Oslo, fiordo de paz, cultura y arquitectura

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¿Es acaso casualidad que en el Ayuntamiento de Oslo se entregue el Premio Nobel de la Paz o es causalidad? Sea cualquiera de las posibilidades, lo cierto es que adentrarse en el magnífico hall del Ayuntamiento nos permite entrar en contacto con los orígenes de noruega a través de sus frescos: desde los barcos vikingos y su patrono Hallvard, hasta la historia más reciente de la ocupación nazi, pasando por los pilares, económicos de Noruega, pesca, silvicultura e industria.

La paz no sólo se respira en esta sala del Ayuntamiento sino que situado enfrente de una de sus fachadas y mirando al fiordo sobre el que se asienta Oslo, la tranquilidad invade al paseante antes de iniciar su viaje arquitectónico y cultural en esta ciudad.

El primer punto en la línea del tiempo arquitectónica lo constituye la fortaleza medieval de Akerhus, escenario de varios y no tan pacíficos asedios, con un castillo que sorprende por su decoración interior perfectamente conservada. A escasos metros, se encuentra la Plaza de Christian Torv que alberga tanto el restaurante más antiguo de la ciudad como el primer ayuntamiento; una gran escultura moderna de 1997 domina la plaza, representando la mano del rey Christian IV y el lugar que designó para construir la ciudad después del gran incendio de 1624.

Qué ver en Oslo, Ayuntamiento de Oslo
Ayuntamiento de Oslo. Dridrik Stemersen. Visit Oslo.

La línea arquitectónica más reciente se sitúa en el barrio de Aker Brygge, punto de encuentro de ocio y cultura. Renovado después de albergar los astilleros hasta principios de los años 80, este barrio forma parte de la revolución urbanística que ha vivido Oslo en la última década que culminará con la celebración en el próximo 2020 de Oslo como capital cultural europea. Aker Brygge constituye un museo viviente de arquitectura, con edificios vanguardistas donde el cristal prima como elemento constructivo de carácter funcional para dar protagonismo a la luz.  Al final del barrio, se sitúa el Museo Astrup Fearnley de arte moderno y contemporáneo,  con elementos arquitectónicos que evocan los antiguos barcos del astillero. También inspirado el mar, el edificio de la Ópera recuerda un témpano emergiendo del mismo mientras el futuro Museo de Munch, diseñado por el español Juan Herreros, se inspira en un gigantesco iceberg.

Puente Aker en Oslo. Lars Lieng. Visit Oslo
Puente Aker en Oslo. Lars Lieng. Visit Oslo

Otras referencias a la simbiosis del pueblo noruego con el mar, las encontramos en los interesantes museos Kon-Tiki, Fram y de los Barcos Vikingos. El primero de ellos muestra la pasión y valentía de Thor Heyerdahl que, desafiando a toda la comunidad científica de la época, consiguió demostrar en 1947 que los antiguos habitantes de Sudamérica podrían haber entrado en contacto con la Polinesia: durante 101 días, él, con fobia al agua, y 5 tripulantes viajaron a través del océano Pacífico en una balsa de troncos de madera que imitaba el estilo de navegación indígena.   

El segundo, el Museo Fram, permite al visitante adentrarse en el barco polar más viajero del mundo, utilizado en las expediciones polares de finales de siglo XIX y principios del siglo XX al Polo Norte, Groenlandia y Polo Sur. Por último, el Museo de los Barcos Vikingos muestra las tres mejores embarcaciones vikingas, conservadas debido a su carácter funerario, junto a una colección de interesantes hallazgos que permiten imaginar cómo se desarrollaba la vida entre los siglos IX y X. Los vikingos creían, como los egipcios, que había vida después de la muerte de modo que las tumbas incluían objetos como pequeñas embarcaciones, camas, trineos y carros para facilitar la vida en el más allá: sorprende comprobar la belleza de los mismos mostrando la gran destreza de los vikingos con la madera. 

Finalmente, el duelo arquitectónico desde la Edad Media hasta el próximo futuro se fusiona con los museos en la imprescindible visita al Museo del pueblo noruego, donde podemos contemplar más de 150 casas que representan la historia desde el siglo XIII: granjas rurales, iglesias de madera y casas urbanas del último siglo nos ayudan a entender la evolución de la cultura noruega.

Cultura y arquitectura se respiran en cada rincón de Oslo de cara al año 2020, combinadas con propuestas más desenfadadas de ocio como pueden ser cruceros por su fiordo, picnics veraniegos en el Parque Vigeland, compras, teatros y restaurantes por Karl Johans gate, artesanía en Verksgata o arte y diseño en Grünerløkka.

Más información en visitoslo.com/es

Visitas imprescindibles:

  • Museos Kon-Tiki, Fram y de los Barcos Vikingos.
  • Museo Emanuel Vigeland y Parque Vigeland.
  • Museo Astrup Fearnley.
  • Museo de Munch.
  • Ayuntamiento de Oslo.
  • Fortaleza Medieval de Averhus.

Visita altamente recomendable y obligatoria: el museo Popular de Noruega el más grande y original de Europa en su género al aire libre. Más de 150 edificios reales procedentes de todo el país desde la Edad media en adelante.

Recomendaciones:

  • Puerta de entrada al destino:  Aeropuerto de Oslo-Gardermoen.
  • Línea aérea recomendada: Norwegian.
  • Oslo Pass 72h

Agradecimientos: Oficina de Turismo de Oslo; Kristina Bieda Fjord Norway; Eugenia Fierros, directora de la Oficina de Turismo de Noruega en España, Innovation Norway Madrid.

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