Contraluz de un avión en pleno vuelo. Foto de Pixabay.

¿Por qué las aerolíneas no bajan sus precios con el del petróleo?

Cuando el precio del petróleo baja, las aerolíneas no disminuyen los precios de los billetes porque compraron grandes cantidades con antelación.

¿Pueden las aerolíneas bajar las tarifas de sus billetes en consonancia con la caída del precio del petróleo? Para Ana Pastor, ministra de Fomento del Gobierno de España, la respuesta es sí y ha anunciado que convocará a las principales compañías del país europeo para que el derrumbe del precio del crudo se note en sus tickets. Pero la cuestión no es tan sencilla.

El precio del petróleo es muy volátil, como están demostrando los acontecimientos de los últimos meses. Antes de las revoluciones en los diferentes países árabes del Norte de África durante 2011, el valor de un barril de crudo Brent (el de referencia en Europa) se encontraba por debajo de los 100 dólares. El inicio de las revueltas sociales llevó su coste a niveles más elevados. Algunos de los mayores países productores de petróleo del mundo se encuentran en la zona de Oriente Medio, con complejos conflictos geopoliticos, por lo que una leve inestabilidad o una revuelta en alguno de ellos, hace variar los precios de forma vertiginosa. La mayor demanda de crudo por parte de China e India en los últimos años también ha ayudado a elevar el coste por barril.

Para sortear este tipo de vaivenes, las compañías aéreas contratan unos seguros que les garantizan una cantidad de combustible para un periodo concreto (generalmente varios meses) a un precio fijo. Con ello, se evitan que las subidas inesperadas en el precio del petróleo les sorprenda desprevenidas y afecte a sus resultados y su negocio. La ventaja es que, si el coste del petróleo sube, la tarifa por billete se mantiene constante, porque el combustible que usa la compañía se ha comprado meses antes a un precio y no le perjudica el incremento. Sin embargo, en sentido contrario, si los precios del crudo bajan, es difícil que esta disminución se traslade al billete hasta que no pasen los meses de cobertura del seguro y se vuelva a realizar una nueva compra de combustible.

A la hora de contratar los seguros de cobertura de combustible, cada aerolínea va por su lado en función de sus necesidades. Hay algunas compañías que reservan combustible a un precio fijo para tres meses o incluso más. Otras prefieren reservar para menos tiempo. La decisión depende de múltiples factores, entre ellos la estructura de costes de la aerolínea. No tiene los mismos gastos de funcionamiento Iberia o British Airways que Ryanair o Easyjet, por ejemplo. Otro factor que influye es el periodo del año: es mejor grantizarse el combustible a un precio fijo durante la temporada baja entre enero y junio, que en el verano, cuando la época vacacional garantiza una mayor facturación por venta de billetes.

El gasto en combustible supone una media del 30% en los costes operativos de las compañías aéreas. Junto con las nóminas que se pagan a los empleados, es el mayor gasto que una aerolínea realiza durante todo un año de operaciones. Por eso es tan importante conocer con antelación cuánto supondrá para crear estrategias de venta de billetes y recortar costes en otras áreas con el fin de alcanzar la rentabilidad.

Así que, por mucha presión que realice la ministra Pastor, es difícil que las aerolíneas españolas reduzcan mucho los precios de sus billetes en los próximos meses. A no ser que el Gobierno esté pensando en intervenir en estas empresas. Luis Gallego, presidente de Iberia, ya ha advertido que no es tanta la rebaja que se puede hacer a las tarifas, debido a las coberturas de combustible contratadas. El precio por combustible que las aerolíneas pagan hoy se fijó hace meses. Por su lado, Juan José Hidalgo, presidente del Grupo Globalia, que controla la compañía Air Europa, ha manifesado que ya han repercutido en sus billetes la caída del precio del petróleo y que la aerolínea tiene contratado el 75% de su combustible para este año.

Las aerolíneas son pequeñas joyas de porcelana, maquinarias con un engranaje que necesita ser muy exacto para funcionar bien y rendir los beneficios necesarios para seguir sobreviviendo. Su margen de beneficio es de un 2,6% con respecto a las facturaciones millonarias que consiguen, lo que da una idea de los gastos que tienen que sorportar para operar y de que una desviacion mínima en los mismos da al traste con su negocio. Y no es un tema menor, porque son las garantes de la movilidad en el mundo y de la creación de miles de puestos de trabajo por cada una de ellas. Su actividad está sometida a vaivenes como variaciones del petróleo, guerras, epidemias o ataques terroristas que, si no se saben gestionar bien, pueden acabar de un plumazo con ellas.

El descenso del precio del petróleo por debajo de los 60 dólares por barril es consecuencia de una menor demanda de crudo en el mundo, pero también de que países que son grandes consumidores, como EEUU, han encontrado formas de rentabilizar las extracciones que realizan en su territorio. Unos precios más bajos del petróleo son buenos para el sector turístico, pero pueden ser malos para la economía si se basan en el poco empuje de la misma. Parece que en 2015 seguiremos viendo un precio cercano a los 50 dólares por barril.

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