Presa del Gasco y Canal de Guadarrama en la Sierra de Guadarrama de Madrid

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La Comunidad de Madrid inicia los trámites para declarar la Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama Bienes de Interés Cultural (BIC), diseñados por Carlos Lemaur, ingeniero de canales y pasos durante el reinado de Carlos III. La Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama iban a conectar Madrid con el Atlántico a través de una ‘autopista’ acuática de 711 kilómetros, un “proyecto viable desde el punto de vista técnico pero inviable económicamente”. Actualmente, todavía se pueden visitar la Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama, a pie o en bicicleta. Te contamos quién fue Carlos Lemaur, por qué se proyectaron la Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama, cuáles fueron sus principales retos y problemas y qué sucedió tras la construcción de la presa y de los primeros kilómetros del Canal de Guadarrama, entre los actuales municipios de Las Rozas, Torrelodones y Galapagar.

La Presa del Gasco en la Sierra de Guadarrama de Madrid está entre Las Rozas, Galapagar y Torrelodones.
Lienzo principal de la Presa del Gasco en la Sierra de Guadarrama de Madrid.

Qué fue el Canal de Guadarrama

La Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama formaron parte de un mismo proyecto de ingeniería civil que tuvo como principal objetivo construir un canal por el se pudieran trasladar mercancías desde Madrid a Sevilla para mejorar las comunicaciones y el comercio entre ambas ciudades. La “autopista” acuática habría tenido 711 kilómetros de longitud, aunque sólo llegaron a realizarse alrededor de 30, a partir de la Presa del Gasco. De ellos, hoy todavía se pueden recorrer, a pie o en bicicleta, unos cuantos, entre los municipios de Las Rozas, Torrelodones y Galapagar, en la Comunidad de Madrid.

El Canal de Guadarrama todavía se puede seguir durante algunos kilómetros entre Galapagar y Las Rozas, en Madrid.
Aún se pueden recorrer algunos kilómetros del Canal de Guadarrama en Madrid.
La Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama van a ser considerado Bien de Interés Cultural en Madrid.
La Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama van a ser considerado Bien de Interés Cultural en Madrid.

“Por la documentación que hemos podido leer, parece que la idea de hacer un canal navegable de Madrid a Sevilla fue del director del Banco de San Carlos, Francisco Cabarrús. Aunque también puede ser que el propio Carlos Lemaur se lo sugiriera”, explica Teresa Sánchez Lázaro, profesora de Historia de las obras públicas en la Universidad de Córdoba. “Nunca lo sabremos con exactitud. Sin embargo, para juzgar su interés hay que tener en cuenta que cuando se hizo no había una carretera de Madrid a Sevilla.” La idea del Canal de Guadarrama y de la Presa del Gasco era “viable desde el punto de vista técnico pero inviable económicamente”, apunta la profesora Sánchez Lázaro, autora del mejor libro sobre la Historia de la Presa del Gasco, Carlos Lemaur y el Canal de Guadarrama. El libro se titula “Carlos Lemaur y el Canal de Guadarrama” y está editado en la colección Ciencias, Humanidades e Ingeniería del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos

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Quién fue Carlos Lemaur

La Presa del Gasco fue diseñada como la cabecera de un proyecto tan ambicioso como sorprendente, sobre todo en un país en el que “estábamos atrasados, probablemente, respecto a otros europeos en la construcción de obras públicas”, dice la profesora Sánchez Lázaro. Por eso, el embajador de España en París contrató a Carlos Lemaur, a mediados del siglo XVIII, para que “se encargara del proyecto de un canal de navegación que iba a conectar Madrid con el Océano Atlántico. Los ingenieros militares españoles (no había entonces ingenieros de Caminos) no tenían experiencia en canales de navegación. Carlos Lemaur destacó porque tenía una formación muy buena, pero no sabemos cómo le habría ido si se hubiera quedado en su país”.

