Los Manuscritos del Mar Muerto y las enseñanzas de los esenios

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Los Manuscritos del Mar Muerto y las enseñanzas de los esenios les vinculan con San Juan el Bautista y Jesucristo.

Descubre qué fueron Qumran y la secta de los esenios.

Santos. Piadosos. O según el Talmud, bautistas matinales. Adolfo Roitman les considera también ‘Hijos de la luz’. Él es una de las personas que más ha estudiado los Manuscritos del Mar Muerto, de los que es conservador en el Museo del Libro de Jerusalén, corazón espiritual y cultural de Jerusalén. Seguramente es la persona que mejor sabe por qué son tan importantes los manuscritos del Mar Muerto y qué dicen los Manuscritos de Qumran o Rollos del Mar Muerto.

Por eso, sus declaraciones sobre quiénes fueron en realidad los esenios y por qué son la secta del desierto clave esencial para el Judaísmo y el Cristianismo resultan imprescindibles ahora que los Manuscritos del Mar Muerto han sido, además, digitalizados y traducidos al castellano<strong=””></strong=””>, como nos adelantó días antes del anuncio oficial en la Feria del Libro de Guadalajara.


Aquí resumimos algunas de las principales ideas sobre los Manuscritos del Mar Muerto y las enseñanzas de los esenios:

Dónde se conservan los Manuscritos del Mar Muerto

Relación de los esenios, San Juan Bautista y Jesucristo

Las enseñanzas de los esenios

Los esenios y los primeros cristianos

Los esenios en la actualidad

Cómo viajar a Qumran


El descubrimiento de los Manuscritos del Mar Muerto

Debajo de las arenas y de las rocas de los desiertos quedan mil y una historias por descubrir: oasis perdidos, ciudades olvidadas, tumbas de reyes y caudillos; caravanas cargadas de valiosas mercancías que se perdieron sin remedio; oro dorado y negro, fósiles milenarios… Quienes mejor conocen esos secretos son, sin duda, los beduinos, la avanzadilla codiciosa de los equipos arqueológicos que, a caballo de los siglos XIX y XX, han trabajado, sobre todo, en territorios como el que hoy ocupa el Desierto del Neguev, en Israel.

Los años 40 y 50 del siglo pasado fueron una carrera constante entre las grandes potencias europeas por llegar a los techos del mundo y por conseguir los restos arqueológicos más increíbles de Oriente Próximo: ni siquiera la Segunda Guerra Mundial (1939- 1945) paralizó la ambición descubridora de ingleses, franceses, alemanes y sus aliados de dentro y fuera de los despachos. Entre 1946, – 47 y 1956, las cuevas excavadas en roca de la zona de Qumran,  escupieron al mundo una serie de verdades y argumentos que pusieron en jaque a arqueólogos, lingüistas, historiadores y religiosos de medio mundo. Una auténtica revolución intelectual y teológica de la que, en un primer momento, se ocupó el arqueólogo y padre dominico francés Roland De Baux, director, en aquel tiempo, de la Escuela Bíblica francesa de Arqueología, situada hasta el día de hoy al Este de Jerusalén 

Jerusalén, sede del Museo del Libro donde conservan los Manuscritos del Mar Muerto

Ciudad tres veces santa; ciudad dividida, todavía hoy, entre el mito legendario y el dato histórico, frío y calculado. Jerusalén, ciudad de reliquias, es también la sede del Museo del Libro, una de las instituciones intelectuales de mayor prestigio entre los círculos de estudiosos y la gran desconocida para quienes se acercan a la capital espiritual de medio mundo.

Allí trabaja, estudia y explica su director, el profesor Adolfo Roitman. Un hombre ocupado, decidido, sobrio. Un hombre apasionado y apasionante que va descubriendo sus ideas y sus sentimientos a medida que se desarrolla la conversación, como si fuera un buen libro y hubiera que pasar sus páginas con paciencia, con ganas, demostrando al mismo tiempo que uno sabe por qué lo ha abierto, que es un interlocutor lo suficientemente válido como para que el Profesor Roitman detenga sus trabajos para dedicarle algo de tiempo a un lego en su materia.

