Qué era la Santa Inquisición

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No es fácil explicar qué era la Santa Inquisición de manera breve, porque hubo muchos intereses en juego y porque fue evolucionando a lo largo de los siglos, pero voy a intentarlo. La Santa Inquisición fue un tribunal secular y eclesiástico creado en el siglo XV para “enfrentarse al peligro converso”. Aunque Torquemada fue el inquisidor más famoso, el “verdadero fundador de la Inquisición” fue el Cardenal Mendoza, arzobispo de Sevilla y, luego, de Toledo. El objetivo de la Santa Inquisición fue identificar y perseguir las herejías, reforzando la ortodoxia religiosa. El hispanista Herny Kamen considera que hasta 1.480 “no había intención alguna en establecer una Inquisición a nivel nacional”, por lo que al principio su actividad se centró sobre todo en Andalucía. En los orígenes de la inquisición española hay que tener en cuenta las diferencias organizativas entre los diferentes reinos. Mientras en Castilla no había precedentes, en Aragón la Santa Inquisición se basó en los tribunales inquisitoriales creados en el siglo XIII para la campaña contra los cátaros que se desarrollaba en el Languedoc. Como Aragón, Valencia y Cataluña tenían sus propios fueros y la implantación de la Santa Inquisición encontró cierta resistencia. Kamen vincula los orígenes de la Inquisición española con los intereses políticos y económicos de una época turbulenta porque aunque Isabel y Fernando “fueran católicos fervientes, (…) de ninguna manera se les puede considerar antisemitas o contrarios a los conversos”, pero estaban “amenazados por todos lados, por conflictos locales que no cesaban, por las amenazas de los nobles y clérigos disidentes y por la descomposición de la ley y el orden”. El primer auto de fe la Inquisición española está fechado el 6 de febrero de 1.481: seis personas fueron quemadas en la hoguera, uno de los castigos de la Santa Inquisición, aunque no el más frecuente. Kamen señala que las torturas de la Inquisición eran el “último recurso” y sólo se aplicaban “en muy pocos casos”. La garrucha, la toca y el potro fueron los instrumentos de tortura de la Inquisición más habituales. El fin de la Inquisición se produjo en el siglo XVIII.

Orígenes de la Inquisición española

Dice Kamen que los orígenes de la Inquisición española se encuentran en los “sucesos políticos” de la última mitad del siglo XV “más que en la percepción de que circularan herejías”. A partir de 1.391 se produjo una ola de conversiones muy importante que, con el paso del tiempo, se convirtió en el centro de atención de las suspicacias, alimentadas también por las crisis económicas y la ampliación de los reinos, acontecimientos que aumentaron la conflictividad social. La inquietud por las herejías, adormecida desde el siglo XIII, sirvió para canalizar el descontento general, así que, sobre las bases de la inquisición medieval francesa se construyó la Santa Inquisición española moderna, especialmente en el caso del Reino de Aragón. Los Reyes Católicos dieron el visto bueno a la Santa Inquisición pensando que contribuiría a la pacificación de sus reinos. Parece que Fernando de Aragón fue el más interesado en impulsar la Inquisición española, incluso después de la muerte de Isabel. En los orígenes de la Inquisición española, la Corona y la Iglesia se disputaron de formas diversas el control de los tribunales. Por ejemplo, el inquisidor general era nombrado por el Papa, pero los miembros del Consejo de la Inquisición -o Suprema- los designada el rey, que también controlaba los pagos de inquisidores y otros funcionarios.

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Cuál fue el objetivo de la Santa Inquisición

El primer y principal objetivo de la Santa Inquisición fue el de perseguir la herejía. Al principio, las herejías que estuvieron en el objetivo de la Santa Inquisición fueron “principalmente las judaicas o islámicas” pero con el tiempo se fueron añadiendo otras. De 1.480 a 1.530, el objetivo de la Santa Inquisición se centró en los conversos; de 1.560 a 1.614 los moriscos y protestantes se convirtieron en el principal objetivo de la Santa Inquisición, aunque también los llamados “iluminados” estuvieron entre los objetivos de la Inquisición. Santa Teresa de Jesús fue investigada por la Santa Inquisición, como relata Jesús Sánchez Adalid en su novela “Y de repente Teresa”. En el sigo XVII, la mayoría de las personas juzgadas no eran ya de origen judío o morisco. Entre medias, hubo periodos de escasa actividad, igual que sucedió en el siglo XVIII, cuando la herejía ya no era un problema.

