Para fundir el fin de semana sin ir muy lejos
Rosita y Francisco se encargan de todo. Y tú te dejas llevar por ese ambiente de casa de amigos-de-toda-la-vida, con los troncos crujiendo en la chimenea, los jarrones llenos de flores y la luz, como de miel, desparramándose por el ladrillo visto y la madera vieja. Fuera, campo y campo. Y 70 vecinos tranquilos. Y un par de cerros históricos para explorar. Y Madrid, a tan sólo 135 lejanos kilómetros.
Los pájaros siempre tienen nombres maravillosos. Nombrarlos es ya una exaltación de colores, sonidos y ritmos. Ocas. Serretas. Eideres. Barnacias… Porrones… Tarros… Todos son ánades, patos. Todos viven cerca del agua, en zonas como la de Abánades, en Guadalajara (España), una antigua zona lacustre que todavía conserva esa herencia de suelo tierno y árboles altos, regueros alegres y cañizales quebradizos. Esto siempre ha sido una especie de territorio comanche, primero entre moros y cristianos; luego entre los bandos enfrentados durante la Guerra Civil española.
Quien esté buscando un escondite para remolonear a gusto y olvidarse del reloj, lo tiene fácil.
Los corazones inquietos sólo tienen que saber mirar y preguntar para que la biblioteca de Los Ánades se convierta en el campamento base desde el que preparar excursiones para todos los gustos: desde los Parques Naturales del Alto Tajo y del Río Dulce a Medinaceli, Sigüenza o Atienza. Aunque, para quienes prefieran moverse a pie, la posibilidad de husmear en el pasado reciente de España, siguiendo los pasos dados por arqueólogos expertos en la Guerra Civil española, les llevará a lo alto del Cerro del Castillo, donde se ha recuperado un recorrido de más de un kilómetros de trincheras, nidos de ametralladoras y fortines utilizados por las tropas rebeldes en el 38.
Sea cual sea la opción, el fin de semana se quedará corto porque también habrá que dedicar un tiempo a la gastronomía alcarreña y al cuidado del cuerpo gentil en el spa que se esconde en el jardín: que lo que se imaginaba lleno de aperos de labranza y cachivaches varios se descubre como un pequeño templo para los nervios y las contracturas: saunas, jacuzzi, camas calientes… ¿A quién le importa entonces que al caer el sol el termómetro se despeñe?
Lo mejor del hotel Los Ánades:
* Que pertenece al club de calidad Ruralka
* El amor por el detalle en todos los rincones y la excelente calidad de los productos de su restaurante El Ánade Real.
* Que tiene opciones para parejas, familias y grupos (junior suites, lofts, apartamentos y casas individuales con servicio de ‘nevera llena’).
Imprescindible en Abánades:
* Visitar el Museo de los Espacios Históricos, situado en las antiguas escuelas
* Subir al cerro del Castillo y, de paso, visitar la iglesia parroquial de San Pedro, del siglo XII
* Acercarse a Medinaceli y Cifuentes, corazón de la Alcarria. Otra visita interesante es Sigüenza, cuna del Doncel Martín Vázquez de Arca.
Si quieres conocer más sobre Sigüenza, no te pierdas este artículo de Lugares con Historia: Sigüenza, la mirada de la eternidad
* Mirar al techo… Que no a las musarañas: porque todos están decorados con frescos originales, pintados a mano por un equipo de artistas