Su despacho impone: libros, libros, libros por todas partes, de todos los colores, en varios idiomas de temas tan delicados como Arqueología, Teología, Historia… Uno se pregunta, libreta en mano y con la grabadora a punto, de dónde saca tiempo (el Profesor Roitman aparente unos cuarenta y muchos, cincuenta y pocos) para saber tanto de tantas cosas, y al mismo tiempo se queda con la duda de en qué ha empleado el suyo en los últimos años.

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Los Manuscritos del Mar Muerto fueron encontrados en unas cuevas cerca de Qumran a las que los esenios se trasladaron en busca de su particular ideal de pureza

Los esenios, Jesucristo y Juan el Bautista

“Realmente, no hay ninguna referencia directa que tenga que ver con Jesús o con los primeros cristianos. No hay referencia a Juan Bautista, a Pedro, Pablo o Santiago en los Manuscritos del Mar Muerto, aún cuando no puedo dejar de mencionar que hay algunos historiadores que han sugerido que detrás de los nombres en código, como Set, el maestro de Justicia, o el sacerdote malvado, se escondería alguno de los personajes de la Iglesia, como pueden ser Pablo o Juan Bautista”.

“Los Manuscritos del Mar Muerto se han transformado hoy en una verdadera clave para los historiadores. No hay tópico, tema o mito que tenga que ver con el Judaísmo o con la historia de los pueblos judíos de la Antigüedad que no pase por ellos, ya sea para comprender la historia del texto bíblico, la historia de la liturgia, la historia de la Ley judía, de la mística, de su lengua”, dice el Profesor, atrincherado detrás de sus gafas y de su mesa, cubierta por manuscritos, informes, hojas, un ordenador.  “Todo tema hoy pasa por los Manuscritos del Mar Muerto porque los Rollos del Mar Muerto resultan una mina de información. Las nuevas técnicas fotográficas digitales, como los infrarrojos, nos permiten comprender la complejidad de estos Rollos del Qumran que echan una verdadera luz sobre la sociedad, el pensamiento y la realidad social del Judaísmo durante el periodo del Segundo Templo”.

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Las enseñanzas de los esenios

Cuando fueron descubiertos los primeros Manuscritos del Mar Muerto -pergaminos y papiros con 2.000 años de antigüedad- los expertos tuvieron que descifrar primero en qué idiomas estaban escritos: el 90%, en hebreo; entre un 8-9%, en arameo y sólo un porcentaje pequeño en griego. Poco a poco, los Manuscritos del Mar Muerto han ido contándonos las enseñanzas de los esenios, una secta que no debió dejar indiferente, ni para bien ni para mal, a sus contemporáneos.

¿Por qué ese vacío de información alrededor de este grupo que, a pesar de instalarse en el desierto, debió tener cierta influencia en su entorno social? ¿Les obviaron a propósito? La idea de que quien no pasa a la posteridad, no deja huella ha sido una constante entre los grupos que escribían sus, a veces torcidos, renglones.

Según aparecen dibujados en ciertas fuentes, los esenios cumplen con todas las características sociológicas de lo que hoy denominaríamos secta”, afirma, contundente, el Profesor Roitman, que a estas alturas ha relajado un poco el ceño y parece más o menos satisfecho con el desarrollo de la conversación, como si ya no tuviera ganas de salir corriendo por la puerta del despacho para sumergirse en los subterráneos del museo en los que se conservan los Manuscritos del Mar Muerto, entre ellos, el manuscrito más antiguo del mundo.