Pero Carlos Lemaur no sólo trabajó en la Presa del Gasco y en el Canal de Guadarrama. Sus máximos aciertos fueron, en opinión de Sánchez Lázaro, el Canal de Castilla y los pasos de Piedrafita y Despeñaperros. “Lemaur proyectó el Canal de Castilla casi en la totalidad de su extensión y dirigió las obras varios años. Se siguió su trazado aún cuando él había abandonado las obras. Todavía hoy sigue siendo útil como canal de riego, cosa que el propio Lemaur previó al proyectarlo. El trazado del Paso de Piedrafita, en la carretera de Madrid a La Coruña, fue obra suya, pues hasta entonces el camino iba por otro lugar. Acertó hasta el punto de que su trazado se siguió hasta la década de 1980. Doscientos años sin rectificarlo. Era un lugar dificilísimo y Lemaur comprendió el mejor modo de abordarlo. Lo mismo ocurrió en el Paso de Despeñaperros. Fue Carlos Lemaur quien se atrevió a abrir un camino por ese desfiladero casi imposible y fue otro éxito”. Y es que, “Carlos Lemaur fue un excelente ingeniero y una persona muy creativa y con una cultura amplia. Cuando dirigía las obras de la carretera de Madrid a La Coruña aprovechó los meses más duros de un invierno en Benavente, para traducir del francés al español un libro de economía que acababa de publicarse en París.” También durante ese proyecto, “Carlos Lemaur se encontró en El Bierzo una lápida con una inscripción romana; la copió a plumilla para dar cuenta del hallazgo y después la envió a San Ildefonso, para que se guardara en las colecciones reales. Como haría hoy en día un arqueólogo.” Culto y decidido, el carácter de Lemaur no encajaba del todo con la rigidez del sistema militar. “Fue un gran ingeniero, pero probablemente un mal militar. Ya en su primer trabajo en España, proyectando el Canal de Castilla, se enfrentó al almirante Antonio de Ulloa porque éste quería un canal sin curvas y Lemaur mantenía que hacerlo así era carísimo y absurdo, pues los canales de navegación pueden adaptarse a la topografía sin perder eficacia. Carlos Lemaur tenía razón; lo que hoy resulta increíble es la pretensión de Ulloa. Tenemos muchísimos datos sobre sus proyectos y sus obras, pero casi ninguno sobre aspectos personales. Ni siquiera sabemos qué edad tenía cuando llegó a España. Es difícil saber cómo era. Yo no me atrevería a afirmar nada. Su suicidio es una mera especulación por el lugar en el que fue enterrado.”

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Cómo se construyó la Presa del Gasco

¿Qué problemas debían afrontar los ingenieros de obras públicas en una España atrasada y muy mal comunicada? “Se enfrentaban a dificultades que hoy resultan pintorescas”, explica la profesora Sánchez Lázaro. “Por ejemplo, como no había obreros de la construcción especializados para hacer una presa, se solía montar cerca un presidio para emplear en ella a los presos, que cobraban un salario mínimo y al mismo tiempo redimían su condena a cambio de ese trabajo. En otros casos, por ejemplo en las obras lineales como las carreteras o los canales, se contrataba a los campesinos del lugar en el que se tenía que trabajar, pero en el momento en que había que recoger la cosecha, desaparecían y la obra se paralizaba. Eso ocurría precisamente en verano, el mejor momento para avanzar en muchas obras. Era un gran problema para los ingenieros que dirigían una obra. También era complicado calcular día a día, y con precisión, cuánto había trabajado cada obrero. Carlos Lemaur creó una especie de plantillas para facilitar ese pago personalizado de los trabajadores. Había también problemas técnicos, pero esos parecían divertirle; sin embargo, la gestión del control del trabajo y el pago a tantos obreros, con poca ayuda, eran una complicación. Había momentos en que se juntaban dos o tres mil trabajadores en una obra.”

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¿Quién financió la Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama?

Además de la gestión, estas infraestructuras incipientes exigían inversiones muy importantes. ¿Quién financió el proyecto del Canal de Guadarrama? ¿Qué implicación tuvo la Corona en esta iniciativa? “Francisco Cabarrús y Carlos Lemaur probablemente se conocían personalmente y se trataban, pues ambos pertenecían al círculo de franceses y afrancesados de Madrid. Según la documentación que hemos podido consultar, fue Cabarrús quien propuso a Carlos Lemaur que volviera sobre un proyecto antiguo de canal navegable paralelo al río Guadalquivir, haciéndolo llegar hasta Madrid. De ese modo, al financiarlo, el Banco de San Carlos, que Cabarrús dirigía, quedaría como benefactor de la Corte y obtendría una serie de privilegios que le convenían para hacer negocio. Fue una especie de operación publicitaria del banco. Y Carlos Lemaur accedió, yo creo que porque era ya mayor y tenía cuatro hijos que colocar. Así de prosaica puede ser la cosa. Sin embargo Carlos Lemaur hizo un anteproyecto genial reciclando el antiguo, en muy poco tiempo. Buscó una solución para cada problema técnico: concibió un grupo de esclusas escalonadas para franquear Sierra Morena que tenían un sistema de su invención para economizar el agua, problema fundamental en todo el proyecto del Canal de Guadarrama. Pero lo que está claro es que no se puso ni un real público. Las obras fueron financiadas en su totalidad por el Banco de San Carlos y la documentación sobre el Canal de Guadarrama está en el archivo del Banco de España, como corresponde. Fue un proyecto privado y yo diría que publicitario.”

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Fin de la Presa del Gasco y del Canal de Guadarrama

Hay varias razones por las que el proyecto de la Presa del Gasco y del Canal de Guadarrama acabó para siempre. Ya he mencionado unas cuantas: la falta de presupuesto, la construcción de una carretera a través de Sierra Morena o el sucidio de Carlos Lemaur. Además, la Presa del Gasco presentó algunas debilidades estructurales, que pusieron en duda su viabilidad.

