la zona del Teatro de La Latina y las casas aledañas Su portada, de estilo gótico-mudéjar, está considerada Monumento Histórico Nacional y, tras varios traslados, ha acabado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Otra pieza que se salvó fue la escalera gótica reconstruida en el interior de la actual Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en la Plaza de la Villa.

La chulapa no es La Latina pero tienen en común que son un poco echadas para adelante. A la derecha, el antiguo palacio de los Príncipes de Anglona desde su coqueto jardín, hoy abierto al público.

La chulapa no es La Latina pero tienen en común que son un poco echadas para adelante. A la derecha, el antiguo palacio de los Príncipes de Anglona desde su coqueto jardín, hoy abierto al público.

LATINA-MADRID-AUSTRIAS-ESPANA

A la izquierda, otro ilustre vecino del Madrid de los Austrias. A la derecha, otro rincón singular, la escalera zigzagueante de Las Vistillas.

Detrás del barrio y de la estación de Metro se esconde una mujer singular. Pero no sólo. Porque en La Latina se concentran muchos otros rincones curiosetes que todavía tienen fuerza para contar sus historias. Aunque en el mapa de La Latina que hemos preparado encontrarás muchos de ellos, nos quedamos con uno en especial: el Jardín del Príncipe de Anglona, injustamente olvidado, salvo por los chavales del Colegio de San Ildefonso, que meriendan allí cada tarde. Este cuadradito coqueto y discreto, en la Plaza de la Paja, es uno de los pocos, por no decir el último, jardines neoclásicos que quedan en la capital de España. Y su historia está también vinculada a la de una mujer de rompe y rasga, porque le debe el nombre a Pedro de Alcántara Téllez- Girón y Pimentel, príncipe de Anglona, militar y cultureta decimonónico, hijo de María Josefa Pimental y Téllez- Girón, mecenas de Goya y creadora del Jardín del Capricho de Madrid, otro de los espacios históricos más increíbles de la ciudad y sobre cuyos fundadores escribe Almudena de Arteaga en la novela histórica titulada, precisamente “Capricho”.

El Jardín del Príncipe de Anglona que hoy vemos es una reforma que se hizo en el siglo XIX del original del siglo XVIII y, aunque pueda parecer poca cosa, cuando se visita es obligado situarlo en su contexto histórico y geográfico, como un pequeño oasis urbano para el disfrute de los sentidos y el espíritu en el corazón histórico de Madrid.

Dónde tapear y cervecear en Las Vistillas:

Un buen sitio para tomar una cerveza en Las Vistillas de Madrid es El Ventorrillo. Tiene muy buenas vistas a la Catedral de La Almudena y la Sierra de Guadarrama. El servicio, de los de toda la vida.

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