Los esenios “desarrollaron una fuerte identidad sociológica y religiosa: un grupo que tiene prácticas diferentes y que es identificado como tal”, explica el profesor Roitman. Esas prácticas incluían aspectos novedosos para el momento, como el que algunos esenios no contrajeran matrimonio (de hecho, la presencia femenina entre los esenios es sorprendentemente baja), que compartieran los bienes o que creyeran en la predestinación, una peculiaridad que debió romper los moldes del entorno básicamente bíblico de la Jerusalén de entonces. Porque los esenios salen de la gran Jerusalén, emigran hacia el desierto y sus planteamientos filosóficos y religiosos parten de una raíz compartida también por los primeros cristianos: el judaísmo rabínico. “Y dado que los primeros cristianos también eran judíos”, señala el Profesor Roitman, “es obvio que todo lo que es significativo para comprender a los judíos de aquella época, también es fundamental para comprenderles a ellos”.

¿Los esenios no fueron conocidos en su momento o se les quiso olvidar de manera premeditada? Los historiadores de la época clásica hacían las veces de periodistas y sus textos son los mejores reportajes de la realidad social, política, militar y religiosa del momento. Josefo, por ejemplo, sí se fijó en los esenios. En cambio, los textos que conforman el Nuevo Testamento no dicen nada de ellos. “Hablan de los fariseos, de los saduceos”, apunta Roitman, “peronunca mencionan a los esenios. Las fuentes rabínicas tampoco les incluyen”.

¿Por qué ese vacío de información alrededor de este grupo social que, a pesar de instalarse en el desierto, debió tener cierta influencia en su entorno social? ¿Les obviaron a propósito? La idea de que quien no pasa a la posteridad, no deja huella ha sido una constante entre los grupos que escribían sus, a veces torcidos, renglones.

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Los esenios y los primeros cristianos

Hay muchísimas preguntas que formular a los Manuscritos del Mar Muerto pero entre todas ellas, una brilla con luz propia: ¿qué relación se estableció entre la secta de los esenios y la de los primeros cristianos? Hay muchas conjeturas, suposiciones, probabilidades y esperanzas pero pocas certezas irrefutables. Al fin y al cabo, como señala el Profesor Roitman,  su equipo y los asesores internacionales que les apoyan, trabajan con textos y no con hombres de carne y hueso.

San Pablo es un personaje histórico de especial relevancia a la hora de seguir la pista de los esenios. Su conversión camino de Damasco -donde se le venera de manera especial en la Iglesia de San Ananías- abre la puerta a que los esenios se dispersaran hacia la Transjordania, Sur de Siria, después de la revuelta contra los romanos. La tradición cristiana de Siria es todavía muy fuerte y puede hundir sus raíces en estos refugiados, esenios incluidos: “Hay unos salmos apócrifos que antes de conocerlos en Qumran, ya estaban presentes en la tradición siríaca. Y si vuela más aún mi imaginación, creo que hay algunos elementos interesantes entre el “qumranismo” y lo que luego habrá de ser el monasticismo siríaco”.

Uno de los ejemplos más claros de la conexión entre esenios y primeros cristianos lo encontramos en el Sermón de la Montaña: “Cuando Jesús dice una frase en la que cita la famosa frase bíblica, ‘amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’, Él agrega: ‘y yo digo, amarás a tu enemigo’. Por lo tanto, no hay que obviar que los primeros cristianos se hayan inspirado en prácticas de un grupo mucho más antiguo como el esenio”.

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El Mar Muerto o Mar de la Muerte ha estado rodeado de leyendas que alejaban a los visitantes y curiosos y convertían sus alrededores en el refugio ideal para sectas ascéticas como la de los esenios

Los esenios en la actualidad

¿Sobrevivirán los Manuscritos del Mar Muerto 2.000 años más? Cualquiera diría que están sometidos a unos cuidados constantes tan delicados, precisos y tecnificados que podrían perdurar eternamente. Pero los expertos encargados de su conservación no lo tienen tan claro. “Una vez estaba hablando con uno de los restauradores que trabajan en los laboratorios del Museo del Libro y le pregunté si realmente estábamos haciendo todo lo que podíamos para conservar los Rollos del Mar Muerto. Él me dijo, ‘Adolfo, ¿realmente quieres conservar los Manuscritos del Mar Muerto?’; le dije, ‘Sí, ciertamente sí. ‘Entonces, te recomiendo que los devuelvas a las cuevas’… Porque en última instancia todo lo que nosotros hacemos es tratar de emular lo que hizo la Naturaleza en las cuevas del Mar Muerto, a través de filtros, de sistemas de computación que tratan también de enfrentarse al gran problema del cambio del clima mundial”.

