Madrid y Samarcanda a dos calles

8

Rui González de Clavijo fue uno de los grandes viajeros españoles. Conoció la Ruta de la Seda y la Samarkanda de Tamorlán en el siglo XV, regresó para contarlo y escribió uno de los mejores libros de viajes de la Edad Media. Murió y fue enterrado en Madrid.

En 1404 Rui González de Clavijo viajó hasta Samarcanda en busca de una alianza entre Enrique III y el Gran Tamorlán con el fin de estrangular a los turcos por Oriente y Occidente. Encontramos dos calles, en España y Uzbequistán, corazón de la Ruta de la Seda, que mantienen viva su memoria y su aventura.

RUI-GONZALEZ-DE-CLAVIJO-SAMARCANDA-TAMORLAN-RUTA-SEDA

 

 

El mi amor querido

En el mi coraçon,

De mi bien servido

Con gran devoción 

De aquí el partido

Non sé para dó

Non sé tu traiçión

Si ronpió la tela.

Mayor Arias, esposa de Rui González de Clavijo.

¿Puede la vida de un hombre resumirse en dos calles de dos países diferentes? La de Rui González de Clavijo sí. Sin que eso sea desmerecerle, ni mucho menos. Se le supone preparado y valiente, leal y decidido. Que para eso le mandaron hasta Asia Central en un momento en el que lo de viajar era más un tormento sin billete de vuelta que la aventura fascinante y voluntaria en la que hoy nos embarcamos sin mirar atrás.

La primera calle de Rui González de Clavijo la encontramos en Samarcanda, recorriendo la Ruta de la Seda. Hasta allí le mandó su rey, Enrique III de Castilla, que, desde luego, tenía amplitud de miras y ambición, para que negociara una alianza con el imparable señor asiático Tamorlán, o Tamerlán, con el fin de acabar entre los dos con los turcos.

Hoy, Google Maps dice que desde Madrid hasta Samarcanda, en la actual Uzbekistán, hay 84 horas de viaje y 7.787 kilómetros de distancia. A Rui González de Clavijo le costó un año y cinco meses llegar hasta Asia Central y otro tanto, más o menos, regresar. Salió de casa en mayo de 1403 y volvió en marzo de 1406. Un “voy y vuelvo” medieval que compartió con fray Alonso Párez, otro gran espíritu inasequible al desaliento de la época. Y si llegar fue una hazaña, regresar para contarlo añadió un plus de heroicidad y conocimiento a la experiencia, que Clavijo narró en ‘Embajada a Tamorlán’, considerado por muchos como el gran libro de viajes de la Literatura medieval castellana.

RUI-GONZALEZ-DE-CLAVIJO-SAMARCANDA-TAMORLAN-RUTA-SEDA

En algo debió ayudarle, suponemos, su mujer, Mayor Arias, pionera de los versos medievales, que aguantó la soledad de su ausencia en la casa familiar, muy cerca de la Plaza de la Paja, en el actual Barrio de los Austrias de Madrid, donde Clavijo falleció en 1412. Y ésa es la segunda calle que resume la vida de este hombre. Porque aunque su residencia fue derribaba y lo que se ve es el palacio, remodelado, claro, de los Vargas, una familia poderosísima que tuvo en su haber medio Madrid y para quien trabajó el mismísimo San Isidro, una placa recuerda que ahí vivió uno de los embajadores españoles más importantes de todos los tiempos. Rui González de Clavijo, diplomático, erudito, viajero, camaleónico y negociador… Porque su misión no triunfó pero porque Tamerlán, que era, literalmente, hombre de armas tomar, prefirió guerrear con los chinos Ming antes que sentarse a negociar, y falleció en esa empresa sin haber resuelto la papeleta castellana.

RUI-GONZALEZ-DE-CLAVIJO-SAMARCANDA-TAMORLAN-RUTA-SEDA

 

Viajesdeprimera.com se financia de muchas maneras para que podamos seguir desarrollando nuestra actividad periodística. Si pinchas en los enlaces de este artículo para reservar noches de hotel o comprar productos, nos ayudas a seguir trabajando y no te saldrán más caros. La selección de alojamientos y productos la hacemos de forma independiente y siempre pensando en que tengas una experiencia de calidad. Si quieres saber más, pincha en este enlace.
Share.