Cuando uno vislumbra el cauce del Canal del Guadarrama desde lo alto de la Presa del Gasco, entre jaras y encinas, se pregunta si fue un sueño insensato o si, como el Canal de Castilla, hubiera podido convertirse en una realidad útil, no sólo para el transporte de suministros y mercancías si no, incluso, para el de personas y el regadío.  “Era un proyecto viable desde el punto de vista técnico, pero inviable económicamente. Era tal la inversión en compensar la falta de agua que lo abasteciera, que su mantenimiento era casi imposible. No hubo ningún intento de recuperar ese proyecto, pues una vez que se abrió una carretera por el Paso de Despeñaperros, que era el mayor obstáculo en el camino de Madrid a Sevilla, ya no tenía sentido un canal navegable que tuviera el mismo trazado”, analiza la profesora Sánchez Lázaro.

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Presa del Gasco y obra pública en España

Es cierto que la interpretación de la ingeniería civil no es sencilla. Hacen falta conocimientos para darle sentido a, por ejemplo, los sillares de la Presa del Gasco que sobreviven en las entrañas del Parque Regional de Guadarrama, hasta donde se puede llegar siguiendo un camino de tierra, sin señalizar ni homogeneizar, pese a lo cual se puede seguir a pie o en bicicleta. Como también es cierta la atracción que sus incógnitas despiertan en las mentes inquietas, especialmente entre las que, viviendo cerca, han ignorado, por desconocimiento, esas reliquias llenas de significado y sentido para la Historia, humana, política y social, de su región y, por qué no, del país entero. Porque sabiendo leer entre las líneas de la utilidad, se aprende mucho sobre la evolución global de las sociedades y los lugares.

A la luz de estas impresiones, ¿podría la obra pública en desuso, o de carácter histórico, ser considerada como un elemento vertebrador del desarrollo cultural y turístico de las regiones en las que se encuentra? “Las obras públicas antiguas son fascinantes, porque son construcciones en las que se prescinde del adorno y de las apariencias. Se trata de construir obras muy sólidas con el mínimo de recursos, un concepto muy moderno. Pero no son lo mismo que la arqueología industrial, que se refiere a la explotación turística de enclaves industriales, fábricas, molinos, etc. Las obras públicas, por su entidad, no son fáciles de restaurar y aunque pueden tener recintos habitables, no es lo habitual. Sin embargo, son construcciones únicas, como en el caso de la Presa del Gasco, que suelen estar en lugares aislados, pintorescos. Lugares que dialogan con la obra, lugares que han sido marcados por esa intervención, de eso no hay duda. Por eso conviene que, si se abren a las visitas turísticas, sea con mucha información. Con una explicación rigurosa de qué significa cada obra en la historia de la construcción. Si no, es mejor no hacerlo, pues no se entendería qué se está viendo. Hace falta información, mucha más que en una construcción arquitectónica, pues todos sabemos qué es un palacio (una casa para muy ricos) o una iglesia (un lugar para seguir un ritual religioso), pero, ¿cómo interpretar una presa del siglo XVIII?”.

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Visitar la Presa del Gasco

Ahora que la Comunidad de Madrid ha iniciado los trámites para declarar Bien de Interés Cultural el conjunto de la Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama, merece la pena valorar cómo hay que acercarse a los restos que siguen en pie. “Las obras públicas antiguas son fascinantes, porque se prescinde del adorno y de las apariencias. Son construcciones únicas, como en el caso de la Presa del Gasco, que suelen estar en lugares aislados, pintorescos, que dialogan con la obra. Por eso conviene que, si se abren a las visitas turísticas, sea con mucha información.” Además de información, es necesario adoptar un punto de vista multidisciplinar, o culto, como el que adoptó su ingeniero, Carlos Lemaur. Lo que ahora llamamos tratamiento multidisciplinar siempre se llamó tratamiento culto. Es decir, es culto quien sabe de distintas cosas, no sólo de una cosa. Una persona culta puede interpretar  mejor cualquier cosa que encuentra en su camino. Como las disciplinas se han especializado mucho en los dos últimos siglos, no es posible estar al día en muchas de ellas, lo que obliga a crear equipos que compensen esa limitación contemporánea. Eso es lo multidisciplinar. Hace falta trabajar así en cualquier trabajo complicado, que tenga distintas facetas, todas importantes. Como una obra pública.”

Otra de las obras de ingeniería que merece la pena conocer en la Sierra de Guadarrama de Madrid es el Cerro del Telégrafo en Moralzarzal, que formó parte de la red del telégrafo óptico con la que intentaron modernizar las comunicaciones en España durante el siglo XIX antes de que se desarrollara el telégrafo eléctrico.

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Dónde está la Presa del Gasco

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