Aunque los soportes originales de las enseñanzas de los esenios -esos Manuscritos del Mar Muerto de Qumran– desaparecieran, el mensaje podría perdurar, no sólo en su forma, si no, y tal vez esto es lo más importante, en su fondo. Hay, pues, según Roitman, cierta posibilidad de que el mensaje de los esenios siga vigente hoy en día. “Hay que pensar que el mundo moderno nos dio velocidad, comodidad, nos dio cantidad pero no nos sirvió en nada en las cuestiones esenciales del Hombre. Podemos lograr que el ser humano viva mas pero no podemos responder a la pregunta de por qué o para qué tenemos que vivir más. Y yo creo que estas preguntas son las mismas que se hacían esos hombres. Y ese significado de los Manuscritos del Mar Muerto no sólo tiene valor para hoy si no que hasta el final de la Historia tendrá valor. Porque no habrá Hombre, de aquí a 2.000 años, que deje de hacerse esas preguntas, por mucho tecnología que pueda crear.”

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Cómo viajar a Qumran

Dónde están las Cuevas del Qumran:

Los Manuscritos del Mar Muerto fueron encontrados en las Cuevas del Qumran, situadas en la costa noroccidental del Mar Muerto, a 25 km. al este de Jerusalén, Estado de Israel. Hoy en día se puede visitar la zona -aunque no acceder a las cuevas en sí mismas- en un interesante itinerario que lleva al viajero a otros lugares de interés de Israel, como la Fortaleza de Masada o las playas de lodoterapia del Mar Muerto. También se puede visitar el Parque Nacional de Ein Guedi o la región asociada a la bíblica Sodoma.

Cómo llegar a Israel:

La mejor línea aérea para volar a Israel es El- Al, Líneas aéreas de Israel. El Al tiene vuelos directos desde Madrid y Barcelona hasta el Aeropuerto Internacional Ben Gurion, a media hora de Tel Aviv. Desde tel Aviv o Jerusalén se puede llegar hasta Qumran en coche, bien en un tour organizado o en vehículo privado.

Por qué hay que conocer Qumran: 

Qumran es un lugar importante en la Historia de Israel y de medio mundo por la vinculación entre las dos grandes religiones monoteístas, Judaísmo y Cristianismo. Pero además, para el viajero del siglo XXI con otros intereses, la región de Israel en la que se ubica Qumran ofrece muchas posibilidades relacionados con el turismo de salud, el turismo activo, la gastronomía y el patrimonio cultural. En Israel también es posible disfrutar del enoturismo porque desde los años 90 del siglo XX se producen buenos vinos.

Qué ver en Israel:

Jerusalén está repleta de lugares interesantes, casi todos relacionados con la tradición religiosa de las principales creencias monoteístas del mundo, pero también merece la pena callejear por las calles de la Ciudad Antigua y visitar otras ciudades israelíes: Haifa, con el Santuario Baihai y el Monte Carmelo; la moderna Tel Aviv, con su barrio blanco de estilo Bauhaus, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO; el Mar Muerto y sus barros terapéuticos… Los deportes y la enología son otros dos grandes atractivos del país.

 Dónde dormir en el Mar Muerto: 

Si buscas hoteles en Israel, encontrarás alojamientos para todos los gustos y bolsillos pero si no quieres complicarte, te recomendamos el Hotel Daniel Dead Sea Hotel, con una excelente ubicación, un servicio de calidad y una buen relación calidad- precio.

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