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Cuáles son los castigos de la Santa Inquisición

La Inquisición española fue cambiando a lo largo del tiempo. En sus comienzos, por ejemplo, se planteaba un “periodo de gracia” de 30 o 40 días en el que aquellos que se autoinculpaban podían “ser reconciliados (…) sin sufrir castigos serios”. Después de 1.500, los edictos de gracias se cambiaron por edictos de fe para denunciar a otros culpables de los delitos que aparecían en una “detallada lista de ofensas”. El juicio de la Inquisición podía desembocar en la liberación. Los castigos de la Santa Inquisición podían ser la penitencia, la reconciliación o, en el peor de los casos, la quema, en persona o en efigie.  “Las penas”, dice Kamen en su libro ‘La Inquisición española’, “normalmente eran una combinación de castigos corporales (azotes, vestir sanbenito, etc) y espirituales” y, aunque escasos, los absueltos marcaban una diferencia con respecto a la Inquisición medieval, que “como regla jamás absolvía a los acusados”.

La penitencia era el mejor de los castigos de la Santa Inquisición porque consistía en abjurar de los delitos, asumir que si se volvían a cometer supondría un castigo más serio y aceptar una multa, el destierro o ir a galeras. La reconciliación era un castigo mayor porque suponía condenas más largas y la expropiación de todos los bienes. Pero el peor de los castigos de la Inquisición era la hoguera, a la podían ser condenados los herejes impenitentes y los relapsos, o reincidentes. Si se arrepentían a tiempo, se les estrangulaba antes.

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Torturas de la Inquisición

Las torturas de la Inquisición no eran tan habituales como podemos pensar hoy en día. Las confesiones obtenidas bajo tortura no eran válidas, así que el acusado debía ratificarlas al día siguiente, y nadie podía ser torturado más de una vez. Hasta 1.530 la tortura de la Inquisición fue poco habitual. Después, la tortura de la Inquisición “se hizo más frecuente, aunque su empleo se limitó a los casos de herejía”, casi siempre para conseguir información y no como castigo. Los instrumentos de tortura de la Inquisición no fueron muy distintos de los que se empleaban en otros tribunales eclesiásticos y seculares. La garrucha, el potro (sobre todo a partir del XVI) y la toca o tortura de agua fueron los instrumentos de tortura de la Inquisición más habituales.

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Inquisición española: muertos

“Es probable que más de las tres cuartas partes de los que murieron a manos de la Inquisición durante los tres siglos de su existencia lo hicieran durante los primeros 50 años” porque “el periodo de persecución más intenso fue entre 1.480 y 1.530”. Kamen señala que la mayoría de los que fueron condenados a la hoguera fueron quemados “sólo en efigie, bien porque ya habían muerto o porque se habían salvado escapando a tiempo”. Sin obviar el horror de los “veinte primeros y terribles años” y de algunos periodos “de salvajismo”, el historiador considera que la Inquisición española “estuvo lejos de ser la máquina de la muerte”.

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Fin de la Inquisición

Aunque desde el siglo XV, la Inquisición española había experimentado altibajos en su actividad, el fin de la Inquisición comenzó en el siglo XIX. En 1808, los franceses la abolieron cuando ocuparon, momentáneamente, el poder. Las Cortes de Cádiz también decretaron el fin de la Inquisición, parece que por 90 votos contra 60. Fernando VII la restauró de manera simbólica en 1.814 pero tuvo que desdecirse en 1.820, presionado por los liberales. En 1.834 Isabel II fue la encargada de ratificar formalmente el fin de la Inquisición en España. 

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